La Iglesia de Saint Louis en l´Isle (1): la fachada.

 

La torre de la Iglesia de Saint Louis en l´Isle.

La Iglesia de Saint Louis en l´Isle es una de las iglesias que más atracción ejercían sobre mi imaginario parisino. Realmente, no la conocía, y ya he pisado París en innumerables veces, así que, en esta última ocasión, me propuse ir a visitarla, apunté en mi pequeña libreta Moleskine el traspaso de su nártex como una cita ineludible por mi parte.

Quizá fuera por llevar el nombre de un Rey santo.
O acaso por ser la única iglesia en la Île Saint Louis que, en comparación con su vecina Île de la Cité con la Catedral de Notre Dame y la Sainte Chapelle, quedaba como iglesia de escasa envergadura emocional.
O tal vez porque en las guías al uso le dedicaban apenas unos renglones y alguna que otra foto.
O probablemente porque quedaba al margen de cualquier circuito turístico al uso, no lo sé.
Lo único que sentía es que necesitaba ir a conocerla, era una autoimposición adentrarme en la Île Saint Louis, buscar la Rue Saint Louis en l´Île y avanzar hasta el número 71, un poquito antes de la esquina con la Rue Poulletier.

Parte de la fachada de la Iglesia de Saint Louis en l´Isle.

Allí, junto a la fachada de un colegio infantil (École de Garçons), me encontré con un edificio de estilo neoclásico que, realmente, no correspondía con la imagen estereotipada de iglesia que cualquiera de nosotros podemos tener en mente.
Si tuviera que definirla, me parece más un edificio oscuro, triste, un edificio de cualquier boulevard parisino con una puerta de no muy grandes dimensiones donde, en vez de un lugar sagrado, lo que crees que te vas a encontrar cuando cruces el umbral de la fachada es un viejo conserje y una depauperada recepción dieciochesca.

Me preguntaba si ese edificio tan adusto y austero en las formas era realmente la iglesia que estaba buscando. Pues la respuesta era afirmativa, sí lo era y mejor sería que no perdiera el tiempo y me adentrara en su interior para ver sus tesoros. Lo suyo era encomendarse a esos dos angelitos que ocupaban el dintel de la puerta o al mismo Saint Louis para que la impresión que me causara el interior de la iglesia fuese otra muy distinta a la que me ofrecía la visión exterior.

La entrada de la Iglesia de Saint Louis en l´Isle.

Pero antes me fijé en un detalle no menor. En unas de las esquinas del edificio sobresalía una pequeña torre que sujetaba férreamente un reloj de grandes dimensiones, reloj muy querido por los isleños pues es el encargado de marcar las horas de este pequeño barrio parisino.

Ensimismado en mis cavilaciones sobre la verdadera valía artística del edificio, casi me atropella una moto cuando fui a dar el paso de cruzar la calle. Mal augurio, me dije.

Pero no, no fue así, tras pasar entre las dos hermosas láminas de madera de la puerta principal y sortear unas mamparas de cristal en el zaguán, pisé el blanquecino suelo de mármol y me adentré en una explosión de luces, colores, pilares, arcos, bóvedas, cúpulas y elementos expresivos del arte y de la arquitectura en el más puro estilo jesuítico. Me encontré con un auténtica joya arquitectónica.

Plano de localización de la Iglesia de Saint Louis en l´Isle.

 

Próxima publicación: La Iglesia de Saint Louis en l´Isle (2): la Historia.

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