París visto a través del libro “Me encontrarás en el fin del mundo”. (2)

 

Después de descubrir cinco de los principales lugares donde acontece la acción de la obra de Nicolas Barreau, hoy vamos a conocer otros cuatro igualmente elegantes, románticos  y con cierto toque decadente. De estos cuatro, dos de ellos estarán situados en el barrio de Saint Germain, el tercero,  junto al Museo del Louvre y el cuarto nos lleva hasta la Gare de Lyon, una de las principales estaciones de trenes de la capital. Comencemos con el sexto elemento de la lista.

 

6.- Hotel des Marronniers.

El Hôtel des Marroniers es un tres estrellas parisino situado en el número 21 de la Rue Jacob, está situado pasando un portón que conduce a un patio empedrado tras el que vemos la puerta abovedada de acceso al edificio.

Lo puedes ver en este enlace.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Texto de la obra donde se describe al Hôtel des Marronniers.

Texto de la obra donde se describe al Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

Hôtel des Marronniers.

 

7.- Café Marly.

Con unas vistas extraordinarias hacia el patio interior del palacio que recoge entre sus paredes al Museo del Louvre, nos encontramos uno de los cafés más filmados en la cinematografía de París. También Barreau acude a él para situar allí algunas escenas de su novela romántica. Allí, frente a la famosa pirámide de cristal diseñada por I. M. Pei, Jean-Luc ha tomado más de un café acompañado por sus amigos.

Lo pueden ver en este enlace.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

Café Marly.

 

8.- Le Train Bleu.

En la Gare deLyon ocurre una de las escenas más excitantes de toda la obra. La Principessa da una pista a Jean-Luc diciéndole que va a ir al restaurante Le Train Blue, situado en lavare de Lyon. Allí se despedirá de una amiga que sale de viaje. Jean-Luc, con ánimo de descubrir quién es su enamorada secreta corre hacia allí para descubrirla.

No lo consigue. Si quieren conocer mejor este restaurante pueden hacerlo en este enlace.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

Le Train Bleu.

 

9.- Du Bout Du Monde.

En realidad en la obra habla de “Au Bout du Monde” aunque el establecimiento donde se desarrolla la escena final de la obra se llama como indica la cabecera, “Du Bout Du Monde”, en la Rue du Bac.

Allí Jean-Luc Champollion acude en busca de su Principessa. Allí descubre que la Principessa que estaba buscando en realidad la había tenido siempre delante, era su amiga, la recepcionista del Hôtel Duc de Saint Simon, Luisa Conti.

El lugar es descrito por el autor en el epílogo. Lo pueden ver en este enlace.

Extracto del final de la obra "Me encontrarás en el fin del mundo".

Extracto del final de la obra “Me encontrarás en el fin del mundo”.

Du Bout du Monde.

Du Bout du Monde.

París visto a través del libro “Me encontrarás en el fin del mundo”. (1)

 

Ya en una ocasión me atreví a hacer literatura de ficción en este blog dedicado a la ciudad de París.

Fue un post donde situaba, dentro del mapa actual de París, a cada una de las viviendas de los famosos mosqueteros del Rey a los que dio vida literaria Alejandro Dumas en la obra “Los tres mosqueteros” (lo pueden ver en este enlace). Hoy vamos a hacer un trabajo similar.

Uno de los libros cuya acción se recrea en París que más me han divertido últimamente es el que pueden ver en la cabecera de este post: “Me encontrarás en el fin del mundo”, de Nicolás Barreau.

Me encontrarás en el fin del mundo, de Nicolas Barreau.

Me encontrarás en el fin del mundo, de Nicolas Barreau.

En él se cuenta la historia del atractivo Jean-Luc Champollion, quien es el propietario de una conocida galería de arte (Galería du Sud) en París. Acostumbrado a tener éxito con las mujeres, su única ambición es disfrutar de la vida en compañía de hermosas damas y de Cézanne, su adorado perro dálmata.

Un día, Jean-Luc recibe una misteriosa carta de amor… sin remitente. Intrigado, acepta el juego que le propone la desconocida y, sin pensárselo dos veces, inicia con ella una deliciosa correspondencia. Por supuesto, lo único que quiere es descubrir la identidad de esa mujer que tantos detalles conoce de su vida y a la que nunca ha visto en persona… ¿o tal vez sí?

Jean-Luc y la Principessa (así la llama a este enigmático personaje femenino) se desenvuelven principalmente por el Barrio de Saint Germain, unos de los barrios con más vida de París y con un evidente atractivo turístico. Lo que hoy pretendo hacer es descubrir, junto con vosotros lectores, nueve de los lugares que son citados en el libro y que, curiosamente todos tienen un carácter marcadamente romántico y decimonónico. Comencemos.

 

1.- Hôtel Duc de Saint Simon.

Es uno de los lugares principales del libro. Allí trabaja, en la recepción, Luisa Conti. Esa mujer que se enamora de Jean-Luc pero no atreve a decírselo directamente. Establece un juego de cartas y emails con el galerista para llevarlo a su terreno de conquista.

Hotel Duc de Saint Simon.

Hôtel Duc de Saint Simon.

Las habitaciones y suites del Hôtel Duc de Saint Simon tienen un estilo único, decoradas con muebles antiguos y telas muy ricas en calidad y elegancia. El hotel está construido sobre una casa histórica del siglo XVIII y se han conservado muchos de los detalles originales.

Está situado en el número 14 de la Rue de Saint Simon y lo pueden ver en este enlace.

Hotel Duc de Saint Simon.

Hôtel Duc de Saint Simon.

Hotel Duc de Saint Simon.

Hôtel Duc de Saint Simon.

El Bar del Hotel Duc de Saint Simon.

El Bar del Hôtel Duc de Saint Simon.

Hotel Duc de Saint Simon.

Hôtel Duc de Saint Simon.

 

2.- “Le Restaurant” en l´Hôtel Le Belier.

El Hôtel Le Belier es un hotel muy conocido en la zona de Saint Germain. Está situado en la Rue des Beaux Arts, entre la Rue Bonaparte y la Rue de Seine, a pocos pasos del Pont des Arts.

Le Restaurant, en el Hotel Le Belier.

Le Restaurant, en el Hôtel Le Belier.

En su interior nos encontramos con “Le Restaurant”, un restaurante de cocina francesa muy demandado por el público por su extraordinaria calidad. Le Restaurant es el restaurante preferido de Jean-Luc Champollion, de hecho allí es donde lleva a cenar a un cliente chino, Monsieur Tang, que se había interesado por las obras expuestas en su galería de arte.

Le Restaurant, en el Hotel Le Belier.

Le Restaurant, en el Hotel Le Belier.

Así se define en su web: ” Íntimo y acogedor, Le Restaurant es uno de los restaurantes más románticos y seductores de París. Está decorado con asientos acolchados de felpa, columnas de mármol verde y tela de seda que cubren las paredes. Los interiores son tan cautivadores como el patio al aire libre, en él podemos disfrutar de una terraza adoquinada con una hermosa fuente y una pared adornada por la naturaleza verde. Los menús del chef Julien Montbabut son igualmente distintivos, desplegando técnicas clásicas para crear alimentos modernos, ligeros y frescos.”

Le Restaurant, en el Hotel Le Belier.

Le Restaurant, en el Hôtel Le Belier.

Le Berlier.

Le Berlier.

Le Berlier.

Le Berlier.

Le Berlier.

Le Berlier.

3.- Café La Palette.

El tecero de los lugares a visitar en este primer post es un café situado en la Rue de Seine, un famoso café del barrio donde, además, se puede degustar un buen vino de Burdeos acompañado de una tabla de quesos franceses. Es un sitio acogedor, con servicio tanto en el interior del local como en el exterior.

Café La Palette.

Café La Palette.

Así se presentan ellos en su web: “Situado en el distrito 6 de París, en la intersección de la Rue de Seine con la Rue Jacques Callot, La Palette dispone de dos salas: el bar, pequeño y acogedor , y en la pate de atrás, una sala más amplia decorada con cerámica de los años 1930-40 y numerosos cuadros.
La Palette es famoso por su amplia terraza con vistas a la calle Jacques Callot. Su fachada y el interior del comedor han sido reconocidos como monumento histórico.
Este restaurante, originalmente, era un lugar de reunión tradicional para los estudiantes de Bellas Artes, galeristas y artistas parisinos y de la jet-set nacional e internacional. Era frecuentado por Cézanne, Picasso y Braque, más tarde por Ernest Hemingway y Jim Morrison y hoy en dia por Harrison Ford y Julia Roberts, entre otras celebridades.”

Café La Palette.

Café La Palette.

Café La Palette.

Café La Palette.

 

4.- La Sabbia Rosa.

Un poco de picante tiene que existir en una novela romántica. Este es el caso de esta pequeña tienda de lencería situada en el 73 de la Rue des Saint-Pères, a pocos pasos del Boulevard Saint Germain por su zona del Café de Flore.

Es allí donde acude Jean-Luc Champollion para comprar un regalo a una de sus amigas, cosa que después le traerá algún equívoco con la Principessa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

La Sabbia Rosa.

 

5.- Le Petit Zinc.

Otro de los restaurantes favoritos de Jean-Luc Champollion. Situado en la Rue Saint Benoît.

Le Petit Zinc es un restaurante situado en pleno corazón de Saint Germain y es famoso por su decoración art noveau y por sus especialidades incluyendo aquellos frutos del mar que preparan cocidos en una corteza de arcilla. Lo podéis ver en este enlace.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Le Petit Zinc.

Continúa en el siguiente post: “París visto a través del libro “Me encontrarás en el fin del mundo”. (2)”

El monumento a Édouard Branly, el precursor del mando a distancia.

 

El monumento a Édouard Branly, en una de las glorietas de los jardines de Luxemburgo.

El monumento a Édouard Branly, en una de las glorietas de los jardines de Luxemburgo.

Los jardines del Palacio de Luxemburgo son de una riqueza paisajística digna de disfrutar. Árboles, setos, plantas, flores, fuentes, lagos, en cada rincón de los jardines nos encontramos algún elemento que nos llama la atención. Pero a esta belleza también ayuda la gran cantidad de estatuas y monumentos que nos encontramos mientras paseamos disfrutando del paisaje.

Uno de ellos es el monumento que se le dedicó a uno de los más célebres científicos que dio el siglo XIX francés, Édouard Branly. Lo podemos ver junto a la entrada al parque por la Rue Guynemer, frente a la Rue de Fleurus.

El monumento de Édouard Branly, visto desde atrás.

El monumento de Édouard Branly, visto desde atrás.

Es un monumento donde predomina la verticalidad, con un tronco de base cuadrada en cuyas caras están escritos los méritos contraídos por el científico y gráficamente se presentan algunos de sus inventos. En la parte superior podemos ver el busto del personaje representado con una edad avanzada.

Pero, para aquellos que no lo conozcan, aquí os presento una breve reseña de su vida y de sus méritos.

Édouard Brandly.

Édouard Brandly.

Édouard Branly nació enAmiens en 1844  y murió en París noventa y seis años después, en 1940.  Fue un eminente físico y médico francés. Perteneciente a una familia de profundas creencias religiosas, su padre, maestro de escuela, fue trasladado a Saint Quentin cuando Édouard contaba un año de edad. En contra de los deseos paternos, realizó estudios de ciencias en el Liceo de esta localidad, y se trasladó a París para completarlos. Se inscribió en el Lycée Impérial Napoléon, actual Liceo Henri IV. Tras ser rechazado en 1864 por la École Polytechnique, realizó sus estudios superiores en la École Normale Supérierure, donde en 1868 alcanzó la licenciatura en ciencias.

El monumento a Édouard Branly.

El monumento a Édouard Branly.

Su primer puesto docente fue en el Liceo Imperial de Bourges, y pocos meses más tarde fue elegido jefe de laboratorios de La Sorbonne. En 1869 publicó su primer artículo en la Accadémie des Sciences, que versó sobre la radiación solar. La dificultad de emprender investigaciones mínimamente válidas en un laboratorio mal equipado, unido a las tensiones tanto personales como religiosas que surgieron entre él y su director, propició su abandono de La Sorbonne por un puesto de profesor en el Instituto Católico, mejor remunerado y con un laboratorio mejor equipado.

Sin embargo, el sueldo que recibía distaba de ser el suficiente para poder dedicarse por entero a sus investigaciones. Bajo cierta presión familiar, y con una gran dosis de curiosidad científica, emprendió en 1877 estudios de medicina. Estos estudios los compaginó con una investigación sistemática sobre la variación de conductibilidad de las sustancias aislantes y la emisión de electrones por parte de los cuerpos incandescentes, a la vez que continuaba impartiendo clases de física en el Instituto.

El monumento a Édouard Branly.

El monumento a Édouard Branly.

Sus investigaciones fueron colmadas con éxito en 1890 al descubrir el cohesor, una especie de tubo de vidrio lleno de limaduras metálicas que permitía recoger las ondas hertzianas a largas distancias. Este aparato, que no patentó, fue utilizado por Marconi en su invención de la telegrafía sin cables. Ejerció la medicina con cierto éxito, y fue precursor de las técnicas de electroterapia.

En su laboratorio continuó desarrollando detectores de ondas hertzianas, hasta tal punto que se le considera el pionero en los sistemas de telemando. El reconocimiento publico por su labor en las telecomunicaciones le llegó el año 1911 con su elección como miembro de la Accadémie des Sciences, nombramiento que se vio envuelto en una viva y pública polémica, pues su oponente era Marie Curie.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

 

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Palacio de Luxemburgo, actual sede del Senado francés, está situado en unos terrenos que eran propiedad del duque de Luxemburgo (de ahí su nombre), terrenos que adquirió Maria de Médicis, esposa viuda del rey Henry IV, quien, tras la muerte de éste, sufría por estar lejos de su amada Italia y buscaba un nuevo refugio lejos del palacio real del Louvre.

Es cierto que la propia reina valoró la obra que Salomón de Brosse diseñó y construyó para ella, pero lo que a ella llenó de satisfacción fue el gran jardín, ahora público pero entonces privado, que se plantó para su recreo y sus paseos en soledad.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo, con las torres de la Iglesia de Saint Sulpice al fondo.

Los terrenos de los jardines de Luxemburgo son mas de doscientos treinta mil metros cuadrados adornados con flores, plantas y árboles de todo tipo, estatuas clásicas y renacentistas, pérgolas y fuentes, algunas tan impactante como la que lleva el nombre de la propia reina (Fuente Médicis), una hermosa fuente con estanque que podemos ver en este enlace.

Pero, sobre todo, lo que a ella le satisfacía en su estado melancólico era sentarse junto al Grand Bassin y observar cómo se reflejaban los rayos de sol sobre las ondas del estanque mientras los patos y los pájaros silvestres se posaban a beber de sus aguas. Allí pasaba horas y horas imaginando su Florencia natal.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin es el nombre que tiene este gran estanque que tiene forma octogonal y que está situado justo a los pies de la fachada del palacio que da a los jardines.

El estanque tiene grandes dimensiones, su perímetro está delimitado por un poyete de piedra que lo rodea y que permite a las personas sentarse en él mientras se recrean en el deambular de los barquitos de velas. No es un estanque de gran profundidad, debe estar en torno al medio metro. En el centro hay una fuente de piedra blanca de donde emana el único chorro de agua del recinto. A pocos pasos de dicha fuente, y lejos de las molestias de los humanos, podemos ver también una pequeña caseta donde pueden resguardarse los patos del estanque.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

También tenemos barcos piratas

El Grand Bassin es, sobre todo, un lugar de recreo y descanso. Recreo para los niños y descanso para los mayores.

Los niños se divierten alquilando barcos de vela para hacerlos navegar por el estanque. El sistema es muy rudimentario. Ponemos el barco en el agua y con una pequeña vara le damos un empujón. El aire mueve al barco hacia donde quiere y tú lo persigues hasta que se acerca otra vez a la orilla y vuelves a empujarlo hacia el centro del estanque.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

Un abuelo y un nieto, algo muy común en el Grand Bassin.

Alrededor del Grand Bassin hay varios puestos donde alquilan los barcos de madera. Lo normal es alquilarlo por una media hora y el precio debe estar actualmente en torno a tres euros más o menos.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

La fuente central del Grand Bassin, junto a ella el lugar de refugio de los patos.

El monumento al poeta Leconte de Lisle.

 

El monumento a Leconte de Lisle, en los jardines del Palacio de Luxemburgo.

El monumento a Leconte de Lisle, en los jardines del Palacio de Luxemburgo.

Muchos de nuestros lectores conocen la palabra Parnaso, un monte de la mitología griega en el que habitaban las musas. Quizás menos de nosotros conociéramos la revista “Le Parnasse contemporain” (El Parnaso contemporáneo), una revista que dio lugar a uno de los más famosos movimientos literarios de la lírica francesa que nació en los años sesenta del siglo XIX. Esta corriente literaria favorece la perfección formal frente a los descuidos y al sentimentalismo excesivo del romanticismo, es una apuesta del arte por el arte.

Leconte de Lisle.

Leconte de Lisle.

Uno de los impulsores principales de este grupo de poetas escogidos era Leconte de Lisle, pero no era el único. Entre los integrantes más conocidos se incluyen a Théophile Guatier o a Théodore de Banville, quienes rechazaban la sociedad de su tiempo y se refugiaban en lo antiguo, lo suntuario, lo exótico y lo aristocrático.

Pues bien, al poeta Leconte de Lisle, hay dedicado un monumento escultórico (también tiene dedicada una calle en el XVIº Arrondissement) en un lugar bucólico y casi parnasiano, los jardines del Palacio de Luxemburgo. La obra nació de las manos del artista Denys Puech y fue inaugurado en 1898.

Charles Marie René Leconte de Lisle

Charles Marie René Leconte de Lisle

En este monumento de mármol blanco podemos ver a Charles Marie René Leconte de Lisle (este es su nombre completo) siendo abrazado por una musa con alas. Ambas figura forman un bloque compacto que se apoya en una base cilíndrica en forma de columna griega, alcanzando la composición escultórica una altura aproximada de unos cinco metros.

Leconte de Lisle.

Leconte de Lisle.

Pero, ¿quién fue realmente este poeta parnasiano? Esbocemos resumidamente los datos más importantes de su vida.

Nació en la Isla Reunión, en el Océano Índico, aunque se educó en Rennes (Francia). Hijo de un cirujano militar establecido como plantador en La Reunión, pasó allí infancia y adolescencia, trasladándose luego a Francia para estudiar derecho (1837). Una vez graduado, tras un período en su isla natal (1843-1846), se radicó en París, donde se dedicó a escribir y trabajó como ayudante de bibliotecario en el Museo de Luxemburgo, fue secretario del órgano fourierista “La phalange”, periódico donde publicó sus primeros versos, sus ideas republicanas le crearon problemas con su familia, y después del golpe de estado de 1851 abandonó la política para consagrarse a la poesía.

Su primer libro, Poemas antiguos (1852), atacaba en su prefacio las tendencias románticas, a las que oponía su entusiasmo por las civilizaciones antiguas, sobre todo la griega, y una poesía basada en la ciencia que expresara la evolución de los hombres mediante la representación de los mitos en que aquélla había cristalizado en epocas sucesivas.

A partir de 1860 reunió algunos discípulos (Mendes, Sully Prudhomme, Coppée, Héredia, Verlaine, Mallarmé), núcleo del grupo poético del Parnaso, o parnasiano, conocidos por su férrea disciplina poética. A sus dos libros restantes de poesía, Poemas bárbaros (1862) y Poemas trágicos (1884) añadirle Últimos poemas (1899); y la tragedia en verso, basada en una antigua tragedia griega, Las erinias (1872). Hay que añadir, además, sus diversas traducciones en verso: Anacreonte, La Ilíada, La Odisea, Hesíodo, Esquilo y Sófocles.

El monumento a Leconte de Lisle.

El monumento a Leconte de Lisle.

Su obra se caracteriza por su corrección estilística, de corte clásico, su frialdad y una actitud pesimista y desdeñosa hacia la vida, su visión parnasiana del arte por el arte perdió peso con la llegada de Charles Baudelaire y los simbolistas.

Tras la caída del imperio, reafirmó sus convicciones juveniles con el Catesismo popular republicano (1870); fue bibliotecario del senado (1872) y sucedió a Victor Hugo en la Academia Francesa. Póstumamente se publicaron sus Poemas últimos (1895). Ejerció una extraordinaria influencia en la poesía latinoamericana de principio de siglo, y la mayoría de los poetas modernistas le saludaron como maestro.

Un poco de literatura parisina.

 

Las obras de Nicolas Barreau.

El verano es una buena ocasión para leer. Muchos de nosotros estamos esperando estos días de asueto en el campo, en la playa, en la montaña o, simplemente, en casa, para adentrarnos en esos libros que hemos dejado olvidados durante el invierno por falta de tiempo.

Hace poco descubría a un autor cuya obra se adecua perfectamente a la temática de este blog: París, además de ser una literatura ligera y emotiva, dos circunstancias que enlazan con este tiempo veraniego.

Me estoy refiriendo a la literatura de Nicolas Barreau. Es un autor (¿?) abonado a un género de novela rosa, romántica, con historias que transcurren en un mismo escenario, París, y con un mismo esquema: chico se enamora de chica misteriosa y tiene que sufrir lo increíble por encontrarla. Así hasta cuatro novelas. Todas ellas desarrolladas en la zona Barrio Latino-Saint Germain. Cualquier otro autor hubiera aburrido a sus lectores en la segunda entrega pero sorprendentemente Barreau logra sorprender en cada novela, despertando un interés creciente a cada nueva publicación.

Ha definido un estilo, se aprovecha de la magia de la ciudad de París como perfecto escenario para historias románticas aplicando tintes cómicos que hacen una lectura más entretenida, ágil y amena, incluso realista. Son novelas similares, como decíamos, pero con matices que al mismo tiempo las hacen diferentes. Y ahí está el logro del autor. Crear historias en un mismo escenario, incluso moviendo a los personajes prácticamente por las mismas zonas de París en todas sus novelas, con protagonistas de perfil parecido y un patrón narrativo prácticamente común, pero añade matices a cada historia, haciéndolas únicas y manteniendo la curiosidad del lector.

Hasta ahora el autor ha publicado cuatro libros, todos ellos recomendables: La mujer de mi vida (2007), Me encontrarás en el fin del mundo (2008), La sonrisa de las mujeres (2010) y Atardecer en París (2012) han conseguido un gran éxito, convirtiéndose en verdaderos fenómenos editoriales en Alemania, Italia y España. Veamos un breve resumen de cada uno de ellos.

 

La mujer de mi vida.

«Hoy he visto a la mujer de mi vida. Estaba sentada en mi café favorito. Por desgracia, no estaba sola. Un tipo condenadamente atractivo estaba a su lado y cogía su mano. Pero, de repente, ocurrió algo. La mujer de mi vida se levantó para ir al baño y a la vuelta me guiñó un ojo y me dio su tarjeta». ¿Por qué no va a ocurrir en la vida real lo que alguien se ha inventado para escribirlo en un libro? Un jueves de abril completamente normal se convierte en el jueves más importante de su vida para el librero protagonista de esta deliciosa novela. A veces, los milagros existen y se llaman amor.
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La Iglesia de Saint Germain des Prés (5): las capillas deambulatorias.

 

El coro de Saint Germain des Prés.

Desde el punto de vista religioso, la parte más importante de Saint Germain des Prés es la del fondo del edificio, la zona que hay justo detrás del crucero. Allí está, en el centro, delimitado por columnas que lo rodean por todos lados excepto por el frontal, el coro que tiene al Altar del Santísimo Sacramento como elemento central. En altura podemos distinguir unas hermosas vidrieras, con Jesús, en la del centro, por donde penetra la luz convertida en vivos colores. Allí se celebran las misas.

Plano de las capillas deambulatorias de la Iglesia de Saint Germain des Prés.

Alrededor del coro y delimitando las paredes exteriores del edificio, nos encontramos con nueve capillas. La capilla central es la Capilla de la virgen de la que ya hablamos ayer. En la parte norte hay cuatro, dos rectangulares (la Capilla de San José y la Capilla de San Pedro y San Pablo) y dos circulares (la Capilla del Sagrado Corazón y la Capilla de Saint Germain). a continuación estaría la capilla de la Virgen y, a continuación en el deambulatorio, nos encontraríamos a otras dos capillas circulares (Capilla de Santa Genovesa y la Capilla de Santa Ana) y dos rectangulares (Capilla de San Benito de Nuisia y la Capilla de Santa Teresa de Lisieux) para adentrarnos de nuevo en el crucero.

Veamos cada una de ellas por el orden arriba indicado.

1.- Capilla de San José

Capilla de San José, con el monumento funerario dedicado a Guillaume Douglas, Príncipe de Escocia, padre de Jacques Douglas, enterrado en la Capilla de Santa Teresa.

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La Iglesia de Saint Germain des Prés (4): la Capilla de la Virgen.

 

En el centro de la Capilla podemos ver una imagen de la Virgen María con el Niño Jesús.

Al fondo de la Iglesia de Saint Germain des Prés nos encontramos con uno de los rincones más atractivos de la iglesia, la Capilla de la Virgen, dedicada a la propia Virgen María quien está acompañada por su hijo al que sostiene con su brazo izquierdo.

El mural de La Natividad, también conocida como “La Adoración de los Reyes Magos”.

Esta capilla está situada en el extremo este del edificio, tiene forma circular y está iluminada por una ventana redonda en el centro del mismo techo. El diseño arquitectónico  está inspirado en el Renacimiento, incluyendo el diseño de la hornacina donde se encuentra la Virgen. Ésta está coronada por un frontón triangular y el friso está diseñado como dos columnas corintias. Sigue leyendo

La Iglesia de Saint Germain des Prés (3): características y estilos.

 

La fachada sur de Saint Germain de Prés.

La construcción de la abadía, la torre y la nave coinciden con las fechas de expansión del estilo Románico (siglos XI, XII y XIII), es por ello que la Iglesia de Saint Germain des Prés es considerada uno de los edificios religiosos más antiguos de París que han permanecido hasta nuestros días, conjuntamente con las iglesias de Saint-Julien-le-Pauvre , Saint-Pierre-de-Montmartre y Saint-Germain-de-Charonne.

También podemos decir, debido a las grandes vicisitudes ocurridas durante tantos años, que es el monumento religioso más rediseñado de París.

Plano de la iglesia de Saint Germain des Prés.

Al igual que muchas otras iglesias de París, Saint Germain está en parte oculta por edificios adosados, especialmente en el norte, donde sólo la tercera fila del coro está libre. Sigue leyendo

La Iglesia de Saint Germain des Prés (2): una mezcla de fe, filosofía, arte e historia.

 

La torre de Saint Germain des Prés vista desde el sur.

Cada iglesia de París es un mundo. Nunca sabes lo que te puedes encontrar en cada una de ellas.

En Notre Dame, por ejemplo, nos encontramos con la “Fachada perfecta”. En la Sainte Chapelle, con unas vidrieras absolutamente descomunales en tamaño y en belleza. En Saint Sulpice nos encontramos con un gnomón astrológico. En Saint Etienne du Mont con un jubé único en París. Y así podemos ir, iglesia por iglesia. recorriendo la ciudad entera.

¿Y qué nos encontramos en Saint Germain des Prés? Créanme que no sabría definirlo con claridad. ¿Es un edificio Románico-Gótico?, ¿es un museo de obras de arte?, ¿es un panteón fúnebre donde descansan reyes, abades, artistas y filósofos?.

¿O es una mezcla de todo esto adornado por un ambiente oscuramente religioso sobre unas piedras que parecen que van a caerse de un momento a otro?

El Altar del Santísimo Sacramento y el deambulatorio.

Cuando nos presentamos ante la Iglesia de Saint Germain des Prés, lo primero que nos llama la atención es su esbelta torre, una mole cuadrada con unos muros gruesos que alberga el campanario y un reloj. Aunque comenzó a construirse a finales del siglo XI, la torre actual está edificada sobre las ruinas de la anterior, destruida en un incendio durante la revolución francesa. Al pie de la torre tenemos la entrada principal, un pórtico del siglo XVII muy sencillo que tiene un dintel con la imagen de Jesús esculpida en él.

La puerta actual es moderna, de hierro forjado, que sustituye a una de madera, ya retirada por su deterioro, que está expuesta dentro de la iglesia, a unos pasos de la entrada, en una de las paredes interiores que, junto con el techo bajo abovedado, delimitan el espacio bajo la torre. Sigue leyendo