La Fashion Week de París y la Torre Eiffel.

 

La Torre Eiffel vestida con los colores de la bandera francesa.

La Torre Eiffel vestida con los colores de la bandera francesa.

Se ha celebrado en París la Fashion Week, una de las ferias de moda más importante del mundo. Y París no deja pasar un acontecimiento como éste para lanzar su imagen al mundo entero. Y qué mejor icono que la Torre Eiffel.

Aquí la podemos ver, en el momento de la presentación del evento, vestida de luces, inmersa en colores que representan a los distintos gustos, estilos y tendencias que después se verán sobre las pasarelas de la Fashion Week.

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Torre Eiffel multicolor.

Torre Eiffel azul.

Torre Eiffel azul.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

Torre Eiffel roja.

Torre Eiffel roja.

Torre Eiffel amarilla.

Torre Eiffel amarilla.

Los antiguos ascensores de la Torre Eiffel.

 

Aún perviven algunos ascensores antiguos, dejados como muestras de los inicios de estos mecanismos nacidos a finales del siglo XIX.

En la actualidad, todo el que visita la Torre Eiffel conoce que para subir a las plantas superiores existen unos ascensores de dos plantas que facilitan este tránsito hacia la cumbre. Lo que no sabe todo el mundo es que, realmente, estos ascensores, con más o menos modificaciones, son casi tan antiguos como la propia torre.

La Torre Eiffel se construyó para la Exposición Universal de 1889. Sólo pocos meses después, los parisinos, y los visitantes en general, tuvieron la posibilidad de experimentar estos ascensos realizados por ésta maquinaria diabólica de la época. Nunca antes se había alcanzado la posibilidad de superar tales alturas y cargas.

En junio 1889, empezaron a funcionar cinco ascensores hidráulicos para transportar a los visitantes. Gustave Eiffel más tarde modernizó la tecnología inicial de estos medios de ascenso con motivo de la Expo Universal de 1900.

Los raíles por los que se mueven los ascensores.

Para suerte de nuestra generación, aún dos ascensores originales siguen funcionando en la Torre Eiffel y podemos verlos.

Pero ¿cuántos ascensores ordenó instalar el ingeniero en su mastodóntica torre? Fueron unos cuantos. Contémoslos. Sigue leyendo

Los leones del Sena.

 

Uno de los cuatro leones del Sena.

Ya he comentado en otras ocasiones las fascinación emotiva que el Pont Alexandre III produce en todos aquellos que lo vemos y disfrutamos.

Esto, principalmente es debido al buen entendimiento que, en el momento de su construcción, existía entre dos grandes naciones como Francia y Rusia. El Zar Nicolás II financió esta magnánima obra de ingeniería convirtiéndola en un icono de la decoración ostentosa de inspiración “belle epoque”. Aunque el puente llevó el nombre del Zar Alejandro III.

El Pont Alexandre III.

El ingeniero, además de embellecer el puente con esta decoración, diseñó un arco de orilla a orilla donde las figuras y elementos accesorios decorativos sirvieron de contrapesos. Como muestra de esta alianza de hermandad entre estas dos potencias nacionales, el puente cuenta con unas estatuas que representan las “Ninfas del Sena” (Francia) y otras que dan vida a las “Ninfas del Neva” (Rusia). Treinta y dos candelabros de bronce están situados en las orillas del puente para su iluminación nocturna. Todos ellos bellísimos, especialmente los de las esquinas. En cada una de las orillas del puente existen dos columnas de diecisiete metros de altura cada una de elllas coronadas por Pegasos de bronce dorado puestos de pie sobre sus patas traseras. A los pies de estas columnas hay estatuas que representan a la “Francia de Carlomagno”, la “Francia Contemporánea”, la “Francia de Louis XIV” y la “Francia Renacentista”. Sigue leyendo

¿Dónde podemos ver la tumba de Napoleón Bonaparte?

 

Este ataúd que fue realizado en un pórfido rojo importado de Rusia, acomodado sobre una base de granito verde de la región de los Vosges, rodeado de laureles e inscripciones que recuerdan las grandes victorias de su Imperio en Europa.

Napoleón Bonaparte fue el más célebre de los militares franceses y el más nombrado de los dirigentes políticos de toda su historia, y quizá sólo pueda igualarle Carlomagno en poder acumulado en sus manos. Nació en la Isla de Córcega en el año 1769 y murió, tras un destierro forzado, en la Isla de Santa Elena en 1821, el 5 de Mayo.
Fue General durante la República y durante el Directorio. Fue golpista, lo que le llevó a convertirse en Primer Cónsul, posteriormente en Cónsul Vitalicio y, finalmente, Emperador de los franceses en 1804.
Durante un periodo de poco más de una década, adquirió el control de casi toda Europa Occidental y Central por conquistas o alianzas y sólo fue, tras su derrota en la Batalla de las Naciones creca de Leipzig en 1813, que se vio obligado a abdicar.

Volvió posteriormente a ocupar el mismo puesto durante el periodo llamado de los Cien Días hasta que fue derrotado en Waterloo. Los ingleses lo deportaron a la Isla de Santa Elena en 1815. Allí fue envenenado con arsénico para morir seis años después. Sigue leyendo

Un fantasma bajo la niebla.

 

La niebla cubriendo la parte superior de la Torre Eiffel en una fría mañana del año 2005.

Lo reconozco, esta pieza monumental es una de mis debilidades, la Torre Eiffel esta omnipresente en nuestro itinerario parisino, la Torre Eiffel despliega su belleza desde todos los puntos de vista y desde todos lo ángulos de París.
Su porte erecto y grácil me recuerda al de una “bailaora” cuando planta sus tacones en el escenario, levanta uno de sus brazos y, con el otro, ventea su traje de cola desplegando sus volantes como si quisiera arrancarlos de un solo movimiento.
Anclada en el suelo sí, pero, a su vez, zalamera, presumiendo de sus hechuras y pregonando a los cuatro vientos de París que la Reina, con mayúsculas, es ella, la más grande y la más hermosa. Y eso no se puede discutir.

Cuando las nubes bajan para recoger el frío metal de la torre con su manto blanco.

Cuando el sol brilla, la Torre Eiffel, nuestra torre, luce palmito por sus cuatro costados reflejando cada halo de luz en su férrea estructura. Al caer la noche, al son de las luciérnagas relampagueantes que se disparan a cada hora en punto, la figura de la torre se transforma, se viste de gala, se va de fiesta, traje negro con lentejuelas para deslizarse al son de un baile de salón junto al Río Sena. Juntos ya para siempre. Así desde el primer día.

Telemetro.com nos muestra imagen de la Torre Eiffel sobresaliendo por encima de las nubes bajas de este día 9 de noviembre de 2012.

Pero ella, juguetona, en alguna mañana de invierno, se hace la remolona, invitándonos a no despertarla y continuar con su cálido sueño acunada sobre las nubes de algodón que la arropan con sus sábanas blancas. Son los días de niebla.
Y, créanme, lo puedo asegurar, es de las estampas más maravillosas que podemos disfrutar de la Torre Eiffel.

Yo tuve esa suerte la última vez que fui a visitarla. Lógicamente no pude subir a su cima para regalarle al oído algún poema de amor, pero desde abajo disfruté de un paseo fluvial por el Sena mientras miraba su esbelta figura sin saber si se hacía la dormida o si quería jugar a los fantasmas.

Una foto de la Torre Eiffel semiescondida. (albertomartinez.com)

A 309,63 metros de altura.

 

Tercera planta de acceso en la Torre Eiffel.

Cuando intentamos fijar nuestra visión en el parte superior de la Torre Eiffel, es muy posible que el escorzo de nuestro cuello nos produzca algún que otro dolor. El esfuerzo es prácticamente baldío ya que, desde la base de la torre, es muy difícil distinguir algo que no sean los hierro marrones de su tercera planta.

Sin embargo las cámaras fotográficas son capaces de esto y de más. Esta es la razón por la que hoy podemos ver esta imagen tomada desde el exterior de la torre y que nos ofrece una visión del tercer piso situado a trescientos metros de altura.

Este pequeño recinto de no más de trescientos cincuenta metros de superficie es el top visitable de la Torre Eiffel y desde allí se pueden obtener las mejores vistas de la ciudad. Eso sí, si la niebla no lo impide.

La Torre Eiffel vista desde el Palacio Chaillot.

El puente de los enamorados.

 

Candados de enamorados sobre las farolas del Pont Alexandre III de París.

En el norte de Roma existe un puente sobre el Río Tíber al que el Cónsul Cayo Claudio Nérón bautizó con el nombre de Puente Milvio. Lógicamente después del año 206 de su construcción ha sufrido muchísimas reconstrucciones y modificaciones. Todas ellas para reforzar la seguridad del mismo.

Con lo que no contaba el susodicho Cónsul cuando levantó el puente es que, en el año 2006, el pueblo de Roma impondría una constumbre relacionada con el amor.

A finales de dicho año, inspirados en los protagonistas de la novela “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia, el Puente Milnius empezó a atraer el interés de las parejas de enamorados, quienes usaban el poste de luz sobre el mismo para colgar candados como señal de amor. En el ritual, la pareja sujeta el candado al poste y luego arroja la llave al Tíber por encima de sus hombros. Sigue leyendo

Los Puentes de París (15): El Pont du Carrousel.

 

El Pont du Carrousel.

El Pont du Carrousel no es de los puentes más modernos de París. Va a cumplir dentro de pocos años los dos siglos de vida. Y en estos dos siglos ha tenido diversas formas y diseños.

Esta foto del antiguo Pont du Carrousel (puente que sirvió de inspiración para el puente de Triana de Sevilla) ha sido tomada de la página que se indica en la foto.

La versión antigua del puente fue construida en el año 1831 bajo el nombre de Pont des Saints-Peres (Puente de los Santos Padres), nombre que se usó muy poco porque ya, en su inauguración, el propio rey Louis Philippe I lo apodó como Pont du Carrousel.

La versión moderna, construida en 1930 ya llevó el nombre con el que se le conoce actualmente, Pont du Carrousel, que lo tomó precisamente del arco del Triunfo del Carrousel que está situada apenas a unas decenas de metros del puente.

Otros lo conocen como el Pont du Louvre, por dar a una de las fachadas del edificio del famoso museo.

Une las dos orillas del Sena, al sur por el Quai Voltaire y, al norte, por el Quai Françoise Miterrand. Por el norte se apoya sobre el Iº Arrondissement (Louvre) y por el sur va a dar casi a entrada de Rue des Saints-Pères, la división geográfica entre el VIº y el VIIº Arrondissement. Sigue leyendo

El Muro por la Paz.

 

El Muro por la Paz, al final del Campo de Marte.

A lo largo y ancho de nuestro planeta nos encontramos con innumerables monumentos que nos muestran el horror de las guerras o monumentos que encumbran el honor de los vencedores de las batallas.

En el mismo París podemos ver varios arcos del triunfo, por más señas.

Es también aquí, en París, también donde en el año 2000 coincidiendo con el final del segundo milenio y el advenimiento del tercero, se decidió instaurar un monumento alegórico de la paz. La paz es un deseo y un sentimiento muy arraigado en nuestra sociedad que vive tantas guerras en los cinco continentes y que ha sufrido en los últimos cien años dos guerras mundiales, una guerra balcánica y no se cuantas guerras civiles en Europa.

El Muro por la Paz.

El Muro por la Paz fue instalado en un lugar emblemático de la ciudad, justo en la puerta principal de la Escuela Militar, al fondo del Campo de Marte si lo divisamos desde la Torre Eiffel. Sigue leyendo