La Exedra Norte del Jardín de las Tullerías (2): Hipómenes y Atalanta.

 

Frente a la estatua del fauno nos encontramos otras dos, Hipómenes y Atalanta.

Frente a la estatua del fauno nos encontramos otras dos, Hipómenes y Atalanta.

Con la estatua del fauno del cabrito sólo pudimos ver una parte de la capacidad escultórica de la Execra norte del Jardín de las Tullerías. En el extremo este de la mima nos encontramos con dos estatuas sobre pedestal que representan a un nuevo mito de la civilización deíctica griega, son las figuras de Hipómenes y Atalanta.

Al igual que la estatua del fauno, estas nuevas representaciones no son las originales, sino copias de otras que se hayan expuestas en el vecino Museo del Louvre. En el museo están instaladas según el sentido natural de la acción de ambos figuras, Hipómenes a la derecha de Atalanta pues el primero quien lanza unas manzanas a la segunda con su mano derecha en dirección a la izquierda.

Hipómenes, de Guillaume Coustou, a la izquierda. Atalanta de Pierre Lepautre, a la derecha de la foto.

Hipómenes, de Guillaume Coustou, a la izquierda. Atalanta de Pierre Lepautre, a la derecha de la foto. En el Museo del Louvre.

Sin embargo, en la exedra están colocados al revés, es decir, con Hipómenes a la izquierda , mirando hacia el exterior del estanque y con intención de lanzar la manzana hacia fuera y no hacia el camino de Atalanta como ahora vamos a ver en la explicación de mito.

Hipómenes, a la derecha. Atalanta, a la izquierda de la foto.

Hipómenes, a la derecha. Atalanta, a la izquierda de la foto.

La estatua de Hipómenes fue de Guillaume Coustou para estar situada junto con la figura del fauno y la de Atalanta en el Castillo de Marly. La escultura de Atalanta fue realizada por Pierre Le Pautre. ambas fueron trasladadas al Jardín de las Tullerías en 1797.

Leyenda de los datos artísticos de la obra.

Leyenda de los datos artísticos de la obra.

Pero para conocer mejor la obra y encontrar sentido a las dos figuras es necesario conocer el mito. Adentremonos en la Grecia Clásica y escuchemos a los dioses.

Todo comienza por Atalanta. Atalanta es hija de Atamante y Temiste. Su padre quería únicamente hijos varones y por eso al nacer Atalanta, la abandonó en el monte Partenio a su suerte. Ella pudo sobrevivir gracias a que una osa la cuidó y la amamantó, hasta que unos cazadores la encontraron y decidieron criarla.

Una vez que se convirtió en una bella y ágil mujer, Atalanta decidió no casarse y mantenerse virgen para consagrarse a la diosa de la cacería, Artemisa, a quien emulaba con sus acciones. Por ello, Atalanta vivía en el bosque cazando y llegó a ser una de las cazadoras más renombradas de la antigüedad.

Atalanta.

Atalanta.

Como mujer que era se enfrentó a muchos peligros, como cuando dos centauros (Reco e Hileo) quisieron violarla, pero ella siempre pudo defenderse gracias a sus inigualables habilidades, y mató a los centauros con sus flechas. Su fama se difundió sobre todo después de participar en la cacería del jabalí de Calidón y luego de obtener el premio a la carrera en los juegos fúnebres organizados en nombre de Pelias, donde compitió con Peleo, padre de Aquiles, el de los pies ligeros, héroe de Troya.

Hipómenes, en primer plano, y Atalanta, al fondo.

Hipómenes, en primer plano, y Atalanta, al fondo.

Además de estar consagrada a Artemisa, lo que implicaba que debía mantenerse virgen, Atalanta había recibido un oráculo en el que se le anunciaba que el día en que se casara, iba a ser convertida en animal. Por ello, y para evitar cualquier pretendiente, anunció que su esposo sería sólo aquel que lograra vencerla en la carrera, con la condición de que si ella triunfaba, debía matar a su oponente. Sin embargo, a pesar del peligro, muchos lo intentaron e irremediablemente perecieron, pues ella era invencible, aún cuando la joven siempre les daba alguna ventaja al inicio de la carrera.

Atalanta e Hipómenes.

Atalanta e Hipómenes.

Ahora bien, como era de esperarse apareció el joven que logró vencer a Atalanta en la competencia, Hipómenes, hijo de Megareo.

El apuesto oponente decidió probar suerte en la carrera para obtener la mano de Atalanta, pero tenía una gran ventaja y es que llevaba con él unas manzanas de oro que le había regalado Afrodita, diosa del amor, y que procedían probablemente del jardín de las Hespérides o de un santuario de la diosa en Chipre. Durante la competencia, cada vez que Atalanta le iba a dar alcance, el joven dejaba caer una de las manzanas, que se detenía a recoger, ya sea fascinada por su belleza o incluso dispuesta a dejarse engañar porque realmente había sido conquistada por el atrevido joven. En fin, como ella se distraía con cada manzana que caía, el joven pudo vencerla y así obtuvo su mano.

El mito de Hipómenes y Atalanta.

El mito de Hipómenes y Atalanta.

La pareja muy enamorada vivió feliz durante un tiempo, compartiendo sus cacerías y hazañas. En una de estas persecuciones, los esposos entraron en un santuario de Cibeles, y enemorados como estaban se detuvieron y gozaron de su amor. Cibeles montó en cólera por el sacrilegio y transformó a la pareja en dos leones. Aparentemente, los griegos creían que los leones no se cruzaban entre sí, sino que lo hacían con los leopardos, de manera que al convertirlos a ambos en leones, Cibeles estaba no sólo quitándoles su condición humana, sino condenándolos a una vida separada.

Flores que rodean la exedra.

Flores que rodean la exedra.

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