La Estatua de la Libertad, en la Isla de los Cisnes.

 

La Estatua de la Libertad vista desde la Torre Eiffel.

Todos sabemos que en la Isla de la Libertad, al sur de Manhattan, junto a la desembocadura del Río Hudson, está la famosa Estatua de la Libertad, monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.
Fue regalada en el año 1886 por Francia a Estados Unidos en conmemoración del primer centenario de su Declaración de Independencia.
En su construcción participaron principalmente tres eminentes profesionales y artistas de un prestigio reconocido mundialmente: un escultor que le dio forma estética al monumento, Frederic Bartholdi; un arquitecto, Eugene Viollet-le-Duc, quien se encargó de selecciona los materiales de la obra; y el ingeniero Gustave Eiffel, quien diseñó la estructua interna de la Estatua y fijó el diseño completo del monumento.

Primer plano del monumento que se puede tomar desde un bateau.

Como en todas las construcciones de gran envergadura, el problema surgió con la financiación del monumento, hecho que ocurría entonces, y ocurre en la actualidad, con los número de cualquier obra pública. De hecho esto provocó que el regalo se entregara con diez años de retraso.

El monumento tiene una altura de cuarenta y seis metros. Si le añadimos su base de hormigón alcanza los noventa y dos. Las ciento sesenta toneladas de acero y cobre fueron sufragadas, junto con el montaje, por el Gobierno francés y aportaciones particulares de franceses adinerados. Las veinticinco mil quinientas toneladas de hormigón fueron sufragadas por el pueblo norteamericano.

Pero esto un un blog que habla de París, y algunos de Ustedes se preguntarán que por qué hablamos de la Estatua de la Libertad. un monumento al otro lado del Atlántico. La razón es muy sencilla. En París también hay varias “Statue de la Liberté”. De una de ellas, la que está en los Jardines de Luxemburgo, ya les hablé hace meses y lo pueden ver en este enlace.

Vista nocturna de la Estatua de la Libertad delante del Pont de Grenelle y de la Torre Eiffel iluminada.

Los americanos que vivían en París, en agradecimiento al detalle de Francia para con su país, decidieron sufragar el coste de una pequeña estatua de sólo once metros y medio de altura.

El propio Bartholdi se encargó de su fabricación. Y hoy día está situada en un lugar muy visible pero no muy conocido, en un extremo de la isla de los Cisnes, una isla longitudinal con 800 metros de recorrido en línea recta y ocho metros de ancha que está situada en el curso bajo del Sena entre los barrios de Montparnasse y Passy, junto al Pont de Grenelle, a pocos pasos de la Torre Eiffel.

Curiosamente, este monumento de la Estatua de la Libertad, a diferencia de su homóloga de los Jardines de Luxemburgo, tiene su mirada hacia el este. ¿Saben por qué? Porque está mirando en dirección hacia la Estatua de la Libertad de Manhattan.

El monumento visto desde la propia isla.

 

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