Las esculturas del Arco del Triunfo.

 

El Arco del Triunfo de l´Etoile.

El Arco del Triunfo de l´Etoile.

El Arco del Triunfo de l´Etoile es uno de los monumentos más representativos de París y también uno de los más visitados. Este arco triunfal fue mandado construir por el Emperador Napoleón para conmemorar la victoria de sus ejércitos en la famosa Batalla de Austerlitz (1805), cuando les prometió a sus hombres: «Volveréis a casa bajo arcos triunfales».

Inicialmente Napoleón deseaba que se construyera en la Plaza de la Bastilla, al este de París, que era por donde los ejércitos iban a volver de la guerra aunque finalmente se erigió en este punto de los Campos Elíseos. Fue diseñado por Jean Chalgrin y Jean-Arnaud Raymond, inspirados en el Arco de Tito de Roma, y alcanza una altura de 49 metros y 45 de anchura. Fue inaugurado el 29 de Julio de 1836.

Coronación de Napoleón.

El Triunfo de 1810, de Jean-Pierre Cortor.

Pero no es del arco en sí de quién vamos a hablar hoy. En sus dos fachadas podemos ver dos conjuntos escultórico en cada una de ellas. A estas obras vamos referirnos en el día de hoy.

En la fachada que da a los Campos Elíseos, a la izquierda está situada la obra “El Triunfo de 1810”, obra de Jean-Pierre Cortor. A su derecha podemos contemplar el grupo escultórico conocido popularmente por “La Marsellesa” pero que tiene el nombre oficial de “La partida de los voluntarios de 1792”. Este grupo fue esculpido por el artista François Rude y describe al genio de la libertad que invita al pueblo a luchar en defensa de su territorio.

En la fachada que da a la Avenue de la Grande Armée, tenemos los grupos escultórico de “La Resistencia de 1814” (donde se representa la fuerza de la nación ante las invasiones desde el extranjero agrupadas contra Napoleón en 1814) y “La paz de 1815” (donde se representa el renacer de actividades cotidianas de la vida: agricultura, familia y educación), ambos nacidos de los cinceles de Antoine Étex.

La Marsellesa

La Marsellesa. La partida de los voluntarios de 1792. François Rude.

Como vemos, son tres los artistas que intervinieron en la elaboración de los cuatro conjuntos escultóricos: Cortor, Rude y Étex, éste por partida doble. De una forma resumida vamos a hacer una semblanza de los tres artistas.

Jean-Pierre Cortor fue un escultor francés nacido París en 1787 y fallecido en París en 1843, hijo de un comerciante de ultramarinos. Cortot comienza desde sus trece años a seguir la enseñanza de Charles Antoine Bridan. En Roma, como visitante de la Academia de Francia, realiza numerosas obras entre las que algunas son enviadas a Francia. Se queda en Roma cinco años y ejecuta, entre 1816 y 1817, una estatua colosal de Luis XVIII destinada a la Villa Médicis. Después de su vuelta en París, en 1819, recibe numerosos pedidos públicos.

Le debemos el frontón monumental del Palacio Bourbon (Francia entre la Libertad y el Orden público) y El Triunfo de Napoléon en el Arco del Triunfo. En 1825 es elegido miembro del Institut de France, en sustitución de Luis Dupaty. Enseña en la Escuela de las Bellas Artes del 1826 al 1843. Es condecorado por la Legión de honor en 1824 y promovido al grado de oficial en 1841.

La Resistencia de 1814, de Antonine Étex.

La Resistencia de 1814, de Antonine Étex.

François Rude ingresó en la Academia de Dijon. A comienzos del siglo XVIII emprende un viaje a París, y colabora con Gaulle en la Columna de la Grande Armée. Hacia 1814 se traslada a Bruselas y se encarga de varios proyectos de decoración, en los que pone de manifiesto su estilo neoclásico.

En 1828 regresa a París y gana con “El Pescador Napolitano” la Legión de Honor. En estos años emprende uno de los proyectos más ambiciosos; la escultura del Arco del Triunfo y comienza a esculpir el friso del mismo. Fue uno de los máximos representantes del clasicismo, aunque sus creaciones adquieren un tinte romántico. Decoró numerosos edificios públicos como la Cámara de Diputados, donde esculpió la figura de Prometeo.

La Paz de 1815, de Antoine Étex.

La Paz de 1815, de Antoine Étex.

Antoine Étex era un escultor, pintor y arquitecto francés que expuso sus obras por primera vez en el Salón de París de 1833, entre ellas se incluían una reproducción en mármol de su “Muerte de Jacinto” y el modelo en escayola del colosal grupo escultórico de “Caín y su estirpe maldita por Dios”.

Dado el éxito alcanzado por esta obra Adolphe Thiers, que era en ese tiempo ministro de obras públicas, le encargó la ejecución de dos grupos “La Resistencia del pueblo francés contra los aliados en 1814” y “La Paz de 1815”, adosados ambos a la fachada este del Arco de Triunfo de París. Estos últimos , que le darían fama y reputación, fueron presentados ejecutados en mármol en 1839.

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Los leones del Sena.

 

Uno de los cuatro leones del Sena.

Ya he comentado en otras ocasiones las fascinación emotiva que el Pont Alexandre III produce en todos aquellos que lo vemos y disfrutamos.

Esto, principalmente es debido al buen entendimiento que, en el momento de su construcción, existía entre dos grandes naciones como Francia y Rusia. El Zar Nicolás II financió esta magnánima obra de ingeniería convirtiéndola en un icono de la decoración ostentosa de inspiración “belle epoque”. Aunque el puente llevó el nombre del Zar Alejandro III.

El Pont Alexandre III.

El ingeniero, además de embellecer el puente con esta decoración, diseñó un arco de orilla a orilla donde las figuras y elementos accesorios decorativos sirvieron de contrapesos. Como muestra de esta alianza de hermandad entre estas dos potencias nacionales, el puente cuenta con unas estatuas que representan las “Ninfas del Sena” (Francia) y otras que dan vida a las “Ninfas del Neva” (Rusia). Treinta y dos candelabros de bronce están situados en las orillas del puente para su iluminación nocturna. Todos ellos bellísimos, especialmente los de las esquinas. En cada una de las orillas del puente existen dos columnas de diecisiete metros de altura cada una de elllas coronadas por Pegasos de bronce dorado puestos de pie sobre sus patas traseras. A los pies de estas columnas hay estatuas que representan a la “Francia de Carlomagno”, la “Francia Contemporánea”, la “Francia de Louis XIV” y la “Francia Renacentista”. Sigue leyendo

El Obelisco de Ramsés II.

 

El Obelisco de noche, con el Arco del Triunfo al fondo de los Campos Elíseos.

“Un pedacito de Egipto en Francia”, eso es lo que debía pensar Champollion cuando negociaba con el Valí (Gobernador) de Egipto, Mehemet Ali, transportar este obelisco desde el desierto egipcio hasta el centro de Europa.

Dice la leyenda que fue en 1830 cuando dicho gobernador autorizó el traslado de esta mole de piedra desde Luxor hasta París. A cambio, como regalo por su magnanimidad, recibió un reloj que, se dice, nunca funcionó. Pero la historia real es diferente. Cuenta ésta que, en 1829, mientras se encontraba en Egipto, Champollion Sigue leyendo

“La Marsellesa”, a golpe de cincel.

 

“La Marsellesa”, de François Rude.

Es muy probable que la primera imagen o idea que nos venga a la mente después de leer el titular de este post es la del nombre que se atribuye al famoso himno de Francia, llamado comúnmente así, “La Marsellesa”. Pero no es a esta Marsellesa a la que nos vamos a referir hoy. Vamos a centrar nuestra atención en un grupo escultórico que está grabado sobre uno de los pilares del Arco del Triunfo de la Place Charles de Gaulle de París.

Si miramos al Arco del Triunfo desde los Campos Elíseos, nos damos cuenta que en la fachada principal del monumento existen dos grupos escultóricos muy significativos, sobre todo para el Emperador Napoleón, quien los mandó construir tras la Batalla de Austelizt en 1805.
El de la izquierda nos muestra al propio Napoleón siendo coronado emperador. El de la derecha representa al pueblo de Francia animando a los ejércitos napoleónicos, muchos de ellos voluntarios, en la partida hacia la Guerra contra Prusia y es conocido como “La Marsellesa”, aunque su nombre correcto sería “Départ des volontaires de 1792”. Sigue leyendo

La Rue Royale.

 

La noche alcanza el centro de París. Al fondo el obelisco de la Place de la Concorde.

La Rue Royale, el Camino Real.
Esa podría ser la traducción de esta corta calle de París pero, a su vez, extensa si medimos su importancia e historia.
Comienza en la Iglesia de la Madeleine, desde cuyo promontorio se divisa el Obelisco que, domina a su vez la Place de la Concorde, lugar de finalización de esta monárquica calle en el centro de la capital del más republicano país del mundo. Famosa es la Rue Royale por ser una de las que posee las tiendas y restaurantes más caros del mundo.
En el número tres de la calle, casi en la esquina con la Place de la Concorde, está el celebérrimo Restaurant Maxim•s, un lugar sólo posible para billeteras repletas y Visas Oro. Su elegancia Art Noveau le hace merecedor de una visita.

La Rue Royale vista desde la Iglesia de la Madeleine.

Junto a él está el Restaurant Minim’s, en contraposición al primero, es una réplica en pequeño de su hermano mayor pero con unos precios bastante más asequibles. Muchos de sus edificios fueron construidos en el siglo XVIII y actualmente están considerados monumentos nacionales para preservarlos de restauraciones inadecuadas y atrevidas. Sigue leyendo

El puente de los enamorados.

 

Candados de enamorados sobre las farolas del Pont Alexandre III de París.

En el norte de Roma existe un puente sobre el Río Tíber al que el Cónsul Cayo Claudio Nérón bautizó con el nombre de Puente Milvio. Lógicamente después del año 206 de su construcción ha sufrido muchísimas reconstrucciones y modificaciones. Todas ellas para reforzar la seguridad del mismo.

Con lo que no contaba el susodicho Cónsul cuando levantó el puente es que, en el año 2006, el pueblo de Roma impondría una constumbre relacionada con el amor.

A finales de dicho año, inspirados en los protagonistas de la novela “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia, el Puente Milnius empezó a atraer el interés de las parejas de enamorados, quienes usaban el poste de luz sobre el mismo para colgar candados como señal de amor. En el ritual, la pareja sujeta el candado al poste y luego arroja la llave al Tíber por encima de sus hombros. Sigue leyendo

Los Puentes de París (11): El Pont Alexandre III.

Son muchísimas las personas que piensan que el puente más hermosos de París, que es como decir del mundo, es el Pont Alexandre III.

Yo no soy quien para poner en duda tal afirmación porque el puente merece la pena verlo de cerca, de lejos, por arriba y por abajo miles de veces. Y no me cansaría nunca.

Pero no me gustaría que esta afirmación desmereciera al Pont Neuf, al Pont d´Arcole, al Pont Royal, al coqueto Petit Pont u otros que tienen su interés y su belleza. Tienen, a su estilo, tanto valor como éste.

El Pont Alexandre III está situado entre los barrios VII y VIII y unen monumentos tan característicos de la urbe parisina como el Hospital de los Inválidos en la orilla derecha y el Grand Palais y el Petit Palais en la orilla derecha.  Sigue leyendo

Los Puentes de París (10): El Pont des Invalides.

El Pont des Invalides.

El Pont des Invalides recibe su nombre del cercano Hospital des Invalides creado por Napoleón para atender a los heridos y lisiados de guerra.

Es curioso, el puente recibe el nombre de este magno edificio pero no es el puente que está más cerca a él. Si planteamos una línea recta entre el Hospital des Invalides y los Campos Elíseos encontramos en su punto medio al puente más bello de París: el Pont Alexandre III. Junto a él está el Grand Palais y el Petit Palais.

El Pont des Invalides está a escasos doscientos metros de éste río abajo, entre el Port des Invalides y el Port du Gros-Caillou al sur, y el Port des Champs-Élysées y el Port de la Conférence, al norte.  Sigue leyendo

Saint Augustin. La primera iglesia de París que yo conocí.

Iglesia Saint Augustin Paris (2)

La primera vez que visité París reservé hotel en el Barrio de la Ópera, muy cerca de la Estación Saint-Lazare, a pocos pasos de los grandes almacenes Galeries Lafayette.

Como estábamos, mi mujer y yo, en el distrito VIIIº, decidimos que el primer día íbamos a tomárnoslo con tranquilidad y pasear por las inmediaciones del hotel hasta hacernos con el ritmo de la ciudad. Bajamos hasta la Ópera Bernier y después tomamos el Boulevard des Italiens hacia la derecha en dirección a Rue Royale donde teníamos que hacer una parada para ver la Iglesia de la Madeleine.

Vano intento el nuestro, La Iglesia de la Madeleine, que más que una iglesia cristiana parece un templo griego o romano, estaba cerrado por reformas. Nuestro gozo en un pozo.

Iglesia Saint Augustin Paris (5)

Pero no hay mal que por bien no venga. A lo lejos divisamos una iglesia que nos llamó la atención. Bajamos las escaleras de la Madeleine, no sin antes tomar una foto de la perspectiva Rue Royale-Place de la Concorde-Palais Bourbon.  Sigue leyendo

Los Puentes de París (9): El Pont de l´Alma.

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El Pont de l´Alma es uno de los puentes más conocidos de París y de los que más historias atesoran en sus pocos años de vida.

Hay que hablar de dos puentes del Alma, uno que nació en 1854 y el otro, que sustituyó a éste, de 1970.

Ambos llevan el mismo nombre, pero las similitudes entre uno y otro son muy pocas.

El original Pont de l´Alma fue construido por orden de Napoleón III para conmemorar su primera victoria militar en la Guerra de Crimea. Se construyó en dos años, de 1854 a 1856, y no pudo ser partícipe de la primera Exposición Universal de París en 1855.

Pont de l´Alma (10)

El puente era totalmente de piedra y estaba sostenido por cuatro pilares dentro del curso del río Sena. Estos pilares estaban adornados con cuatro gigantescas figura de soldadosSigue leyendo