“Les Deux Magots”, un café con magia.

Les Deux Magots, en el Boulevard Saint Germain.

“Les Deux Magots”, el café de los dos monigotes, no puede ser entendido sino lo contrapones a su gran rival el “Café de Flore”. Y a éste último no lo podemos comprender si no queremos ver la soterrada batalla que plantea con “Les Deux Magots”.

Dos cafés que tuvieron su momento más álgido, intelectualmente hablando, en el mismo momento, segundo tercio del siglo XX, y eran el centro de la cúspide literaria, filosófica y artística de París, que, entonces, era como decir “del mundo”. 

En días de lluvia, las terrazas de Les Deux Magots están vacías.

¿Cómo nació “Les deux Magots”?

Existía una tienda de ultramarinos en una de las calles cercanas, la Rue de Buci que fue creada en el año 1812. Esta tienda, con el paso del tiempo, se trasladó a la ubicación actual a desempeñar el mismo tipo de negocio.

No sería hasta 1855 cuando el propietario decide crear dentro de la tienda un espacio abierto para degustar cafés y licores. Unos años después se instalaron las dos estatuas de madera que le dan nombre al recinto: “los dos monigotes” aunque muchos lo suelen traducir por “los dos magos” que resulta más poético y misterioso.

Las dos figuras confuncianas.

En realidad no son dos magos, lo digo así, en voz baja, para que no se entere nadie y que este bello nombre no pierda su valor. Realmente las dos estatuas, a las que dedicaremos próximamente una publicación completa, son dos sabios confucionistas, sabios chinos seguidores de la filosofía de Confucio. Pero lo dicho, para no perder su encanto, no lo digamos muy alto y sigamos manteniendo el misterio de ésta última traducción equivocada..

En el año 1933, ya funcionando sólo como café y teniendo éxito en los ambientes culturales, instauran el premio literario que lleva su nombre y que todavía se entrega cada año.

Frecuentada por muchos artistas famosos, entre ellos Elsa Triolet, André Gide, Jean Giraudoux, Picasso, Fernand Léger, Prévert, Hemingway, Sartre, Simone de Beauvoir, dio la bienvenida a los surrealistas encabezado por André Bretón, mucho antes de que llegaran los de la corriente existencialista.

Al contrario de los que se reunían en el “Café de Flore”, la tónica dominante entre los intelectuales que eran asiduos a este café es que sus rasgos políticos, sociales y culturales se vinculaba más al ala progresista de la sociedad y ponían en su principal carta de valores a la libertad, la solidaridad y la igualdad.

Su cocina es típicamente francesa.

El servicio de “Les Deux Magots” es lento pero exquisito. Los camareros son serviciales pero tienes que darle cierto tiempo para que te sirvan.

Los desayunos son deliciosos, el almuerzo poco variado y la cena más parecida, como te diría, a un buen restaurante, con cierto peso gastronómico.

Pero lo verdaderamente atractivo del lugar es que, en los veladores de la acera, te permite convertirte en un auténtico “voyeur”.

Se nos pueden pasar las horas, al calor de una taza de café, viendo pasar lentamente la vida por el Boulevard Saint Germain.

 

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