El Código de Hammurabi brilla en el Louvre.

Código de Hammurabi Louvre (1)

“Ojo por ojo, diente por diente”.

Estoy seguro de que muchos de los lectores de esta página hemos leído esta sentencia coloquial con terminología jurídica en alguna publicación escrita o cuando estudiábamos en nuestra educación general básica la historia de las antiguas civilizaciones (la ya lejana E.G.B.).

Después, es muy posible que, en alguna que otra conversación cotidiana, hayamos echado mano de este legado judicial que parece una “ecuación con doble multuplicación” (por… por…)

Pero lo que no nos enseñaban, o al menos yo no lo recuerdo (y reconozco que era buen estudiante), es que esta norma jurídica estaba impresa en un monolito basáltico y mostrado al público en un museo tan prestigioso como el Louvre parisino. 

Posteriormente, en mis estudios de Historia del Derecho y Derecho Penal sí tuve alguna referencia un poco más profunda de la calidad e importancia de este conjunto de normas jurídicas expresadas por el Rey babilónico Hammurabi y que fue mandado inscribir en esta piedra negra de dos metros y veinticinco centímetros de altura fechada, aproximadamente, en torno al 1790-1750 antes de Cristo.

Este monolito fue transportado por un príncipe del país vecino a Irán, en el siglo XII a. C., fue expuesto sobre la Acrópolis de Susa en medio de otras obras maestras de personajes mesopotámicos prestigiosos.

Acrópolis de Susa

La escena figurada que lo domina representa al rey que recibe la investidura de Shamash. Notable por su contenido jurídico, esta obra es también una fuente excepcional para nuestro conocimiento de la sociedad, de la religión, de la economía y de la historia cronológica de esta época.

Esta alta estela de basalto es una obra de arte, una obra histórica y literaria y la colección jurídica más completa de la Antigüedad, y muy anterior a las leyes bíblicas. ¿Entienden ustedes ahora la importancia del mismo?.

El texto es redactado en escritura cuneiforme y en lengua akkadienne.

Se divide en tres partes.

La primera es un prólogo histórico que relata la investidura de Rey Hammurabi en su papel de “protector de la debilidad y el oprimido”, así como la formación de su imperio y sus obras más importantes.

Código de Hammurabi Louvre (2)

La segunda es un epílogo lírico que resume su obra de justicia y prepara su perpetuación en el futuro como gran rey y gestor de un imperio.

Al final, el texto jurídico. Estos pasajes literarios encuadran cerca de trescientas leyes o sentencias judiciales (jurisprudencia) refiriéndose a la reglamentación de la vida diaria en el reino de Babilonia.

zigurat_int2La parte legal está escrita en un lenguaje coloquial porque el rey quería que fuera comprendida por todo su pueblo.

En cambio, las decisiones de justicia siguen una misma estructura culta: una frase que enuncia un problema de derecho o de orden social, seguida por una respuesta de futuro en forma de sanción para el culpable o en forma de reglamento de una situación, o sea, “si alguien hizo tal acción, le pasará tal cosa”, lo del ojo por ojo… como decíamos al principio.

El texto es de tal brillantez que se ocupa de todo tipo de derechos. Reagrupados en capítulos, el texto cubre los derechos penales y civiles. Los más importantes conciernen a la familia (Derecho de Familia), la esclavitud (Derechos Humanos y Derecho de Gentes), agrícola (Derechos de propiedad y otros similares) y la administración (Administrativo y Político). Expresan medidas económicas que fijan los precios (Derecho Mercantil) y los salarios (Derecho Laboral).

El capítulo dedicado al Derecho de Familia, fundamento de la sociedad babilónica, es el más importante. Trata los esponsales, el matrimonio y el divorcio, el adulterio y el incesto, los niños, la adopción y la herencia e incluso los deberes de la nodriza que tiene que cuidar a los niños. Los casos son abordados bajo todos sus aspectos, lo que permite reunir el mayor número de situaciones.

Como podemos comprobar, hace treinta y ocho siglos, Hammurabi y los babilonios ya regulaban todos los derechos personales y familiares que hoy tienen de cabeza a nuestros políticos actuales.

No quiero extenderme más reflejando este sentido jurídico del monumento (que como comprenderán, me apasiona personalmente) para no pecar de pesado.

Código de Hammurabi Louvre (3)

Pero es mi obligación pedirles que, cuando visiten el Museo del Louvre, se detengan un momento ante este monumento de basalto negro en la que están reguladas las bases del derecho de Mesopotamia y, en gran medida, de nuestro ordenamiento jurídico que bebe de las fuentes del Derecho Romano.

El monumento está situado en la sala número tres del ala Richelieu, sala dedicada a Mesopotamia.

 

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