La Plaza Jean XXIII.

 

El centro de l aplaza está dominado por este monumento a la Virgen.

El actualmente Beato Juan XXIII, y anteriormente sólo Papa Juan XXIII, ha tenido una gran relevancia en la historia moderna de la Iglesia Católica.

Era de origen italiano, de Bérgamo, su nombre secular era Angelo Giuseppe Roncalli y ejerció su magisterio pétreo desde 1958 hasta 1963, año en el que falleció. Sus encíclicas “Mater et Magistra” (1961) y “Pacem in Terris” (1963), ésta última escrita en plena guerra fría luego de la llamada «crisis de los misiles» de octubre de 1962, se convirtieron en documentos señeros que marcaron el papel de la Iglesia Católica en el mundo actual.

Vista general de la Square Jean XXIII con el fondo de la Isla de Saint Louis.

Pero el punto culminante de su trabajo apostólico fue, sin duda, su iniciativa personal, apenas tres meses después de su elección como pontífice, de convocar el Concilio Vaticano II, imprimiendo así su carisma a la Iglesia católica del siglo XX. En Italia es recordado con el cariñoso apelativo de “II Papa Buono”.

Pues bien, a este gran Papa (yo mismo visité su tumba en el subsuelo de la Basílica de San Pedro de Roma) la ciudad de París le ha dedicado una pequeña plaza situada tras la Catedral de Notre Dame y a escasos metros del Memorial del Holocausto, entre el Pont de I´Archéveché y el Pont Saint Louis.

Una perspectiva donde confluyen las agujas de la Catedral y del monumento.

La plaza, debido a su situación geoestratégica, ha sido testigo de grandes acontecimientos de la historia desde la Edad Media en que la Ile de la Cité fue ocupada por la Iglesia y por la administración de justicia del Rey.

Ha sido pasto de vacas, puerto de barcas, almacén de artillería, jardín del Arzobispado, lugar de ejecuciones y, actualmente, es un terreno público destinado a la dispersión y al recreo. Un terreno de casi once mil metros cuadrados que tiene en el centro del mismo una fuente donde se inscribe un pequeño monumento dedicado a la virgen.

Vista general de la Square Jean XXIII con el fondo de la Catedral de Notre Dame.

Esta fuente es hexagonal, siendo tres lados totalmente rectos y otros tres semicirculares. La alberca es de poca altura y forma un hexágono perfecto. El monumento de la fuente tiene una construcción triangular, es muy delgado y tiene unos diez metros de altura.

La imagen de la Virgen en el centro mismo del monumento.

En la base del monumento hay tres caras rectas, en cada una de ellas hay una estatua de los tres arcángeles (San Rafael, San Miguel y San Gabriel) apoyados en un pedestal por donde surgen los caños de agua de la fuente. Esta base está coronada por tres columnas que sostienen una flecha al estilo de la de la Sainte Chapelle. En el centro de estas tres columnas hay una estatua de la Virgen maría sosteniendo al niño con su brazo izquierdo.

Esta imagen fue esculpida por Louis Merlieux. La plaza fue diseñada por Alphonse Vigoreux.

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