Danton, un revolucionario que murió en la guillotina.

 

Monumento al revolucionario Danton, en el Boulevard Saint Germain.

París es una ciudad en la que por doquier nos podemos encontrar estatuas o monumentos dedicados a los personajes más relevantes de su vasta historia y, por ende, de la de Francia como capital de la nación que es.

Este es el caso que nos ocupa, en el Boulevard Saint Germain, frente a la Cour du Commerce Saint André, nos encontramos este pedestal homenajeando a Danton, George Jacques Danton, un polftico que vivió de primera mano la Revolución Francesa, con una vida muy agitada y una muerte muy sangrienta.

Para la elaboración de este monumento, la ciudad de París propuso un concurso a varios artistas, cuyo resultado sería votado por el Consejo Municipal, hecho que se consumó en el año 1888. En este concurso se coronó el proyecto de Auguste Paris que presentaba un grupo escultórico que aunaba la fuerza narrativa y la unidad simbólica. Se trata de dos jóvenes voluntarios (el del tambor y el del fusil) que se yerguen hacia la figura del orador que reclama coraje y defensa de la patria.

Monumento a Danton, de Auguste Paris.

El monumento, inaugurado el 14 de julio de 1891, fue levantado cerca de la casa de Danton (lugar donde fue detenido), que se encontraba cerca del cruce de calles definido por la Cour du Commerce con el Boulevard de Saint-Germain.

Al igual que la de Diderot, la estatua de Danton se salvó de la ola de destrucción que privó a París de la mayoría de sus bronces durante la Ocupación alemana. Más allá de este sentido histórico, este gigante heroico, testimonio silencioso de los acontecimientos, sigue siendo una de las figuras más familiares de los habitantes y paseantes del barrio de Saint Germain.

A Danton, la Ville de Paris, 1889.

Pero conozcamos resumidamente la historia del lenguaraz Danton. Georges Jacques Danton nació en Arcis-sur-Aube el 26 de octubre de 1759. Murió en 1794 por lo que tuvo una vida realmente corta, sólo treinta y cinco años. Fue un abogado y político francés que desempeñó un papel determinante durante la Revolución francesa y cuyo talento contemporizador fue rechazado por los sectores rivales. Comenzó estudiando en un pequeño Seminario de Troyes, y continuó sus estudios en los Oratorios de la misma ciudad, aunque se negó a estudiar una carrera eclesiástica. Danton se hizo abogado.

Después de trasladarse a París, se inició para él una etapa de prosperidad gracias a un afortunado matrimonio con la hija de un hombre acaudalado. Cuando comenzó la Revolución francesa en 1789, se introdujo en la política con entusiasmo y pasó a ser el Presidente del club de los Cordeliers (de quien fue fundador), la vanguardia del radicalismo parisino. Sus discursos a menudo eran intensos, pero solía actuar con cautela. No se convirtió en una figura relevante hasta la caída de la monarquía, ocurrida en agosto de 1792. Como ministro del gobierno provisional, inspiró y exigió audacia, el valor que salvaría a la Francia revolucionaria de sus enemigos.

Fue elegido miembro de la Convención Nacional, en la que recibió inmediatamente los ataques de los diputados moderados, conocidos como girondinos, que le consideraban un radical y un rival peligroso. Danton intentó conciliarse con sus oponentes, pero sus esfuerzos fueron rechazados.

Los dos niños, el del fusil y el del tambor.

Este conflicto se resolvió con la caída de los girondinos en junio de 1793. Mientras tanto, prestó sus servicios en el Comité de Salvación Pública, el órgano ejecutivo de la República Francesa, pero fracasó estrepitosamente en su intento de poner fin a la guerra entre Francia y las monarquías europeas a través de canales diplomáticos. Finalmente, su aliado, Maximilien de Robespierre, emergió como figura central del Comité.

Aunque inscrito en un despacho de abogados de París, no lo frecuenta con la misma asiduidad con la que visita los cafés, lo que le sirve para conocer a varios futuros revolucionarios: Camille Desmoulins y Marat, entre ellos, así como a la que será su futura esposa, Antoinette-Gabrielle Charpentier (1760-1793). Antoinette es hija de un próspero propietario de un café, y su dote le permite, a Danton, comprar el cargo de abogado en el Consejo del Rey en 1787.

Miembro de la Comuna, dirigió la agitación republicana que condujo a los fusilamientos de los manifestantes en el Campo de Marte el 17 de julio de 1791. Danton huye y se refugia en Inglaterra. A su retorno, en noviembre de 1791, es elegido sustituto del procurador de la Comuna de París y, tras participar en la insurrección de agosto de 1792, fue nombrado Ministro de Justicia.

Por su condición de miembro de la Comuna, y formando parte, a la vez, del Consejo del Gobierno, Danton se convierte en el hombre con más poder en Francia. En enero de 1793, vota a favor de la ejecución de Louis XVI, pese a que anteriormente había propuesto el destierro. En marzo de 1793 participa en la creación del tribunal revolucionario, que preside desde julio el propio Danton.

Monumento a Danton, de Auguste Paris.

En abril entra en el Comité de Salvación Pública, órgano ejecutivo de la primera República Francesa. El 5 de septiembre es elegido diputado de París y deja el ministerio para ejercer este cargo en la Convención Nacional, donde entrará en franca oposición con Robespierre, no tanto por sus convicciones, que las tienen en común, cuanto por la forma.

Danton intenta pacificar el país y llegar a un entendimiento entre girondinos y jacobinos, se oponía a la continuidad del Terror, apoyando al grupo denominado de los «indulgentes»; defiende las reivindicaciones de los «sans-culottes», desaconseja la ejecución de Maria Antonieta y crea el «ejército revolucionario».

La ruptura entre los «dantonistas» y los jacobinos se consuma a últimos del año 1793, período en el que Robespierre intenta mantener el equilibrio político de su gobierno encarándose a los más radicales, así como a los más moderados. Los jacobinos acusan a Danton de malversación de fondos y de haberse vendido a los monárquicos, y se ve comprometido, junto a su amigo y diputado Fabre d’Églantine, en el escándalo de la liquidación de la Compañía de las Indias.

A causa de todo ello, Danton se encuentra en peligro y, una vez más, huye, refugiándose en Arcis-sur-Aube. El 30 de marzo de 1794, Danton, Desmoulins y Fabre son arrestados bajo la acusación de ser «enemigos de la República», según la denuncia llevada a cabo por Saint-Just. Es condenado a muerte y guillotinado el 5 de abril de 1794.

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