El monumento al poeta Leconte de Lisle.

 

El monumento a Leconte de Lisle, en los jardines del Palacio de Luxemburgo.

El monumento a Leconte de Lisle, en los jardines del Palacio de Luxemburgo.

Muchos de nuestros lectores conocen la palabra Parnaso, un monte de la mitología griega en el que habitaban las musas. Quizás menos de nosotros conociéramos la revista “Le Parnasse contemporain” (El Parnaso contemporáneo), una revista que dio lugar a uno de los más famosos movimientos literarios de la lírica francesa que nació en los años sesenta del siglo XIX. Esta corriente literaria favorece la perfección formal frente a los descuidos y al sentimentalismo excesivo del romanticismo, es una apuesta del arte por el arte.

Leconte de Lisle.

Leconte de Lisle.

Uno de los impulsores principales de este grupo de poetas escogidos era Leconte de Lisle, pero no era el único. Entre los integrantes más conocidos se incluyen a Théophile Guatier o a Théodore de Banville, quienes rechazaban la sociedad de su tiempo y se refugiaban en lo antiguo, lo suntuario, lo exótico y lo aristocrático.

Pues bien, al poeta Leconte de Lisle, hay dedicado un monumento escultórico (también tiene dedicada una calle en el XVIº Arrondissement) en un lugar bucólico y casi parnasiano, los jardines del Palacio de Luxemburgo. La obra nació de las manos del artista Denys Puech y fue inaugurado en 1898.

Charles Marie René Leconte de Lisle

Charles Marie René Leconte de Lisle

En este monumento de mármol blanco podemos ver a Charles Marie René Leconte de Lisle (este es su nombre completo) siendo abrazado por una musa con alas. Ambas figura forman un bloque compacto que se apoya en una base cilíndrica en forma de columna griega, alcanzando la composición escultórica una altura aproximada de unos cinco metros.

Leconte de Lisle.

Leconte de Lisle.

Pero, ¿quién fue realmente este poeta parnasiano? Esbocemos resumidamente los datos más importantes de su vida.

Nació en la Isla Reunión, en el Océano Índico, aunque se educó en Rennes (Francia). Hijo de un cirujano militar establecido como plantador en La Reunión, pasó allí infancia y adolescencia, trasladándose luego a Francia para estudiar derecho (1837). Una vez graduado, tras un período en su isla natal (1843-1846), se radicó en París, donde se dedicó a escribir y trabajó como ayudante de bibliotecario en el Museo de Luxemburgo, fue secretario del órgano fourierista “La phalange”, periódico donde publicó sus primeros versos, sus ideas republicanas le crearon problemas con su familia, y después del golpe de estado de 1851 abandonó la política para consagrarse a la poesía.

Su primer libro, Poemas antiguos (1852), atacaba en su prefacio las tendencias románticas, a las que oponía su entusiasmo por las civilizaciones antiguas, sobre todo la griega, y una poesía basada en la ciencia que expresara la evolución de los hombres mediante la representación de los mitos en que aquélla había cristalizado en epocas sucesivas.

A partir de 1860 reunió algunos discípulos (Mendes, Sully Prudhomme, Coppée, Héredia, Verlaine, Mallarmé), núcleo del grupo poético del Parnaso, o parnasiano, conocidos por su férrea disciplina poética. A sus dos libros restantes de poesía, Poemas bárbaros (1862) y Poemas trágicos (1884) añadirle Últimos poemas (1899); y la tragedia en verso, basada en una antigua tragedia griega, Las erinias (1872). Hay que añadir, además, sus diversas traducciones en verso: Anacreonte, La Ilíada, La Odisea, Hesíodo, Esquilo y Sófocles.

El monumento a Leconte de Lisle.

El monumento a Leconte de Lisle.

Su obra se caracteriza por su corrección estilística, de corte clásico, su frialdad y una actitud pesimista y desdeñosa hacia la vida, su visión parnasiana del arte por el arte perdió peso con la llegada de Charles Baudelaire y los simbolistas.

Tras la caída del imperio, reafirmó sus convicciones juveniles con el Catesismo popular republicano (1870); fue bibliotecario del senado (1872) y sucedió a Victor Hugo en la Academia Francesa. Póstumamente se publicaron sus Poemas últimos (1895). Ejerció una extraordinaria influencia en la poesía latinoamericana de principio de siglo, y la mayoría de los poetas modernistas le saludaron como maestro.

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