Auguste Nicolas Cain, el escultor de los animales.

 

Obras de Auguste Cain en el Jardín de las Tullerías.

El Jardín de las Tullerías es un museo al aire libre. No podía ser de otra forma porque su extensión y belleza da para eso y para más. Además algún mimetismo habría de tomar del célebre Museo del Louvre a cuyas puertas acampa con su colores verdes y sus tonos ocres.

Estos jardines tienen casi cinco siglos de vida más o menos azarosa. En 1564 comenzaron las obras de construcción del Palacio de las Tullerías que, bajo las caprichosas órdenes de Catalina de Medicis, iría acompañado por unos preciosos y extensos jardines de estilo florentino.

“León y leona se disputan un jabalí” (Lion et borne se disputant un sanglier)

El palacio y sus jardines deben su nombre a las fábricas de “tuilles” o tejas, que antes se encontraban situadas en ese lugar. Los jardines se convirtieron en el lugar de celebración de lujosas fiestas en las que los invitados disfrutaban entre los verdes parajes, fuentes y esculturas. En aquella época los jardines se encontraban rodeados por altos muros que protegían la privacidad de la alta sociedad.

“León y leona se disputan un jabalí” (Lion et borne se disputant un sanglier)

Tras el traslado de la Corte a Versalles, el palacio y los jardines quedaron en el abandono y no volvieron a recuperar su esplendor hasta su vuelta, cuando los jardines fueron transformados al estilo inglés. Posteriormente Napoleón ordenó la construcción del Arco de Triunfo del Carrusel, uniendo los jardines con el Louvre. En 1870 el Palacio de las Tullerías fue destruido a manos de la Comuna de París, pero los jardines lograron salvarse y sobrevivir hasta nuestros días como jardines públicos.

En la actualidad estos jardines han dejado de ser el lugar donde en el pasado las clases altas acudían para ver y ser vistos, para convertirse en un agradable paseo rodeado de jardines de carácter público en los que cientos de parisinos y turistas pueden tomarse un descanso de la ajetreada vida de la ciudad. Por esta razón, el gobierno local ha ido acumulando joyas escultóricas en su interior para resaltar la belleza de este gran jardín a las puertas del Louvre y a orillas del Sena.

“Rinoceronte atacado por un tigre” (Rhinocéros attaqué par un tigre).

Auguste Cain es uno de los escultores más querido por los parisinos (y no sólo porque naciera y muriera en su ciudad) sino porque a sus obras se les ha dado la máxima importancia colocándolas en lugares preferentes de la Jardín de las Tullerías. Bajando por Rue de Castiglione desde la Place Vendome hasta el jardín, nos tropezamos con una de las puertas de acceso del norte en la Terrasse de Feuillants.

Allí nos encontramos con dos moles de bronce esculpidas por Auguste Cain, dos esculturas de grandes dimensiones que permiten admirar el estilo realista del escultor y su adicción a perfeccionar los pequeños detalles. Estas esculturas son “Rinoceronte atacado por un tigre” (Rhinocéros attaqué par un tigre) que realizó entre 1882 y 1884  y que este último año fue colocado en este jardín junto a “León y leona se disputan un jabalí” (Lion et borne se disputant un sanglier) realizado por las mismas fechas.

“Rinoceronte atacado por un tigre” (Rhinocéros attaqué par un tigre).

Existen tres obras más de Auguste Cain en el Jardín de las Tullerías pero no tuve la oportunidad de encotrármelas en el camino hacia la gran pirámide del Louvre a través del Allée Centrale. En otra ocasión prestaré un poco más de atención a las obras de este escultor de quien te voy a resumir brevemente su vida.

Auguste Cain nació el 10 de noviembre de 1821 en París y fallecido el 25 de agosto de 1894 en la misma ciudad y fue considerado como uno de los mejores escultores especializado en el retrato de animales.

Auguste N. Cain.

Tras haber trabajado en la carnicería familiar, Auguste Cain entra al taller de Alexandre Guionnet y posteriormente es alumno de Francois Rude. Estudió la anatomía de los animales dibujando en el Jardín de las Plantas de París. En la década de 1840 proporcionó modelos de orfebrería para los hermanos Fanniére, Rudolti y la Maison Christophe.

Auguste Cain se asocia con el escultor Pierre-Jules Méne, casándose en 1852 con la hija de éste. Comenzó a exponer en el Salón de París de 1846. Se dedica exclusivamente a la fundición de sus obras y las de su suegro, centrándose a menudo en la temática de los animales en su contexto natural, tanto para sus estatuillas como para las esculturas de mayor tamaño.

Desde la década de 1860, reconocido como escultor de animales, Auguste Cain comenzó a recibir órdenes oficiales. Entre ellas, las esculturas monumentales todavía ubicadas en los grandes jardines parisinos.

Las obras más conocidas de Auguste Cain representan los grandes carnívoros y sus presas, a veces en lucha, pero también tomó los modelos animales domésticos, el ganado, o animales de la caza mayor. Un ejemplo: los leones del ayuntamiento de la ciudad de Orán. Sus obras son realistas, con gran atención al detalle.

Tras la muerte de Cain la fundición fue cerrada y los modelos y moldes vendidos a Ferdinand Barbedienne que continuó realizando series de fundición a lo largo del siglo XX.

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