Louis XIV y Bernini, un conflicto de estilos.

 

La estatua que Bernini hizo del Rey Lois XIV.

“París bien vale una visita en la vida”.

Eso es lo que debió pensar el gran Gianlorenzo Bernini cuando le propusieron trabajar para el embellecimiento escultórico de una de las alas del actual Museo del Louvre que, entonces, era el Palacio Real de la monarquía borbónica francesa.
Era la conjunción perfecta, el monarca más poderoso del mundo encarga unas esculturas al artista más genial en aquellos momentos. Exactamente igual que hizo, años antes, el Rey Francisco I con el inigualable Leonardo da Vinci.

El patio del Museo del Louvre, el Cour Napoleon.

Sin embargo, no todo en la capital francesa salió al gusto del escultor pues el trabajo sobre las fachadas del ala Denon del Louvre hubo de ser finalizado por el francés Claude Perrault. A pesar de todo, antes de su marcha hacia Italia, Bernini recibió un encargo personal del monarca: hacer una estatua ecuestre del propio Rey para situarla en el Palacio de Versalles. (Hay que decir que Louis XIV fue el Rey que abandonó el tradicional Palacio del Louvre como residencia oficial por el Palacio de Versalles).

El pedestal de la estatua, a pesar de los deseos contrarios del Rey, marca su nombre como representación de su figura.

En Italia, alejado de las presiones del monarca, trabajó en dicha obra, esculpiendo la estatua al modo de las corrientes barrocas preponderantes en dicha época. En 1670, Bernini envía la obra a París. Allí fue detestada por el propio Rey quien prefería unos cánones artísticos más clásicos, acordes al estilo clasicista que lo iba a albergar.

La estatua real con el Arco del Triunfo del Carrousel al fondo.

¿Qué hizo entonces Louis XIV?, ¿qué decisión tomó?.

Metafóricamente hablando, el Rey intentó matar la obra y al autor de la misma. Primero mandó retocarla al escultor Girardon hasta transformarla en una representación alegórica del héroe romano Marco Curcio.

Retrato de Bernini.

Después esta obra fue situada en uno de los alejados parterres del Palacio de Versalles. Consiguió que ya no fuera obra de Bernini, que no quedara restos de su augusto nombre en la obra y la dejó casi invisible a ojos de los visitantes del palacio. La estatua se fue deteriorando con el tiempo e incluso sufrió actos vandálicos.

La escultura en el Palacio de Versalles.

Esto llevó a la Administración Francesa a guardar la estatua original en un museo y realizar tres copias: una para el propio Palacio de Versalles, otra para la explanada del Museo del Louvre de la que podemos ver las fotos que os muestro y una última que está situada en la ciudad norteamericana de Jacksonville.

Por esta razón, en el Cour Napoleon podemos ver una copia de la original que realizó Bernini esculpida según un boceto que el propio escultor italiano realizó.

La copia en boceto mide 76 centímetros de alto y fue realizada en terracota. Actualmente podemos verla en la Galería Borghese de Roma. Afortunadamente, estos hechos no llegaron a los oídos de Bernini, quien moriría pocos años después, en 1680.

Boceto de terracota depositado en la Galería Borghese de Roma.

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