Las figuras chinas de “Les Deux Magots”.

 

Los dos monigotes que podemos ver en el interior de Les Deux Magots.

Ya, en otra ocasión hemos referido la historia de uno de los cafés más conocidos del mundo y que más relevancia intelectual ha tenido en el último siglo de vida. Lo pueden ver en este enlace.
Me refiero a “Les Deux Magots”, un café, en sus inicios, y un restaurante en la actualidad que mantiene su magia en el inconsciente turístico de los que nos acercamos a la Ciudad de la Luz pero que, actualmente, sólo es visitado por turistas, hombres de negocios y asiduos del barrio de Saint Germain que lo tienen como punto de cita con sus parisinas amistades.

Cuando el sol calienta, las mesas del Bulevar Saint Germain se llenan de parisinos y visitantes.

Realmente poca actividad literaria, cultural, pictórica o filosófica se desarrolla en su interior. No es dificil averiguar que a los Picasso, Louis Aragon, Sartre, Verlaine, Mallarmé, Rimbaud, Simone de Beauvoir, Hemingway o André Breton les han sustituido apellidos y nombres menos sonoros y conocidos, y los temas existencialistas de aquellos están lejos de las conversaciones actuales centradas en el valor de las acciones, los concursos de acreedores, el último reality de la televisión o el vestido tan mono que lleva la chica que está pasando junto a la mesa que ocupan los nuevos “deuxmagotistas” (acabo de inventarme esta palabra).

La figura de la izquierda.

La figura de la derecha.

Pero no era de esto de lo que yo quería hablaros en el día de hoy.

Hace unas semanas tuve la oportunidad de visitar el café y me permití la libertad de tomar una foto más cercana de los “monigotes” que le dan nombre al lugar y me gustaría mostrároslos de nuevo.

En primer lugar hay que tener cuidado con la traducción de la palabra “magot” porque los castellano-parlantes, como es mi caso, enseguida lo asociamos a la palabra “mago” y esto nos puede llevar a confusión, como ya me advirtió un amable lector hace algunos años. Él mismo lo traducía por la palabra “monigote” y en la página web oficial del café se le traduce como “figurines chinos”. Si nos vamos al diccionario, la palabra tiene como primera acepción la de “macaco”, la segunda la de “figura oriental” y la tercera como “mamarracho” que se asemeja semánticamente a la de “monigote”.

Ustedes pueden elegir el que más les guste, pero a mí personalmente el que más me atrae, desde el punto de vista literario, es el que ya utilicé en primer lugar hace años, aún a sabiendas que no tiene ningún vínculo con la realidad fuera de mi inconsciente intelectual.

¿Pero de dónde salieron estas figuras?, se preguntarán. La historia es incierta.
El primitivo dueño del café tenía una tienda en el 23 de la Rue Bucci, tienda que fue fundada en 1812 (curiosidad ésta, mientras este buen señor abría su negocio, las tropas de Napoleón invadían España) como ultramarinos.

El rincón de Les Deux Magots.

Más tarde se trasladó al lugar que ocupan actualmente y allí acompañó la tienda de un salón para tomar café. Como este señor tenía relaciones internacionales comprando mercancias de ultramar, en una ocasión se hizo con estas dos figuras de una partida más amplia que llegó de la China en barco. ¿De cuántas figuras constaba esta partida? No lo sabemos. Lo que sí conocemos es que estas dos, gracias al lugar privilegiado que ocupaban en el café, se han conservado hasta la actualidad.

En 1885, sus propietarios decidieron cancelar la actividad comercial ultramarina (ya sólo centrada en cafés y licores) y dedicarse exclusivamente a atender su prestigioso y exitoso café parisino.

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