The Peninsula-París, el mejor hotel del mundo.

 

Hotel The Peninsula París.

En el post anterior hablábamos largo y tendido de una reina de España, la llamada Reina loca, Luisa Isabel de Orleans, esposa de Luís I, y hoy curiosamente también vamos a comenzar esta historia con otra reina de España, Isabel II, quien en su destierro francés habitó durante 36 años el Palacio de Castilla, un magno edificio situado en el número 19 de la Avenue Kléber, a sólo un par de manzanas del Arco del Triunfo.

Y ¿por qué nos acordamos de ella? Porque este edificio, palacio real en el exilio, es hoy (y sólo desde 2014 cuando se inauguró) uno de los hoteles más afamados de París: Hotel The Peninsula-París, y según los premios World Travel Awards este año es el Mejor Hotel de lujo del Mundo, algo que ya había conseguido en los dos años anteriores.

Medalla de Oro comoMejor Hotel de lujo del Mundo.

Los premios World Travel Awards son, para que entendamos la comparación, los Oscars de los hoteles, la medalla de oro en unas Olimpiadas para un atleta o el premio Nobel de Literatura para un escritor. Los World Travel Awards son relativamente recientes pues se fundaron en 1993 y los premios los otorga anualmente un jurado internacional de expertos en hoteles, principalmente del Consejo Mundial de Viajes y Turismo.

Nominados al premio y los campeones de años anteriores. Vean el nivel que hay.

Del Hotel The Peninsula-Paris se destaca la elegancia del edificio, sus mármoles, su decoración, sus mosaicos, sus vidrieras, sus frescos sobre los techos, sus lámparas y, en general, su riqueza y gusto a la hora de equipar y dar forma al interior del palacio. Esto es básico para ser el mejor del mundo, pero se necesita algo más, un selecto y exigente servicio de lujo, unas instalaciones con lo mejor para el descanso, el deporte, la gastronomía y las relaciones sociales que, como comprenderán, en este lugar tiene una nivel riquísimo en personajes de la alta política, de la economía, de las artes o de la relevancia social a nivel  mundial.

Los restaurantes del hotel son una referencia gastronómica en París.

The Peninsula cuenta con 200 habitaciones de lujo (a mil euros la noche), incluidas 86 suites, siendo la mejor la Suite Rooftop Garden, un imponente dúplex con acceso directo al jardín de la azotea del hotel y vistas a la Torre Eiffel. Cuenta con suites temáticas inspiradas en la alta costura, habitaciones que se encuentran entre las más espaciosas de la capital francesa y las más personalizadas del mundo.

Vistas desde la azotea.

Para los que buscan la distinción en el aspecto gastronómico, el hotel cuenta con hasta cinco restaurantes y dos bares. Entre estos templos gourmet destacan Lili, un espacio gastronómico que te transporta directamente a China con un menú de auténticos sabores y un ambiente de lo más elegante; y La Terrasse Klebér, una de las terrazas cubiertas más grandes de París en la que se sirven platos internacionales bajo su cubierta futurista de acero y cristal.

Y para finalizar debo hacerles una confesión: nunca he estado en el hotel, sencillamente porque no me lo puedo permitir, pero eso sí, en un par de ocasiones he pasado por él y me ha llamado la atención su belleza externa, su colección de coches antiguos a disposición de los clientes que tienen cera de la entrada y la elegancia de sus empleados con sus uniformes impolutos.

En fin, un deseo para apuntar en la libreta del futuro.

Mapa de situación del Hotel The Peninsula-París.

Trocadero, el nombre más español de un jardín parisino.

 

Vista de los Jardines de Trocadero desde la Torre Eiffel.

La foto de arriba es, sin duda, una de las imágenes más icónicas de París.

Cuantos visitantes han subido a la Torre Eiffel (y todos los años somos millones) hemos tenido esta inmensa vista que atraviesa el Sena a través del Pont d´Iena, continua por el inmenso jardín verde que acompaña a los chorros de agua de la Fuente de Varsovia, se detiene en el monumental Palais Chaillot que nos acoge con sus dos brazos abiertos y se aleja por el fondo sobre los edificios modernos del Barrio de La Défense. Pues hoy vamos a hablar un poquito de esta zona verde del centro de la fotografía, cuyo punto de atracción es el agua de las fuentes y supone un espacio de ocio para paseantes y sobre todo, para los amantes de los patines, patinetes y skates y que tiene el sugerente nombre de “los Jardines de Trocadero”.

Pero atendamos un momento a una curiosidad que atañe a la nomenclatura de los lugares de París. En muchos casos, los nombres de las cosas hablan de ellas mismas como un libro abierto, por eso es interesante conocer de dónde proviene, a qué hecho se refiere, a qué personaje o lugar perpetúa en la memoria de la ciudad cada uno de los nombres propios de los rincones de esta ciudad.

Y éste no iba a ser un caso distinto: Trocadero, un nombre español. ¿Saben a qué hace referencia? Vamos a viajar en el tiempo a un lugar, Cádiz, a una fecha, 31 de agosto de 1823 y a una batalla, la Batalla de Trocadero entre el victorioso ejército francés y el heroico ejército liberal español. Lo vamos a ver.

Los Jardines de Trocadero vistos desde el Palais Chaillot.

HISTORIA DE UNA BATALLA.

La batalla de Trocadero fue un enfrentamiento  entre  tropas francesas al mando del Duque de Angulema, conocidas con el sobrenombre de los Cien Mil Hijos de San Luis y el ejército constitucional y liberal español, aquel que defendía al gobierno legítimo instaurado con la reposición de la Constitución de Cádiz de 1812.

Fue el acto final de dicho gobierno, el canto del cisne del Trienio Liberal, durante el cual Fernando VII hubo de jurar la Constitución (“marchemos todos juntos y yo el primero por la senda constitucional”). La victoria francesa permitió que el rey pudiera salir de la ciudad de Cádiz, en donde se encontraba retenido, para regresar a Madrid como rey absoluto, derogando la Constitución e implantando de nuevo (ya lo había hecho en 1814, cuando Napoleón le permitió regresar a España) su régimen tiránico, retomando de nuevo una feroz represión contra los liberales.

Batalla de Trocadero.

La acción bélica tuvo lugar en El Trocadero, una de las islas que componen la bahía de Cádiz, junto al itsmo de Matagorda  que divide esta en dos. Los españoles construyeron el caño de cortadura, que dividía el itsmo y dificultaba su acceso por tierra.  En la parte más cercana a Cádiz, justo frente a Los puntales, potente batería del puerto gaditano, se encontraba el Fuerte de San Luís o Fort Luis, punto estratégico desde el que los franceses ya bombardearon Cádiz durante la Guerra de la Independencia, en aquella ocasión sin éxito, pues las Cortes reunidas en la Isla de León, en ausencia del rey, proclamaron la primera carta magna de nuestra historia, conocida popularmente con el sobrenombre de “La Pepa”.

En esta ocasión,  casi diez años después, fueron las tropas comandadas por el hijo del rey francés Charles X,  Louis Antoine d’Artois, Duque de Angulema, las que trataron de tomar Cádiz por tierra, comenzando por conquistar el Trocadero, punto estratégico que a buen seguro les permitiría tener el acceso a una Cádiz expedita. Los franceses comenzaron el reconocimiento del terreno a mediados de Julio, mientras los españoles se apostaban raudos a reconstruir las fortificaciones  de Fuerte San Luís y Matagorda, seriamente dañadas desde la anterior contienda.

Plano de Cádiz y la Isla de Trocadero.

Para impedir el avance francés se habían situado en la orilla del canal de la Cortadura, único acceso al istmo, diversos sistemas defensivos que dificultaran un posible avance de la infantería gala, entre ellos diversas líneas de trincheras y montículos dispuestos con artillería.  Sin embargo a finales de agosto los franceses bombardearon las posiciones hispanas, en particular las defensas del Trocadero. La noche del 31 con las bayonetas alzadas y el agua al pecho atravesaron sigilosamente  el canal y accedieron a las primeras líneas de defensa cogiendo por sorpresa a los españoles.

La confusión se adueñó de la posición española y la oscuridad, embarullando unos con otros, provocó un caos que se tornó en tragedia.  El coronel Grases, al mando de la plaza, ordenó la retirada con objeto de recomponer la situación pero entonces los franceses machacaron las enclenques posiciones españolas aprovechándose de las mismas defensas abandonadas, utilizando granadas de mano, aniquilando a la gran mayoría de los que todavía huían. El Fuerte San Luís cayó por la mañana, tras haber perecido muchos en una precipitada  huída hacia Cádiz. Se calcula que los españoles tuvieron alrededor de 300 bajas.  Tomado el fuerte, los franceses procedieron a bombardear Cádiz hasta que esta tuvo que capitular.

Fernando VII engañó nuevamente a los liberales prometiéndoles una paz honrosa que acabó en sangrienta represión una vez que el rey estuvo en la península junto a su primo el Duque de Angulema, jefe del ejército invasor.

Las fuentes y estanques de Trocadero.

La batalla de Trocadero no fue importante a no ser porque los franceses trataron de equipararla a otras de sus grandes victorias históricas con el objetivo de engrandecer  el nombre de su imperio. En realidad no pasó de ser una escaramuza entre regimientos aunque a la postre tuviese un resultado tan negativo para nuestros intereses.

La capitulación de Cádiz significó  diez años más de absolutismo y sufrimiento para el castigado pueblo español. Sin embargo, curiosidades de la historia, la Francia de la Revolución de la libertad homenajea esta victoria que trajo el absolutismo s España con un magnífico espacio verde en pleno corazón de París, los Jardines de Trocadero, unos jardines que pasamos a describir a continuación.

Los Jardines de Trocadero.

LA FUENTE Y LOS JARDINES.

Casi noventa y cuatro mil metros cuadrados es lo que mide el espacio de los Jardines de Trocadero, un espacio verde, lúdico, moderno  y estéticamente agradable que se encuentra al norte del Pont d´Iena y al sur de los dos edificios que conforma el conjunto del Palais Chaillot. Fueron ideados por el Rey Louis XVIII para homenajear a los vencedores de la batalla descrita. En su centro hay un estanque alineado al milímetro con la Torre Eiffel a la que sirve de espejo de plata donde mirarse cada mañana con las primeras luces del sol.

Esculturas de piedra junto a la Fuente de Varsovia.

Aunque los jardines fueron abiertos para embellecer la ciudad con motivo de la Exposición Universal de 1878 (hace ya más de 140 años) no sería hasta la Exposición Universal de 1937 cuando se completó con el enorme caudal de agua que el Ayuntamiento parisino canalizó hasta el lugar. Allí se conformó un espectáculo de una serie de estanques en cascada acompañados de 20 cañones oblicuos de agua que dominan un estanque principal salpicado de 56 chorros verticales de agua. En 1878 se acompañó a estos jardines con un hermoso palacio, el Palacio del Trocadero, de estilo bizantino, que fue también sustituido posteriormente en 1937 por el moderno Palais Chaillot.

Esculturas de piedra en los Jardines del Trocadero.

Alrededor de los estanques, los jardines presentan numerosas obras escultóricas de estilo art déco, como los conjuntos en piedra de Léon-Ernest Drivier y Pierre Poisson, y las estatuas entre las que destacan El hombre, de Pierre Traverse, y La mujer, de Daniel Bacqué. Las fuentes se adornan de esculturas de bronce, como Toro y gamo, de Paul Jouve, o Caballos y perro, de Georges Guyot.

Esculturas en los Jardines de Trocadero. “Caballos y perro”de Georges Guyot, en bronce. “La Mujer”, de Daniel Bacqué, en piedra.

Los jardines de la Plaza Trocadero son de estilo inglés y están poblados por numerosos robles rojos, fresnos, un avellano de Bizancio y su afamada Pterocarya, además de tulipanes americanos.

Pero quizá el mayor de los atractivos de los jardines sea la Fuente Varsovia, diseñada por Roger-Henri Expert, una fuente en la que 20 cañones lanzan chorros de agua, conformando un espectáculo visual muy llamativo.

Así que ya saben, cuando desde la Torre Eiffel observen los Jardines de Trocadero podrán decir que es un pequeño rincón de España en París, aunque sólo sea por el nombre.

Jardines de Trocadero. A la derecha “Toro y gamo”, de Paul Jouve, en bronce.

La Estatua de la Libertad, en la Isla de los Cisnes.

 

La Estatua de la Libertad vista desde la Torre Eiffel.

Todos sabemos que en la Isla de la Libertad, al sur de Manhattan, junto a la desembocadura del Río Hudson, está la famosa Estatua de la Libertad, monumento declarado Patrimonio de la Humanidad.
Fue regalada en el año 1886 por Francia a Estados Unidos en conmemoración del primer centenario de su Declaración de Independencia.
En su construcción participaron principalmente tres eminentes profesionales y artistas de un prestigio reconocido mundialmente: un escultor que le dio forma estética al monumento, Frederic Bartholdi; un arquitecto, Eugene Viollet-le-Duc, quien se encargó de selecciona los materiales de la obra; y el ingeniero Gustave Eiffel, quien diseñó la estructua interna de la Estatua y fijó el diseño completo del monumento. Sigue leyendo

El monumento del Mariscal Foch.

 

El monumento al Mariscal Foch entre las dos alas del Palacio Chaillot.

La Plaza de Trocadero es un pequeño punto verde junto al Palacio de Chaillot y el Cementerio de Passy, famoso porque su muro de contención está adornado con un bajorrelieve para conmemorar a los soldados que cayeron en la Gran Guerra y contener entre sus clientes ilustres a Bao-Dai, el último Emperador de Vietnam.
En medio de dicha plaza se distingue una estatua ecuestre de uno de los mariscales más importantes de Francia, Ferdinand Foch, el Mariscal Foch.
La mejor vista del monumento se tiene desde el Palacio Chaillot, desde donde se distingue el porte erguido y distintivo del Mariscal, sin embargo, personalmente me atrae la vista desde la segunda planta de la Torre Eiffel, lo suficientemente alto para distinguir el monumento y lo suficientemente bajo para encuadrarlo entre la apertura del semicírculo que forman los dos edificios del Palacio de Chaillot y los Jardines del Trocadero.
En París, cada piedra, cada edificio, cada árbol, tiene una historia detrás … y el Mariscal Foch también. A la historia del Mariscal y a la de su monumento nos vamos a referir a continuación. Sigue leyendo

Los Puentes de París (9): El Pont de l´Alma.

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El Pont de l´Alma es uno de los puentes más conocidos de París y de los que más historias atesoran en sus pocos años de vida.

Hay que hablar de dos puentes del Alma, uno que nació en 1854 y el otro, que sustituyó a éste, de 1970.

Ambos llevan el mismo nombre, pero las similitudes entre uno y otro son muy pocas.

El original Pont de l´Alma fue construido por orden de Napoleón III para conmemorar su primera victoria militar en la Guerra de Crimea. Se construyó en dos años, de 1854 a 1856, y no pudo ser partícipe de la primera Exposición Universal de París en 1855.

Pont de l´Alma (10)

El puente era totalmente de piedra y estaba sostenido por cuatro pilares dentro del curso del río Sena. Estos pilares estaban adornados con cuatro gigantescas figura de soldadosSigue leyendo

Los Puentes de París (8): La Passerelle Debilly.

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En el curso bajo del Sena, entre los conocidos Pont d´Iéna y Pont de l´Alma hay un pequeño reducto peatonal que recibe el nombre de Pasarella Debilly, en francés Passerelle Debilly.

Une, con sus 125 metros de largo, la Avenida de Nueva York con el Quai Branly, o sea, el Quartier XVI con el Quartier VII conocido por albergar en su seno a la Torre Eiffel,.

La Pasarela Debilly fue proyectada por los ingenieros Alby, Résal y Lion. El Estado francés hizo el encargo de su construcción a la empresa Daydé & Pillé, quien entre 1899 y 1900 la levantaron a punto de empezar la Exposición Universal de ese año.  Sigue leyendo

Los Puentes de París (7): el Pont d´Iéna.

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El 14 de Octubre de 1806, el ejército francés, a los mandos del Emperador Napoleón, se enfrentó a las tropas prusianas comandadas por el Rey Federico Guillermo III de Prusia.

Esta batalla fue el preludio de la derrota definitiva de los ejércitos prusianos a manos del Petit Emperador.  Sigue leyendo

Los Puentes de París (6): el Pont de Bir-Hakeim.

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La primera vez que fijé mi mirada sobre el Pont de Bir-Hakeim fue una triste mañana de niebla que subí hasta la segunda planta del Torre Eiffel.

Hasta entonces, este puente, con nombre de origen libio, había pasado totalmente desapercibido para mí.

El Pont de Bir-Hakeim lleva el nombre de una batalla triunfal que permitió a los franceses firmar el tratado de libre paso, tras derrotar al General Rommel y su ejército blindado sobre el desierto de Libia (1942). Sigue leyendo

Los Puentes de París (5): el Pont Rouelle.

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El Pont Rouelle es uno de los grandes desconocidos de París. Especialmente por una razón práctica, no es un puente peatonal y tampoco es un puente destinado al tránsito de vehículos personales como el coche, la moto o la bicicleta.

El Pont Rouelle es actualmente un medio de atravesar el sena para la línea C (RER) de los trenes de París. Nada más que eso.  Sigue leyendo

Los Puentes de París (4): el Pont de Grenelle.

 

Pont de Grenelle.

Pont de Grenelle.

Hace unos días dimos a conocer la Estatua de la Libertad que está situada en la Isla de los Cisnes, con la particularidad de que el elemento de ingeniería más cercano, y que también le sirve de referencia al viajero, es el Pont de Grenelle. Sigue leyendo