La Cripta Arqueológica del atrio de Notre Dame.

 

Parvis Notre Dame.

Parvis Notre Dame.

La explanada que se abre delante de la fachada principal de la Catedral de Notre Dame esconde lo más preciado de París: una gran parte de su historia milenaria, vestigios que nos remontan dos mil años y que sirven para interpretar la forma de vida de los primeros parisinos.

Como debe ser, estos restos arqueológicos están resguardados de la intemperie por el suelo de la plaza. Bajo este suelo, el gobierno de la ciudad y el Ministerio de Cultura francés, a través del Museo Carnavalet, guardan, protegen, ordenan, muestran e informan de lo que allí se ha encontrado.

Información turística.

La Cripta Arqueológica fue instalada en 1980 para presentar los vestigios arqueológicos descubiertos en las excavaciones realizadas entre 1965 y 1972 y ofrece un panorama único de la evolución urbana y arquitectónica de la isla de la Cité, el centro histórico de París.

Al descubrir los edificios que se sucedieron en el emplazamiento, desde la Antigüedad hasta el siglo XX, los visitantes retrocedemos en el tiempo paseando por las ruinas antiguas a las que se superponen vestigios medievales y clásicos.

El recorrido presenta los distintos estratos arqueológicos para comprender mejor cómo la ciudad no ha cesado de reconstruirse sobre sí misma desde hace más de 2.000 año.

En resumen, ésta es la historia de la Îlé de la Cité tal como viene expresada en el catálogo turístico-informativo.

Crispta Arqueológica Parvis Notre Dame.

El sitio era un lugar frecuentado por la tribu gala de los Parisii cuyo nombre figura en las monedas encontradas en el Sena. También podemos ver cómo en el primer cuarto del siglo I d.C. se juntaron los islotes formando la actual Île de la Cité.

En el recorrido también distinguimos algunos extractos de la ciudad galorromana de Lutecia que se desarrolló en la orilla izquierda bajo el reinado del Emperador Augusto.

Historia de la cripta (1).

A partir de mediados del siglo III y hasta el siglo V d.C., Lutecia, amenazada por las primeras invasiones germánicas, fue un sitio estratégico en la defensa del Imperio romano contra los bárbaros. La isla de la Cité, fortificada en el 308, se convirtió en el centro activo de la ciudad, mientras que se abandonó parcialmente la orilla izquierda.

En la Edad Media, el urbanismo de la isla de la Cité se organizó alrededor de la obra catedralicia comenzada en 1163: apertura de la calle Neuve Notre-Dame en el eje del pórtico central de la catedral, reconstrucción del Hôtel-Dieu al sur del atrio, y edificación de casas e iglesias.

Historia de la cripta (2).

En el siglo XVIII, se demolieron muchos edificios medievales para mejorar la circulación y asegurar la salubridad de la isla de la Cité : se amplió el atrio, se prolongó la calle Neuve Notre-Dame y se construyó un nuevo hospicio de los Enfants-Trouvés.

En el siglo XIX, el prefecto Haussmann reorganizó de un modo radical el entramado urbano suprimiendo numerosos edificios antiguos y callejuelas. Se edificó un cuartel (convertido en Prefectura de policía) al fondo de la plaza, así como su vecino, el actual Hôtel-Dieu. Hoy en día, la configuración del atrio es fruto de estas últimas transformaciones.

Historia de la cripta (3).

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Un día en la Île de la Cité (y 3).

 

Carlomagno y sus leudes. Al fondo la Catedral de Notre Dame.

Una vez que nos hemos situado en el Punto Cero de todas las carreteras de Francia y, de paso, echar una primera nuestra mirada pasional a la Catedral de Notre Dame y su fachada gótica de 850 años, nos dirigiremos hacia el otro extremo de la plaza Juan Pablo II (también conocida como Paris Notre Dame) donde se encuentra la entrada a la Cripta Arqueológica de la Île de la Cité, una urna enterrada donde podemos ver vestigios de los primeros parisii (los primitivos habitantes de la ciudad), restos romanos o medievales que certifican una antigüedad de 2000 año de vida en el lugar. A la cripta arqueológica se accede mediante el pago de una entrada y la visita puede estar en torno a las dos horas.

Tras salir de lugar, bordeamos la plaza por el lado del río y nos encontramos con un monumento dedicado a Carlomagno y sus leudes, monumento del que podéis conocer su historia aquí.

 

Las célebres gárgolas de Notre Dame.

Rodeamos el monumento y nos dirigimos hacia la Catedral de Notre Dame. La catedral, su historia, su riqueza artística ha sido versada en este blog en más de 20 post diferentes, especialmente describiendo cada una de las partes de sus puertas y de su fachada. Si tienen interés en conocerla pueden ir a este enlace.

Especial visita se merecen sus torres. Es un recorrido que se empieza en la base de la torre norte y se termina en la cúspide la torre sur, pasando por la Galería de las Quimeras. De este viaje tenéis cuenta en este post.

Para finalizar esta exhaustiva visita a la Île de la Cité y sólo nos queda salir por la torre sur de  Notre Dame, girar hacia la izquierda, disfrutar de la vista de los arbotantes y la aguja del templo y nos toparemos con dos estatuas, la primera dedicada a Juan Pablo II, la segunda, en el extremo este de la Catedral, a Carlo Goldoni.

La Square Jean XXIII.

Nos encontramos en la Plaza Jean XIII, con un monumento dedicado a a Virgen María. Finalmente en la esquina de la isla nos encontramos con un espacio llamado Square de l´Île de la Cité, en el que se encuentra el Memorial de la Deportación, un museo dedicado al holocausto judío.

Cuando terminemos, podemos dirigirnos hasta el Pont Saint-Louis y adentrarnos en la Île de Saint Louis, pero de esta isla hablaremos otro día.

La Île de la Cité vista desde el Sena por su extremo este.

 

Un día en la Île de la Cité (2).

Torre del Reloj.

…Continua del post anterior…

Tras tomar un aperitivo en cualquiera de las terrazas de los restaurantes de la Place Dauphine nos dirigimos hacia la izquierda, bordeando el edificio de los Tribunales de Justicia por la orilla norte de la isla.

Desde la Rue de Harlay nos incorporamos al Quai de l´Horloge (el Muelle del Reloj), continuamos en dirección este hasta llegar a la esquina del magno edificio que alberga la Conciergerie.

Allí nos detendremos y admiraremos la famosa Torre del Reloj (Tour de l´Horloge) también llamada Torre Bombec o Torre de la Pregunta y de la que podréis conocer su historia en este enlace.

Conciergerie.

Tras fijarnos en cada uno de los detalles del reloj de Henry de Wick podemos entrar en el edificio de la Conciergerie,  o también, Palais de la Cité, un edificio histórico de París que fue la residencia de los reyes de Francia de los siglos X al XIV y más tarde convertido en prisión del Estado en 1392, tras el abandono del palacio por parte de Carlos V y sus sucesores.

La prisión ocupaba la planta baja del edificio que bordea el muelle del Reloj y las dos torres: los pisos superiores estaban reservados para el Parlamento.

Sainte Chapelle.

Continuaremos por el Boulevard du Palais hasta llegar a un callejón en la acera de la derecha. Por su arco nos introduciremos para llegar a un patio no muy grande donde podremos admirar una de las obras maestras del gótico francés: la Sainte Chapelle, cuya historia y líneas artísticas podéis conocer en estos tres enlaces: Historia de la capilla, la Capilla del Rey o Capilla superior y la Capilla de la Virgen o Capilla inferior.

Sainte Chapelle.

En la Sainte Chapelle tendremos que comprar una entrada para acceder al interior, pero os aseguro que merece la pena aunque sólo sea por admirar los vitrales de su capilla real.

Una vez que salimos extasiados por el arte gótico de la Capilla Santa, nos incorporamos por el Boulevard du Palais a la Rue de Lutèce que nos lleva al Allée Célestin-Hennion, uno de los lugares más tranquilos y menos estresantes de la ciudad. Estamos en el Mercado de las Flores y de los Pájaros.

Mercado de las Flores.

El mercado al aire libre ocupa todo el callejón hasta llegar a la misma orilla del Quai de la Corse. El Mercado de las Flores es como una incursión en plena naturaleza, pudiendo disfrutar de los olores, colores y formas de las cientos de plantas que allí nos están esperando.

Rue de la Colombe.

Tras esta experiencia en el Mercado de las Flores, continuaremos por el Quai de la Corse hasta el Pont de Arcole. Allí giraríamos a la derecha para coger dirección a la Catedral de Notre Dame.

Au Vieux Paris d´Arcole

Sin embargo, yo les aconsejaría que continuaran quince metros más adelante por el Quai de aux Fleurs hasta llegar a la Rue de la Colombe, una de las calle más antiguas de la ciudad pues el trazado de dicha calle estaba construido sobre un lienzo de la antigua muralla galorromana, unos vestigios que se descubrieron en 1898 cuando se llevaron a cabo algunas obras para adecentar el alcantarillado de esta zona de la ciudad. Lo podéis ver en este enlace.

Desde aquí nos dirigiremos a la Rue de Arcole, una calle comercial donde podéis ver algunos de los restaurantes más famosos de París, “Au Vieux Paris d´Arcole” antes de llegar hasta la Plaza Juan Pablo II, la plaza desde la que se puede admirar la Catedral de Notre  Dame. Allí nos situaremos sobre el Punto Cero de las carreteras de Francia, pero de esto hablaremos en el próximo post.

Point Zero.

Continuará en el siguiente post…

 

Un día en la Île de la Cité (1).

 

Vista aérea de la Île de la Cité

La Île de la Cité, que es el nombre que los parisinos le dan  a su verdadera isla (no en vano allí tenían su morada la tribu de los parisii, los fundadores y primeros habitantes de la ciudad) es, si duda el centro neurálgico de toda visita a París que se precie. Posiblemente, aún siendo sólo uno de los cuatro barrios en que se divide el IVº Arrondissement (distrito), es la zona más visitada por los turistas de todo el mundo.

Mapa del siglo XVI de la Île de la Cité

La Isla de la Ciudad (que es la traducción literal de su nombre, pero mucho menos poético que su original en francés) convoca en su exiguo territorio gran parte del poder religioso y judicial del país.

Allí está establecida la Catedral de Notre Dame, que es como decir la Catedral de Francia. También, allí, un edificio medieval como la Conciergerie y el Palacio de Justicia marcan gran parte del poder judicial francés. Pero no sólo eso, allí podemos ver capillas góticas inimaginables, estatuas de reyes, criptas romanas, murallas del tiempo de Louis Philippe, memoriales contra el exterminio judío y hasta uno de los más hermosos mercados de París: el de las flores y el de las aves. Todo esto en la Île de la Cité.

Empecemos nuestro recorrido por el noroeste. Nos sirve de punto de partida la estatua ecuestre del rey Henry IV.

Itinerario por la Île de la Cité

Square du Vert-Galan

En el mapa del siglo XVI que podemos ver en la cabecera descubrimos que delante de la Île de la Cité existían varios islotes.

Éstos no existen como tal en la actualidad. Debido a los rellenos que se fueron acumulando en las ribera de la isla, estos islotes quedaron definitivamente incorporados a la isla actual y forman parte del espacio que ejerce de proa de la isla, la Square du Vert-Galan.

Roca de Montreal.

Este es el primer punto al que nos vamos a dirigir.  En este enlace podéis conocer algo más de esta plaza y del nombre de los islotes antes mencionados.

Una de las curiosidades de esta plaza reside en una roca que podemos ver en el jardín. Se trata de una roca traiga expresamente de Montreal y su historia la pueden conocer aquí.

Ascendemos por una escalera de piedra que supera los siete metros de diferencia entre la Square du Vert-Galan y el resto de la isla.

Allí nos encontramos con la estatua ecuestre del rey Henri IV, uno de los monarcas más queridos por los franceses, hijo de una española, Blanca de Castilla e impulsor de la construcción de la Saint Chapelle.

Si os interesa conocer algo más sobre dicho monumento y los relieves que lo adornan pueden visitar este enlace.

Place Dauphine.

Tras cruzar el Post Neuf en todo su ancho, nos adentramos en una gran plaza de forma triangular, se trata de la Place Dauphine cuyo nombre viene dado gracias al Delfín de Francia, el hijo primogénito del rey. Su historia la encontramos en este enlace.

Actualmente la Place Dauphine es uno de los rincones más tranquilos de la Îlé de la Cité.

Allí el bullicio sólo se produce al mediodía cuando los ejecutivos y funcionarios que trabajan en la zona se concentran para comer en uno de los cinco restaurantes de la plaza: “Le Caveau de Paris”, “Restaurant Paul”, “La Rose de France”, “Fu de cha” y “Taverne Henry IV”.

 

… Continuará en el siguiente post.

¿Dónde está el gallo?

 

El gallo sobre la cruz que corona el templo.

Atendiendo a la petición de alguno de nuestros lectores habituales, vamos a aprovechar este fin de semana para abrir de nuevo la proposición de acertijos sobre la ciudad de París. Este de hoy puede resultar fácil… o no.

Se trata de averiguar que templo parisino está coronado por esta figura de un gallo sobre la cruz. El gallo no sería tan importante si en su interior no se encontraran tres reliquias: la Corona de espinas de Jesús, una reliquia de Saint Denis y una de Sainte Geneviève.

El gallo constituye así un ” pararrayos verdadero espiritual ” que protege de las tormentas eléctricas totalmente a todos los visitantes y a los que trabajan en el interior para alabanza de Dios.

Creo que os he facilitado demasiadas pistas para conocer el lugar. Espero vuestras respuestas.

El famoso olmo de la Plaza de Saint Gervais.

 

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

En París podemos ver multitud de monumentos de piedra, maravillosos edificios de cristal, acero, hormigón o ladrillo y también atractivos elementos cuyo material principal es la madera. Entre estos, existen algunos muy significativos, determinados árboles cuya existencia ha marcado el devenir de la ciudad.

En su momento pudimos hacer referencia al árbol más antiguo de París (lo pueden ver en este enlace) situándolo en la Plaza René Viviani, a la orilla del Sena, marcando con su augusta presencia el inicio del Barrio Latino, justo en la zona que hace frente a la Catedral de Notre Dame.

Hoy, sin embargo, vamos a cambiar de orilla y caminaremos hasta la fachada trasera del Hotel de Ville (ayuntamiento) para conocer la Plaza de Saint Gervais, una plaza situada justo delante de la fachada neoclásica de la Iglesia de Saint Gervais-Saint Protais (San Gervasio y San Protasio).

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

Allí, en medio de la plaza, nos encontramos con un gran olmo. Aunque el olmo no llama articularmente la atención, su historia es fascinante.

El olmo que originalmente se encontraba en este lugar, y que fue talado durante la Revolución, era un referente simbólico para los habitantes del distrito: en los comienzos del cristianismo, fue sacralizado por el color rojo de su savia, que parecía la sangre de los mártires. También era el lugar donde, después de la misa, se impartía justicia. La gente se reunía bajo sus ramas a beber y bailar en los días de fiesta, y también para hacer negocios.

Se cuenta igualmente que las mujeres del distrito solían venir en secreto, durante la noche, a arrancar trozos de su corteza, útiles para combatir las fiebres…

Más que el árbol actual, que tan sólo data de principios del siglo XX, son las múltiples referencias al célebre olmo las que mantienen viva la tradición. En lo balcones de las casas que van del 2 al 14 de la Rue François-Miron hay decoraciones de hierro del siglo XVIII que reproducen el famoso árbol. La misma imagen también encuentra en cuatro sillas del coro de la iglesia Saint-Gervais-Saint-Protais.

Como ven, cualquier detalle, por mínimo que sea, tiene su importancia en una ciudad milenaria como París. En esta ocasión un simple árbol.

La Iglesia de Saint Julien le Pauvre.

 

La Iglesia de Saint Julien le Pauvre vista desde la torre sur de la Catedral de Notre Dame.

La Iglesia de Saint Julien le Pauvre vista desde la torre sur de la Catedral de Notre Dame.

En el lugar donde hoy se sitúa la Iglesia de Saint Julien le Pauvre ha sido un lugar sagrado durante más de mil años. Ya los merovingios instalaron allí una ermita y en sus alrededores situaron un cementerio para dar sepultura de forma cristiana, la nueva religión impulsada por el Childeberto I, rey de París (511-558).

Interior de Saint Julien le Pauvre.

Interior de Saint Julien le Pauvre.

Esta antigua capilla sobrevivió a través de los siglos  y, en el año 1045, es ofrecida en estado ruinoso por el rey Henry I como capilla a Nuestra Señora (Recordemos que la gran catedral de París dedicada a Notre Dame está a escasos doscientos metros de distancia de Saint Julien le Pauvre).

Fachada principal reconstruida de la Iglesia de Saint Julien le Pauvre.

Fachada principal reconstruida de la Iglesia de Saint Julien le Pauvre.

Alrededor de 1120 se convirtió en un priorato de la abadía de Longpont, destinado a jugar un papel en la vida intelectual de la vecindad.

Dentro del recinto sagrado la vida empieza afluir con gran intensidad. Allí se eligen a los rectores de la Universidad y, allí también, tienen lugar las asambleas universitarias. Esto duró hasta 1524.

Mural iconográfico de Saint Julien le Pauvre que separa el presbiterio del resto de la iglesia.

Mural iconográfico de Saint Julien le Pauvre que separa el presbiterio del resto de la iglesia.

En un momento posterior, 1651, pasa a ser propiedad del Hotel Dieu siendo entonces el padre Meliand el comendador de Saint Julien le Pauvre y el Cardenal Mazarino el administrador de la abadía de Longpont.

La cesión fue confirmada por bula del Papa Alejandro VII (8 de marzo de 1659) y por cartas patentes del rey Louis XIV (junio 1697) y la iglesia se encuentra en un estado tal de degradación que los edificios del siglo XII se caen y tienen que volver a ser levantados.

Placa fijada en la fachada de la iglesia con una breve historia del edificio.

Placa fijada en la fachada de la iglesia con una breve historia del edificio.

La iglesia fue un granero y un almacén de armas durante la Revolución francesa. Fue reabierta al culto en 1826 y se le asignó al rito católico bizantino griego en 1889: un gran mural iconográfico realizado en el año 1900 separa el presbiterio de la nave.

Saint Julien le Pauvre vista desde la Square René Viviani donde estaba situado el cementerio merovongio.

Saint Julien le Pauvre vista desde la Square René Viviani donde estaba situado el cementerio merovongio.

 

Detalle de la fachada.

Detalle de la fachada.

El Memorial de los Mártires de la Deportación.

 

Memorial de los mártires de la Deportación

Memorial de los mártires de la Deportación

En  esquina de la Square de l´Île-de-la-Cité más cercana a la Isla de Saint Louis nos encontramos con un monumento muy particular, el Memorial de los Mártires de la Deportación, un recinto cerrado donde se puede ver y sentir el horror de los campos de concentración y exterminio nazis. Pero antes de adentrarnos en él veamos brevemente su historia.

Entre 1933 y 1945, el régimen político establecido por el Tercer Reich, basado en las teorías de Adolf Hitler, dio lugar a un sistema de campos de concentración diseñados para encarcelar y  deportar personas, acabar con los oponentes políticos, miembros de la Resistencia, inadaptados sociales, homosexuales, testigos de Jehová y cualquier otra persona que no cumpliera con la famosa “A”, los criterios de la “Aryan race”, la carrera aria (judíos, eslavos, gitanos y discapacitados) .

Ya en 1933 se abrieron campos de concentración en Dachau y Oranienburg y como el Reich se extendió por toda Europa, también lo hicieron los campos formando una red sólida en todos los territorios que habían sido ocupados. Es así como en 1941 el campo de Natzweiler-Struthof fue creado en Alsacia. Durante ese mismo año comenzó el genocidio dirigido primeramente contra los judíos y los gitanos.

Memorial de los mártires de la Deportación

Memorial de los mártires de la Deportación

Al mismo tiempo, como el conflicto bélico se estaba extendiendo por todo el mundo, el régimen nazi utiliza a los deportados en la industria alemana como mano de obra barata. Fueron sometidos a un trabajo agotador y un sufrimiento físico y mental enorme: hambre, cansancio, golpes, tortura, horca, fusilamiento y experimentos médicos creando un elevado número de víctimas. Muchos otros murieron después durante las marchas de la muerte cuando el SS evacuaron a los campos.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Los judíos tuvieron que soportar llevar como distintivo de vergüenza una estrella amarilla tanto en Alemania como en todos los territorios que habían sido ocupados, incluidos los que vivían dentro de los guetos de internamiento o los campos de concentración y exterminio.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

En 2002, una exhaustiva investigación histórica indicó que las medidas impuestas por los nazis y el gobierno de Vichy afectaron a más de 160.000 franceses y extranjeros, hombres, mujeres y niños que fueron detenidos en Francia y luego deportados :

  1. 85.000 como consecuencia de la represión contra la resistencia a las fuerzas de ocupación, incluidos los miembros de la propia resistencia, oponentes políticos y rehenes o víctimas de las Fuerzas represivas. La mayor parte pasa a través del campo de concentración de Compiègne-Royallieu o el Fuerte de Romainville, cerca de París. Más de la mitad murieron, incluyendo alrededor de 1.000 en las cámaras de gas o centros de eutanasia.
  2. 76.000, incluyendo 11.000 niños, como resultado de la persecución antisemita en Europa. La mayoría había pasado tiempo en el campo de Drancy, en las afueras de París. Ellos fueron exterminados en camiones o cámaras de gas, en Majdanek, Auschwitz-Birkenau, Treblinka, Sobibor, Belzec y Chelmno, a excepción de los pocos que se consideraron aptos para el trabajo y destinado a trabajo esclavo en los campos de concentración. Sólo el 3% volvieron.
Memorial de los mártires de la Deportación

Memorial de los mártires de la Deportación

Para recordar estos años de tragedia, Francia decidió instaurar el Memorial de los Mártires de la Deportación. Este monumento fue inaugurado el 12 de abril 1962 por el General de Gaulle, Presidente de la República Francesa, como un lugar de contemplación y recuerdo de los sufrimientos causados por la deportación.

Fue creado por el arquitecto Georges-Henri Pingusson , y representa ciertas características que definen el entorno de los campos de concentración: pasos estrechos, escaleras estrechas, claveteado en las puertas, vistas restringidas sin la vista del horizonte y las referencias frecuentes al triángulo, la marca distintiva de los deportados .

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Los rebajes triangulares dentro de la cripta muestran los nombres de los principales campos, donde se guardó la tierra y ceniza que se reunieron a partir de cada uno de ellos. Los miles de luces brillantes que se pueden ver en la galería representan los deportados que nunca volvieron.

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Las cenizas de una persona deportada desconocido del campo de Natzweiler-Struthof están enterradas en la entrada a la galería. Textos y poemas de Robert Desnos , Louis Aragon, Paul Eluard, Jean -Paul Sartre y Antoine de Saint-Exupéry que recuerdan la deportación se han reproducido en las paredes de la cripta .

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Memorial de los Mártires de la Deportación.

Sin embargo, el verdadero memorial a las víctimas de la Shoah (catástrofe en hebreo y sinónimo de Holocausto) se encuentra en la entrada, donde 4 muros exhiben los nombres de 76 mil hombres, mujeres y niños deportados desde Francia hasta los campos de exterminio.

Square de l´Île de France. Memorial de los Mártires de la Deportación.

Square de l´Île de France. Memorial de los Mártires de la Deportación.

La “Square de l´Île-de-France”.

 

Plano de Paris de 1771

Plano de Paris de 1771

Hace ya algunos meses escribimos acerca de la Plaza Juan XXIII, una plaza que está justo detrás de la Catedral de Notre Dame. La Île de la Cité ha sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos, uno de ellos, quizá el más importante es el crecimiento de la misma por su esquina sureste, justo detrás de la catedral. A esta zona, ahora mismo ajardinada, se le llama Square de l´Île-de-France. En este plano de 1771 lo podemos distinguir a la derecha abajo.

Zona ajardinada de l´Île-de-France

Zona ajardinada de la Square de l´Île-de-France

El crecimiento artificial de esta parte de la isla se va produciendo progresivamente. De hecho, en el siglo XIV, la tierra es conocida como “Motte-aux-Papelards” que puede ser traducido como “tierra con rellenos”, porque son los escombros y la basura acumulada durante y después de la construcción de la catedral de Notre Dame los que se acumulan en este punto junto al río.

Pero abundemos por un momento en la palabra francesa “papelards”, un término muy rico desde el punto de vista semántico y que, por tanto, puede tomar otros significados, con lo que, a esta zona,  el vulgo les atribuyó con el tiempo los apodos de “el terrón de los santurrones o el terrón de los hipócritas”.

En 1687, existía un primer jardín cuyo acceso sólo estaba reservado a los hombres y era parte del recinto de los canónigos de la catedral.

Square Île-de-France

Square de l’Ile-de-France

Bajo el Segundo Imperio , en 1868 , Haussmann hace construir allí la morgue de la capital. El edificio que se construye se parece a un pequeño templo griego.

Actualmente este espacio verde está junto al Memorial de los Mártires de la Deportación, construidos entre 1954 y 1964 del que hablaremos más adelante. Allí un sauce llorón está dedicado a las víctimas del nazismo.

La zona está normalmente bastante concurrida con turistas, músicos que se quieren ganar algunos euros y parejas que muestran su amor entre los parterres y las flores.

Los helados Berthillon, “la qualité est notre passion”.

 

El famoso establecimiento de Bertillon, en la Isla de Saint Louis.

El famoso establecimiento de Berthillon, en la Isla de Saint Louis.

En París, como en general en toda Francia, la cocina tiene una gran reputación. El país dispone de buenas materias primas, tanto en vegetales, frutas o carne y de una merecida fama de excelentes cocineros y artesanos.

Hoy nos vamos referir a una de las especialidades más consumidas en los postres franceses, vamos a hablar de los heladeros más reputados de todo París, de los helados de la familia Berthillon, su fama es tal que no hay en París restaurante, bar o cafetería que se precie que no dispense los productos elaborados por estos artesanos del helado y del sorbete.

El logo del famoso helado Berthillon colocado sobre la fachada del establecimiento de la Isla de Saint Louis.

El logo del famoso helado Berthillon colocado sobre la fachada del establecimiento de la Isla de Saint Louis.

Las fotos que publico pertenecen al establecimiento principal situado en el 31 de la Rue Saint Louis en l´Île, muy cerca de la esquina entre esta calle y la Rue des deux Ponts. Todo comenzó en 1954, en el corazón de París, esta es su historia.

Raymond Bertillon

Raymond Berthillon

Raymond Bertillon, que acaba de celebrar sus 30 años, abre con su madrastra y su esposa un café hotel, Le Bourgogne, en el número 31 de la Rue Saint Louis en l´Île. Siempre en busca de experiencias nuevas, imagina crear un nuevo concepto de helado y devolverle su lugar en la mesa. Este día allí, sin que lo sospeche, nace la saga familiar del más discreto y, hay que decirlo, del más célebre de los heladeros de París. Allí Raymond Berthillon encontró su verdadera vocación.

El señor Bertillon elabora sus helados con productos de alta calidad: leche entera, huevos, nata que va a comprar desde el alba al pabellón Baltard de la Rue Pasteur. En su afán de renovar, reactiva también el sorbete, un producto de origen oriental: el sharbet de los sultanes, sin crema, fruta pura, azúcar puro.

Es tal el éxito de sus creaciones que los alumnos de las tres escuelas de la isla Saint Louis se atropellan para comprar sus cornetos bien repletos por Aimée -Jeanne BerthillonMadame Dangles. Muy rápidamente se extiende su fama por todo París, los parientes, los amigos, la sociedad aprecia estos helados maravillosos.

La notoriedad, la fama de Berthillon comienzan a atravesar las fronteras de la isla y, en 1961, los críticos gastronómicos Henry Gault y Christian Millau escriben: “este helado asombroso que se esconde en un bar de la isla Saint Louis”. Un empujón bien merecido, pero un empujón magistral. Todo París acude a Berthillon a probar sus helados.

Foto de la familia Bertillon.

Foto de la familia Berthillon. Raymond con su nieta, su hija y su yerno.

En 1971, Marie José, hija de Raymond, se casa con un cocinero joven y talentoso, Bernard Chauvin. Naturalmente Bernard viene para echar una mano a su padre político y, así toda la familia se ocupa del negocio. La abuela vende los cornetos, Aimée-Jeanne, los helados y Marie José se ocupa del pequeño salón de degustación.

Después nacen Muriel en 1974, Lionel en 1978, hijos de Bernard y de Marie José. Van a crecer entre todos estos perfumes sutiles y mareantes y siempre renovados, observando y admirando los gestos y los ritos de su abuelo y de su padre.

La muerte golpea a la familia, Madame Dangles se apaga en 1978, su hija Aimée-Jeanne, seis años más tarde. … El final del siglo se acerca y Muriel se hace la adjunta a su madre en la dirección de la tienda. En 1998 Muriel se casa con un joven avernés, Philippe Delpuech que dirige en París la cervecería “Le Babylone” donde los helados son muy consumidos. Raymond Berthillon sopla en diciembre de 2003 sus ochenta velas, y, en 2004 los cincuenta de la casa que fundó, casa donde trabajan en lo sucesivo tres generaciones de heladeros unidos por el mismo lema: “la calidad es nuestra pasión”.

La cafetería Esterina venden helados de Bertillon.

La cafetería Esterina venden helados de Bertillon.

Cada día, mil litros de helados y de sorbetes son elaborados Rue Saint Louis en l´Île. Son para los clientes de su establecimiento, pero también para los más de 140 restaurantes, cervecerías, chocolaterías, tiendas de ultramarinos de lujo, en París y en la región parisina, y todo es fabricado en el mismo lugar …

El establecimiento original creció. A la tienda del 31 dedicada a la venta se agregó el 29, un salón de degustación. Muriel confecciona con éxito unos suculentos pequeños pasteles que los clientes mezclan con los helados de la casa.

En el año 2000, Alexandra nació en el hogar de Muriel y de Philippe. ¿Será esta la quinta generación de Madame Dangles en el negocio de los helados Berthillon?

 

La Brasserie Le Louis IX sirve helados Bertillon.

La Brasserie Le Louis IX sirve helados Bertillon.

Conocida su fama y conocida su historia, no cabe más que dar un paseo por la Isla de Saint Louis y visitar el original Bertillon, y si eso no es posible, en algún lugar de París podrá encontrar un sorbete de almendra y frambuesa o un helado de vainilla y chocolate fundido y entonces sabrá por qué Berthillon es la marca parisina de los helados sublimes. ¿Les apetece?

Raymon Berthillon falleció el 9 de agosto de 2014 dejando un legado para la historia que disfrutarán las nuevas generaciones. Su nombre será inmortal como la fama de sus helados.