El monumento a Carlo Goldoni.

 

El busto de Carlo Goldoni está situado tras la Catedral de Notre Dame, en la Square Jean XXIII.

Paseando por la Square Jean XXIII, tras el ánside de la Catedral de Notre Dame, me paré ante un pequeño busto que me llamó la atención. A mí, cuya afición y conocimiento del mundo operístico es prácticamente nulo, el nombre de Carlo Goldoni me decía poco, pero en ese momento que aún no sabía ni que era un compositor de comedias teatrales y ni de obras operísticas, me picó la curiosidad sobre quién era este personaje al que la ciudad de París le levantaba un monumento en tan insigne lugar.

Veamos su historia, una historia cuyo tramo final está intrínsecamente ligado a París, al reinado de Louis XV y a la Revolución Francesa. Goldoni nació en Venecia el 25 de febrero de 1707, en el seno de una familia burguesa. Tenía cinco años de edad cuando su padre Giulio se mudó a Roma, dejándolo solo con su madre. Poco propenso a seguir los pasos de su padre médico, se dedicó a estudiar Derecho y se licenció en Padua, pero en 1733 huyó a Milán para emprender la carrera de escritor teatral, pasión heredada de su abuelo.

El monumento a Carlo Goldoni.

Dado el clamoroso fracaso del melodrama “Amalasunta” del que escribió el libreto, Goldoni comprendió que su futuro estaba en el teatro cómico. De vuelta a Venecia, el comediógrafo escribió su primera obra de éxito en 1738, el “Momolo cortesan”, y en 1743 “La donna di garbo”, primer texto para el que escribió todos los papeles.

Empezó así la revolución goldoniana del teatro que marcó el fin de años de la interpretación “improvisada”. A pesar de las críticas de sus adversarios y las quejas de los actores, Goldoni defendió su revolución, basada en la recuperación de la dignidad literaria del texto y en el paso de la comedia de “enredo” a la de “carácter”, centrada en la profundización psicológica de los personajes y la observación de la vida real, con la consiguiente eliminación de las máscaras.

En 1750 el autor lanzó una provocación con sus dieciséis “comedias nuevas” que escribió en un año. Nacieron así sus obras más logradas, entre ellas “El teatro cómico”, manifiesto programático, en el que el autor se representó a sí mismo discutiendo con los adores reacios ante su forma de actuar. Convocado en París como director artístico de la “Comédie italienne”, Goldoni tuvo sus más y sus menos con los cómicos del arte, aún más decididos que en Italia a defender su teatro de la improvisación, y con la frialdad del público francés, que aclamaba al Moliére de la “Comédie française”.

A pesar de su deseo de volver a Italia, el comediógrafo fue retenido por Louis XV que, en 1765, le llamó a la Corte como maestro de italiano de sus hijas. Goldoni permaneció veinte años en Versalles donde organizó espectáculos en el palacio real y en los teatros de París y, recobrado su impulso creativo, en 1771 escribió en francés su última obra “Le bourru bienfaisant”. A partir de 1784, el autor se dedicó a escribir sus “Memorias (Mémoires)”, que se publicaron en 1787.

Mientras en Venecia los editores imprimían sus obras, Goldoni, viejo y enfermo, vivía con una pensión real que se le revocó al estallar la Revolución Francesa y pasó el último año de vida en la miseria hasta su muerte, entre el 6 y el 7 de febrero de 1793, un día antes de que, por decisión de la Asamblea Constituyente, se le devolviera la pensión.

Comediógrafo, compositor, director o profesor de italiano, lo cierto es que Carlo Goldoni obtuvo el reconocimiento de la sociedad parisina.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s