La Estatua de la Libertad de los Jardines de Luxemburgo.

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¿Quién no tienen una imagen de la Estatua de la Libertad neoyorkina?, esa ingente mole de bronce que domina la desembocadura del río Hudson y está situada al sur de Manhattan.

El escultor francés Frédéric Auguste Bartholdi fue el encargado de diseñarla y de llevar a cabo su construcción. Sin duda fue un buen regalo el que le hizo el pueblo francés al pueblo norteamericano para conmemorar la Declaración de Independencia de los Estados Unidos en 1886

OLYMPUS DIGITAL CAMERAEsto es historia y está en los libros de cualquier colegial norteamericano cuando de aprender los conceptos básicos del nacimiento de un gran país como es el de los Estados Unidos de América se trata.

Pero lo que no viene en los libros es que, en París, de donde surgió la idea de este magno regalo, existen, a su vez, dos pequeñas Estatuas de la Libertad, una de ellas, la mayor, que está situada junto al Pont de Grenelle y en uno de los extremos de la Isla de los Cisnes y está posicionada de forma que mira de frente hacia occidente allí donde se encuentra su hermana mayor (la pueden ver en este enlace ); y otra, la más pequeña que puede ser vista en los Jardines del Palacio de Luxemburgo. A esta nos referiremos hoy.

Esta estatua está situada en un cruce de caminos muy cerca de la valla que separa a los jardines de la Rue Guynemer. Un roble le da sombra y cobijo, precísamente un roble con su propia historia también, pues fue plantado por el Presidente del Senado francés, M. Christian Planchelet en presencia del Honorable Howard Leach, embajador americano en Francia, de la Princesa de la Tour d´Auvergne y Mr. Paul Girod, presidente del comité del Senado francés encargado de las relaciones franco-estaunidense. Este roble se plantó para recordar a las víctimas de los atentados terroristas del 11 de Septiembre de 2001 en los Estados Unidos.

 

La Estatua de la Libertad de los Jardines de Luxemburgo tiene la patente de la originalidad pues fue éste el boceto que Auguste Bartholdi fabricó para que le sirviera de imagen de la gran estatua que corta el cielo de Manhattan.

Con motivo de la Exposición Universal celebrada en París en el año 1900, el propio Bartholdi fue el que dio el paso de regalar a la ciudad de París esta estatua que no fue colocada en su lugar actual hasta seis años después en 1906, aunque él no llegaría a verOLYMPUS DIGITAL CAMERAla allí pues le sobrevino la muerte dos años antes.

Cuenta la historia que, durante una visita a Egipto, Bartholdi tuvo que hacer un trabajo en el Canal de Suez. Este proyecto se inició bajo la dirección del empresario y diplomático francés Ferdinand de Lesseps, que posteriormente se convirtió en uno de sus mejores amigos.

Bartholdi imaginó un gran faro, que se encontraría en la entrada del canal, el cual señalaría las rutas. El faro fue ideado como la imagen con apariencia clásica de la diosa Libertas de la mitología romana, divinidad de la libertad. Se pretendía que la luz del faro brillara a través de una venda colocada alrededor de la parte superior del faro, y surgió la idea de una antorcha mantenida en el aire, hacia el cielo.

Bartholdi presentó el proyecto al jedive Ismail Pachá en 1867 y nuevamente en 1869, pero el proyecto nunca fue aprobado. Los dibujos del proyecto titulado “Egipto lleva la luz a Asia”, se asemejan en gran medida a la Estatua de la Libertad, aunque Bartholdi aseguró que el monumento de Nueva York no era una reutilización, sino una obra original.

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El 18 de febrero de 1879, Bartholdi obtuvo en Estados Unidos la patente para el monumento, con el número D11.023. Esta patente la describía en los siguientes términos:

“… una estatua que representa Libertad que ilumina el mundo, que consiste, esencialmente, en una figura femenina cubierta, con un brazo alzado, aguantando una antorcha, y mientras el otro sostiene una placa inscrita, y tiene sobre la cabeza una diadema, …”

Cuenta la leyenda que Bartholdi, para inspirarse, tomó las facciones de la estatua del rostro de su madre. Hoy, conociendo esta historia, podemos detenernos por unos minutos en la zona oeste de los Jardines de Luxemburgo y reflexionar sobre los valores que dicha estatua quiso transmitir a las generaciones futuras.

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