Le Square du Vert-Galan.

 

La Square du Vert-Galan vista desde el Sena.

En la esquina occidental de la Îlé de la Cité nos encontramos con un espacio relativamente pequeño acondicionado como un jardín de descanso y que lleva el sugestivo nombre de Square du Vert-Galan (Plaza del Verde Galán) en referencia a las andanzas mujeriegas del Rey Henry IV aún cuando ya alcanzaba una edad algo madurita.

Vista panorámica del parque que domina la plaza.

Este espacio verde tiene una particularidad respecto al resto de la Îlé de la Cité: su altura. Esta esquina está siete metros por debajo de la altura media de la isla. Las razones son fáciles de entender. Mientras que aquí no hubo nunca construcción alguna, en el resto de la isla se construyó mucho y se reconstruyó sobre lo ya construido formando diversas capas de residuos, en la Square du Vert-Galan se ha conservado el nivel respecto al agua que tenía originalmente la isla, en el resto de la isla se han prevenido murallas en los muelles para evitar las inundaciones.

Es más, mientras que la Îlé de la Cité era una isla ya habitada por la tribu de los parisii desde el siglo I a.C., esta esquina, desde el punto de vista físico y geográfico, simplemente no existía.

Las puertas de bajada a la Square du Vert-Galan desde el Pont Neuf.

A unos metros de la gran isla había tres islotes pequeños no habitados: l’Île de la Gourdaine, l’Île aux Juifs (Isla de los Judíos, antes lamada isla de las vacas o l’He aux Bureau); y l’Île du Patriarche (la Isla del Patriarca). Con el tiempo, primero los romanos y después los galos fueron rellenando los espacios fluviales hasta unir la isla con los tres islotes de menores dimensiones.

La garita desde la que se controlaba el tráfico fluvial en el Sena.

Esto quedó concluso con la construcción del Pont Neuf, quien dio unión definitiva a lo que hoy conocemos como la Îlé de la Cité. Lo podemos ver en estos mapas antiguos de París, el de la izquierda de 1552 y el de la derecha de 1575.

Mapa de la Îlé de la Cité de 1575. Los islotes se ven claramente.

Mapa de la Îlé de la cité en 1552. Abajo los oslotes indicados.

La plaza tiene una superficie de casi dos mil setecientos metros cuadrados.
En ella nos encontramos vestigios de su historia, como una antigua garita (que era utilizada para controlar el tráfico de los barcos por el Sena) o una de las famosas Fuentes Wallace.
Allí también hay una placa recordatoria de la muerte en la hoguera de Jacques de Molay, el último Gran Maestro de la Orden del Temple en 1314 y una roca traida desde muy lejos de la que hablaremos próximamente.
En la tranquilidad del este rincón, rodeado de agua y oliendo a césped recién cortado, podemos pasar las horas leyendo un libro o simplemente viendo el trasiego de barcos que, atestados de turistas ávidos de emociones parisinas, surcan el río al ritmo del sonido de las gaviotas, de las fochas, de los somormujos o de los patos.

La tranquilidad de este rincón permite escenas tan románticas como éstas.

O podemos contemplar cómo se pasa la vida disfrutando del silencio de los cisnes mudos del Sena, de los densos castaños, de los negros nogales, de los verdes manzanos o de los árboles llorones que se mueven al ritmo de la brisa siempre tenue en las horas de sol.

El sauce llorón que marca la proa de la Îlé de la Cité.

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2 pensamientos en “Le Square du Vert-Galan.

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