Cuando las gárgolas lloran…

Lunes Santo. 15 de abril de 2019.

#DíaMundialDelArte. #567AniversarioNacimientoLeonardoDaVinci.

Las gárgolas y quimeras de Notre Dame observando la aguja que construyó Viollet-le-Duc.

“Cuando las gárgolas lloran”, no se me ocurre un titular más descriptivo para dar cuenta del estado de tristeza, de pena y dolor interior que muchos sufrimos ante la destrucción de una parte importante de la Catedral de Notre Dame de París.

Lunes Santo de 2019. la Catedral de Notre Dame de París se incendia.

Nuestra Señora de París es un emblema de Francia, es posiblemente el centro religioso más importante del país vecino y supone también un punto de referencia para todos los cristianos que visitamos la ciudad y un enorme tesoro artístico e histórico para todos los que se acercan a ella con la mirada de un humanista que quiere disfrutar de aquello que nuestros antepasados fueron capaces de hacer en el siglo XII en este lugar de la Île de la Cité.

Lunes Santo de 2019. La aguja de la Catedral de Notre Dame cae tras ser devorada por el fuego.

Ver las llamas sobresalir por encima del tejado de plomo de la catedral no puede sino conmover el corazón de todos los que sentimos que con ellas se nos va algo importante de la historia de la humanidad.

Una historia de más de 850 años (1163-2013, los cumplió hace seis años) que alumbró la literatura, la pintura, el cine y que fue testigo directo de acontecimientos tan importantes como la Revolución francesa de 1789 o la posterior coronación de Napoleón como emperador.

Una historia que puede haberse ido en las pocas horas que el fuego voraz consumió la madera que los arquitectos góticos colocaron para sustentar el techo a dos aguas del edificio.

El techo de Notre Dame cayó hacia el interior de la nave principal.

Con el incendio se ha ido posiblemente la parte más llamativa de su perfil longitudinal, la aguja que se instaló sobre el crucero y que llegaba a alcanzar los 93 metros de altura. Viollet-le-Duc creó allí una estilizada masa de madera y plomo que pesaba alrededor de 500 toneladas. A su alrededor colocó las estatuas de bronce de los apóstoles y los símbolos de los evangelistas y coronó la aguja con un gallo.

El tejado de Notre Dame tal como era, con el Arcángel Gabriel en primer plano y con la aguja y las estatuas de bronce más atrás.

La aguja no ha podido sobrevivir al incendio debido a su propia composición fácilmente inflamable. El gallo también se ha perdido por efecto del calor y con él se van tres reliquias que albergaba en su interior: una espina de la corona de Jesús, una reliquia de Saint Denis y otra reliquia de Sainte Geneviève, los dos patrones de la ciudad de París. Lo que sí se han salvado son las estatuas de bronce de los apóstoles y los evangelistas que habían sido retiradas para su restauración hace unos días.

Altar de Notre Dame.

Pero no todo tiene que ser negativo en estas circunstancias. El Presidente Macron ya ha puesto en marcha una acción para devolver a Notre Dame la belleza de la que presumía. Seguro que será una tarea ardua, difícil y repleta de problemas y sinsabores, pero la respuesta internacional acompañará a los franceses para conseguir este fin.

Así quedó el interior de Notre Dame tras el incendio. Cedió dos terceras partes de la bóveda y el crucero. En el suelo se puede ver la madera carbonizada, las piedras y el plomo del tejado derretido. Al fondo se distingue la cruz dorada y la Piedad sus pies.

Afortunadamente no tenemos que llorar pérdidas humanas. Cuando se evalúen, poco me equivocaré si afirmo que las pérdidas materiales serán cuantiosas y, muchas de ellas irremplazables por su valor histórico o artístico. Es algo en lo que ya no podemos hacer nada. Ahora sólo queda esperar y valorar cada uno de nosotros la forma colaborar para que Notre Dame vuelva a tener el esplendor que el fuego nos ha robado.

Interior de la Catedral de Notre Dame.

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Un día en la Île de la Cité (y 3).

 

Carlomagno y sus leudes. Al fondo la Catedral de Notre Dame.

Una vez que nos hemos situado en el Punto Cero de todas las carreteras de Francia y, de paso, echar una primera nuestra mirada pasional a la Catedral de Notre Dame y su fachada gótica de 850 años, nos dirigiremos hacia el otro extremo de la plaza Juan Pablo II (también conocida como Paris Notre Dame) donde se encuentra la entrada a la Cripta Arqueológica de la Île de la Cité, una urna enterrada donde podemos ver vestigios de los primeros parisii (los primitivos habitantes de la ciudad), restos romanos o medievales que certifican una antigüedad de 2000 año de vida en el lugar. A la cripta arqueológica se accede mediante el pago de una entrada y la visita puede estar en torno a las dos horas.

Tras salir de lugar, bordeamos la plaza por el lado del río y nos encontramos con un monumento dedicado a Carlomagno y sus leudes, monumento del que podéis conocer su historia aquí.

Las célebres gárgolas de Notre Dame.

Rodeamos el monumento y nos dirigimos hacia la Catedral de Notre Dame. La catedral, su historia, su riqueza artística ha sido versada en este blog en más de 20 post diferentes, especialmente describiendo cada una de las partes de sus puertas y de su fachada. Si tienen interés en conocerla pueden ir a este enlace.

Especial visita se merecen sus torres. Es un recorrido que se empieza en la base de la torre norte y se termina en la cúspide la torre sur, pasando por la Galería de las Quimeras. De este viaje tenéis cuenta en este post.

Para finalizar esta exhaustiva visita a la Île de la Cité y sólo nos queda salir por la torre sur de  Notre Dame, girar hacia la izquierda, disfrutar de la vista de los arbotantes y la aguja del templo y nos toparemos con dos estatuas, la primera dedicada a Juan Pablo II, la segunda, en el extremo este de la Catedral, a Carlo Goldoni.

La Square Jean XXIII.

Nos encontramos en la Plaza Jean XIII, con un monumento dedicado a a Virgen María. Finalmente en la esquina de la isla nos encontramos con un espacio llamado Square de l´Île de la Cité, en el que se encuentra el Memorial de la Deportación, un museo dedicado al holocausto judío.

Cuando terminemos, podemos dirigirnos hasta el Pont Saint-Louis y adentrarnos en la Île de Saint Louis, pero de esta isla hablaremos otro día.

La Île de la Cité vista desde el Sena por su extremo este.

 

¿Dónde está el gallo?

 

El gallo sobre la cruz que corona el templo.

Atendiendo a la petición de alguno de nuestros lectores habituales, vamos a aprovechar este fin de semana para abrir de nuevo la proposición de acertijos sobre la ciudad de París. Este de hoy puede resultar fácil… o no.

Se trata de averiguar que templo parisino está coronado por esta figura de un gallo sobre la cruz. El gallo no sería tan importante si en su interior no se encontraran tres reliquias: la Corona de espinas de Jesús, una reliquia de Saint Denis y una de Sainte Geneviève.

El gallo constituye así un ” pararrayos verdadero espiritual ” que protege de las tormentas eléctricas totalmente a todos los visitantes y a los que trabajan en el interior para alabanza de Dios.

Creo que os he facilitado demasiadas pistas para conocer el lugar. Espero vuestras respuestas.

Las siete mejores iglesias de París.

Antes de comenzar con este post creo que es una obligación por mi parte, y no es falsa modestia, poner de manifiesto mi atrevimiento por hacer una clasificación como la que pretendo calificando a las iglesias de una de las ciudades más bellas del mundo. Viajeros más expertos que yo y con mayor conocimiento de la ciudad han publicado listas de este tipo con anterioridad y este hecho me creaba cierto pudor por atreverme a publicar mi propia lista de las mejores iglesias de París.

Vencida esta resistencia, y una vez inmerso en la tarea de elaborarla, además de realizar esta clasificación personal creo que es justo aprovechar este texto para glosar y enumerar la belleza de las excelentes iglesias que París ha legado a la humanidad.

La Catedral de Notre Dame de París.

La Catedral de Notre Dame de París.

Iglesias en París hay por decenas, desde las más antiguas que atesoran una historia de más de mil años hasta las más modernas. Desde aquellas que simbolizan el súmmum del arte gótico hasta las expresiones más fieles de las corrientes artísticas medievales o barrocas. Desde las que se encuentran en el centro del meollo turístico de la ciudad hasta las que se apartan en barrios de la periferia parisina. Iglesias, iglesias, iglesias… Ya lo dijo aquel rey, “París bien vale una misa” (Louis IX, le vert Galan). Y para una misa no hay mejor lugar que una iglesia.

En segundo lugar, también me veo en la obligación de aclarar que esta clasificación nace de la más absoluta subjetividad. Han sido mis sentimientos hacia ellas, mis recuerdos, el conocimiento que he llegado alcanzar de su historia o, simplemente, su estética, las razones que han influido en que aparezcan en esta lista y no otras.

Catedral de Notre Dame

Catedral de Notre Dame de París.

Y finalmente, debo afirmar que en esta clasificación no he incluido a la Catedral de Notre Dame a conciencia. Por una sencilla razón, Notre Dame es una iglesia fuera de categoría. No existe visitante que no acuda a Notre Dame a ver su magnanimidad, su belleza, su luz o sus gárgolas. Notre Dame es la madre de las iglesias de Francia. Y, como tal, está muy por encima de todas las demás.

Por todo esto y, una vez puestas las bases de mis criterios, éstas son las siete iglesias de París que yo nunca me perdería:

 

1.- La Sainte-Chapelle.

Existen en el mundo monumentos, edificios y accidentes naturales que destacan por su excepcionalidad, por su valor y por ser considerados como algo fuera de lo común.

Esto es sencillamente lo que ocurre con la Iglesia de la Sainte Chapelle de París. Esta doble capilla que, en su origen, fue construida para servir de joyero al Rey Louis IX, lugar donde poder ubicar y exponer las dos reliquias de Cristo que adquirió, es, actualmente una verdadera joya del Gótico en su máxima expresión.

La Sainte-Chapelle vista desde las torre de Notre Dame.

La Sainte-Chapelle vista desde las torres de Notre Dame.

El plano original de la capilla data de 1241, y se atribuye a Pierre de Montreal. La orden de construcción fue dada en 1238 y fue edificada en tan solo 7 años, siendo terminados los últimos detalles el 25 de Abril de 1245. Algo prodigioso.

La inauguración tuvo lugar al día siguiente, cuando el enviado por el Papa, Eudes de Chateauroux, consagró la Capilla superior, que era la destinada a recoger las reliquias de la muerte de Cristo. La Capilla inferior fue consagrada a la Virgen María por Pierre Berruyer, Arzobispo de Bourges.

Las dimensiones de la Sainte Chapelle son de 36 metros de largo, 17 de ancho y 42,5 de altura. Se tomó como modelo arquitectónico al de un edificio con una sola nave, culminada en una cabecera con siete paneles.

Por fuera, el diseño es muy sencillo, manteniendo una base sobria con pesados contrafuertes para poder sostener la capilla superior rica en vidrieras y con una estructura de materiales pesados muy liviana. El techo de pizarra es dominada por la aguja de cedro, de 33 metros de altura, una obra maestra del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

La Sainte-Chapelle es por su belleza y por su excepcionalidad artística y arquitectónica un templo de obligada visita. Para conocer algo más de esta capilla puedes hacerlo en estos tres enlaces: (1) Historia de un Joyero;  (2) la Capilla del Rey o Capilla Superior; y (3) la Capilla de la Virgen o Capilla Inferior.

2.- Basílica del Sacré Coeur.

La blanca mole de piedra que domina la colina de Montmartre es la Basílica del Sacré Coeur, una iglesia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

La Basílica del Sacré Coeur.

La Basílica del Sacré Coeur.

Según las estadísticas es el segundo lugar religioso más visitado de París. Y desde luego su visita, aunque esté alejada del centro de la ciudad, bien merece la pena.

No sólo por ver su monumental figura; sino también por conocer su esbelta torre y la Savoyarde, su famosa campana; por ver el extraordinario mural sobre el altar donde Merson creó su famoso Crucificado; o por admirar sus hermosas cúpulas más propias de la arquitectura oriental; esto sin dejar atrás su historia ligada a la guerra franco prusiana, tras la cual fue levantada esta basílica.

 

Basílica del Sacré Coeur, en la cupide de la Colina de Montmartre.

Basílica del Sacré Coeur, en la cúspide de la Colina de Montmartre.

Fue la Asamblea Nacional en 1873 quien dio orden de edificarla, considerándola como un edificio religioso a perpetuidad en homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la guerra anteriormente citada.

La basílica que domina la colina de Montmartre es de los templos más modernos de París pero su diseño es realmente admirable.

3.- Iglesia de Saint Eustache.

La Iglesia de Saint Eustache es, por sus dimensiones, una catedral, pero como catedrales sólo puede haber una por ciudad, en el caso de París el honor, bien merecido, lo tiene Notre Dame. En París, será siempre la Iglesia de San Eustaquio, aunque los vecinos más cercanos a la misma la consideran como la “gran iglesia-casi catedral” de Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

Una mirada a un viejo plano de París demuestra que San Eustaquio fue construido cerca de las murallas de Felipe Augusto junto al camino precristiano que nacía en Lutecia (Ile de la Cité) y que conducía a las colinas de Montmartre. Esta joya arquitectónica se empezó a construir en el año 1532 y su edificación duró más de un siglo, pues fue consagrada en 1637 por el arzobispo de París Jean François de Gondi.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

A pesar de su estructura gótica, la iglesia cuenta con adornos y elementos decorativos propios del Renacimiento, e incluso su torre oriental fue realizada en este estilo.

Saint Eustache tiene mucho que ver en su interior. Además de las joyas que, normalmente, uno puede encontrarse en una iglesia, y a pesar del expolio que sufrió en tiempos de la Revolución Francesa, la iglesia conserva varias pinturas de Rubens, y destaca también un órgano de 800 tubos que es el más grande de Francia.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

En este blog le hemos dedicado 14 post explicando su historia y cada uno de los detalles arquitectónicos, artísticos y religiosos que pueden verse en una visita real. Para los que quieran un adelanto virtual que pinchen en este enlace: La Iglesia de Saint Eustache.

 

4.- Iglesia de la Madeleine.

La Rue Royale y la Place de la Concorde separan dos edificios aparentemente iguales, por un lado, el Palais Bourbon, sede del Parlamento francés, y, por otro lado, la Iglesia de la Madeleine, dos ejemplos de edificios civil y religioso semejantes a los antiguos templos griegos o romanos.

De hecho la Iglesia de la Madeleine está inspirada en la Maison Carrée de Nimes (un templo romano) y tiene un marcado estilo neoclásico. Es relativamente joven pues su construcción comenzó aproximadamente en 1764 con un proyecto de Pierre Contant d’Ivey.

Iglesia de la Madeleine.

Iglesia de la Madeleine.

A causa de la Revolución francesa las obras se interrumpieron de 1790 a 1805. En 1806, y por decisión del emperador Napoleón Bonaparte, la Madeleine se transformó radicalmente, desechando la mayor parte de lo ya construido, y entre 1807 y 1828 Pierre Alexandre Vignon lo levantó prácticamente de nueva traza, especialmente en su aspecto exterior, creando un templo perímetro (que se puede rodear andando), octástilo (ocho columnas en su frente) y de orden corintio (estilo corintio en sus columnas). Tiene 52 columnas en todo su perímetro.

El interior está proyectada en estilo barroco, lo que crea un contraste muy interesante entre las fachadas y la parte interna de la iglesia. En el frontón podemos ver una escena del Juicio final.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

Concebida sin naves laterales, la iglesia de la Magdalena presenta una planta basilical tradicional.

Los tres tramos de la nave son encuadrados por dos semi-tramos: la primera parte, que sirve de vestíbulo es ensanchada por dos capillas semi circulares y cubierta de una bóveda de cañón bajo la cual se eleva la tribuna del órgano; la segunda, que forma el coro está sobrealzada por una grada que sustenta al altar mayor y a dos capillas laterales que reproducen, en un tamaño más pequeño, el plano de la iglesia; éstas hacen las veces de sacristías y no se visitan.

Como curiosidad, en uno de mis viajes a París coincidió mi visita a este templo con la Navidad. Para mi grata sorpresa, en la Iglesia de la Madeleine me encontré con uno de los belenes más hermosos que vi jamás.

 

5.- Iglesia de Saint Germain des Prés.

La Iglesia de Saint Germain de Prés es el edificio religioso más antiguo de París. Quizás sea ésta la razón por la que me atrae tanto su figura y su historia. Es, de largo, y exceptuando la Catedral de Notre Dame, la iglesia parisina que más veces he visitado y nunca me canso de descubrir en su interior detalles novedosos. Su estilo arquitectónico, a medias entre el Románico y el Gótico es un punto de distinción que me gusta como persona que aprecio el arte.

La torre de Saint Germain des Prés.

La torre de Saint Germain des Prés.

A las puertas de la misma y junto a un pequeño jardín, hay una placa que nos cuenta la historia de este edificio, levantado en el año 543 d.C., cuando los merovingios eran el pueblo dominante en la región norte de la Galia.

Cuenta la historia que, a mediados del siglo VI de nuestra era, el Rey merovingio Chidelberto I decidió levantar una iglesia cristiana en las afueras de París, al sur del Río Sena. La primera iglesia de la abadía fue consagrada el 23 de abril en 558 por Germain y estaría dedicada a la Santa Cruz. Sería el germen de lo que hoy conocemos como Iglesia de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La Historia de Saint Germain des Prés es, como pueden entender, larga e intrincada, con periodos de expansión y periodos de destrucción. Si quieren conocer algo más, pueden hacerlo en este enlace: La historia de Saint Germain des Prés.

Para interesarse por su arquitectura, arte, e incluso por la fe y la filosofía pueden hacerlo en este otro enlace: La Iglesia de Saint Germain des Prés.

 

6.- Iglesia de Saint Sulpice.

“El Código da Vinci” ha tenido mucha culpa de que la Iglesia de Saint Sulpice se haya hecho famosa en el mundo entero.

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El Gnomón Astrológico de Saint Sulpice.

Allí Dan Brown desarrolla una parte importante de la trama de su best seller y hace un encaje de bolillos con el famoso gnomón astrológico que allí podemos ver, considerándolo como lo que no es pero cuya figura le viene que ni pintado para desarrollar  la trama de su historia. En este post te lo explico mejor: En Saint Sulpice, “El Código Da Vinci” miente.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice es una de las mayores iglesias de París y el alma de la parte norte del VIº Arrondissement, de hecho el ayuntamiento de este barrio está en el edificio de enfrente.

Erigida sobre los cimientos de un antiguo templo románico del siglo XIII, que sufrió sucesivas ampliaciones hasta 1631. En 1646, el sacerdote parisino Jean-Jacques Olier encargó la construcción de un nuevo edificio, que se alargó durante más de un siglo.

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La nace central de Saint Sulpice.

El resultado fue un edificio sencillo, de dos plantas, con una fachada oeste formada por dos filas de elegantes columnas. La armonía del conjunto sólo la rompen las torres de los extremos, que no son parejas y que han estado de obras hasta hace pocos meses. Esta fachada fue de las más dañadas durante la última Guerra Mundial. Por tamaño es considerado el segundo templo de París.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

En su interior podemos disfrutar de obras de gran valor artístico pero sobre todo, de dos cuadros de Delacroix. Mención aparte hay que hacer a la magnífica Capilla de la Virgen de quien ya hablé en este post: La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

 

7.- Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont no es de las más conocidas de París. De hecho, justo a pocos metros está el famoso Panthéon, edificio que muchos toman por iglesia pero que no sólo no lo es sino que nunca lo ha sido. Esta magna obra de la arquitectura, digamos que, por su historia, belleza y espectacularidad, atrae la vista de los turistas que acuden a la colina del Barrio Latino, obviando éstos a los edificios que rodean al citado Panthéon.

Uno de ellos es la Iglesia de Saint Etienne du Mont, una iglesia donde pude asistir, por casualidad mientras visitaba el templo, a una boda de alta alcurnia parisina.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Es una iglesia que llama la atención por diversos motivos pero yo destacaría dos ellos particularmente: su torre-reloj que la hacen única, y su jubé o púlpito interior que recorre el ancho de la iglesia y que es una rara avis, el último que queda en París.

La iglesia también contiene tumbas de personajes franceses importantes en su historia, como son los casos de Pascal y Rancine. Pero lo más importante que contiene, y son objeto de gran devoción, son las reliquias de Santa Genoveva. El relicario contiene sólo algunos dedos y huesos ya que, durante la Revolución el resto del cuerpo fue quemado.

Les venga o no en las guías de viajes al uso, háganme caso y visiten Saint Etienne du Mont, les aseguro que no les dejará indiferentes.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Con la Iglesia de Saint Etienne du Mont doy por finalizado este post donde expongo cuáles son las siete mejores iglesias de París. Una de ellas está situada en la Îlé de la Cité, tres en la orilla derecha (norte) y tres en la orilla izquierda (sur). Es posible que tú, amigo lector, eches en falta alguna iglesia en esta clasificación. Sería lo más normal porque ya lo dije al principio, es una lista de iglesias absolutamente subjetiva y donde hay subjetividad no se puede pedir unanimidad de crítica.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Dicho lo cual, este post estaría incompleto si no le siguiera otro post que se titulara “Otras ocho iglesias para ver en una segunda visita” donde podremos completar la lista de mejores iglesias de París con otras cuya visita merece la pena hacer aunque sea en una segunda visita a la ciudad. Para verlas puedes pinchar en este enlace.

 

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Esculturas sobre los contrafuertes de Notre Dame.

 

En la imagen podemos ver las esculturas sobre los cuatro contrafuertes de la Catedral de Notre Dame.

La fachada de la Catedral de Notre Dame es un museo en sí mismo. Hace unos días hemos glosado las bondades arquitectónicas, escultóricas y religiosas de las tres puertas del magno edificio.

También nos hemos referido en otra ocasión a la banda longitudinal que recoge a la Galería de los Reyes de Judea e Israel o las célebres gárgolas que Viollet-le-Duc ordenó realizar para la eternidad.

La imagen de Saint Etienne, en e contrafuerte norte de la fachada de Notre Dame.

La imagen de Saint Etienne, en el contrafuerte norte de la fachada de Notre Dame.

Hoy nos vamos a detener en cuatro puntos (habrá un quinto pero de este nos referiremos al final) de la fachada gótica, cuatro puntos que se enmarcan en cada uno de los cuatro contrafuertes que sostienen la verticalidad de la fachada, cuatro puntos que coinciden con los cuatro laterales de las tres puertas notredamianas. En ambos extremos nos encontramos con dos esculturas personales, en ellas podemos ver las imágenes de dos santos parisinos, Saint Etienne (San Esteban) en el contrafuerte norte de la fachada, y Saint Denis, en el contrafuerte sur. Sigue leyendo

Las Puertas de Notre Dame (3): la Puerta de Santa Ana.

 

La Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

Finalmente, para terminar con esta serie de artículos sobre las puertas de la fachada occidental de la Catedral de Notre Dame, nos vamos a referir a la puerta que está más al sur, la Puerta que lleva el nombre de la madre de la Virgen, Puerta de Santa Ana.

La Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

Aunque su construcción se realizó contemporáneamente a las otras dos puertas, hay una gran diferencia con éstas. Tenemos que fijarnos en la decoración de la misma y podemos concluir que, mientras las anteriores eran claramente de estilo gótico y, por tanto, del siglo XIII o XIV, las esculturas de la Puerta de Santa Ana son anteriores. Estas esculturas pertenecieron a otras iglesias anteriores al siglo XII y su estilo es románico o tardorrománico donde se empiezan a incubar algunos rasgos del futuro gótico.

La puerta  es de arco ojival o apuntado y, al igual que el arco de la Puerta de la Virgen, tiene cuatro arquivoltas que son sostenidas por otras cuatro jambas a ambos lados.

San Marcelo, en el parteluz de la Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

El parteluz de la puerta es más estrecho que los de los otros arcos y en él está representado San Marcelo quien sostiene una lanza que clava sobre el cuerpo de un dragón. La figura es frontal y esquemática, claramente románica.

El tímpano de la Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

El tímpano de la Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

El tímpano cubre todo el espacio que está entre el dintel y el vértice del arco, sin embargo, como se decoró con elementos extraños a esta construcción hubo que hacer una adaptación, creando, a su ver, dentro del tímpano otro arco de mediopunto ligeramente apuntado un poco más bajo que el original. El espacio entre ambos se rellenó con unos motivos vegetales y la figura de unos ángeles.

La Virgen Theotokos. Reyes y obispos la rodean.

En este arco están representadas tres escenas religiosas, superpuestas unas a otras.

En la escena superior está representada una Virgen Theotokos, de tradición aún románica por su hieratismo, frontalidad y ubicación del Niño en el centro de su regazo. La Virgen está solemnemente sentada en un trono bajo un precioso baldaquino con estructuras arquitectónicas que simbolizan la Jerusalén Celestial. A ambos lados hay sendos ángeles turiferarios. En los extremos del tímpano encontramos la figura de un obispo y un escriba y al lado opuesto un rey arrodillado. Se cree que estas últimas imágenes del obispo y el rey pertenecen al siglo VI y se supone que representa al rey Chisdalberto.

El Ciclo de la Natividad.

La escena intermedia de este tímpano tardorrománico revela el Ciclo de la Natividad, con las escenas de la Anunciación, Visitación y Nacimiento de Cristo. Podemos ver a María que está tumbada en una cama de gran riqueza junto a un San José pasivo.

La historia de San Joaquín y Santa Ana.

Finalmente la parte inferior ya es del periodo gótico -del siglo XIII- y lo ocupa un friso con la historia de San Joaquín y Santa Ana.

En ambas jambas podemos ver dos grupos de cuatro figuras representando a reyes y reinas. Todos ellos están situados bajo doselete.

Grupo de reyes sobre las jambas izquierdas de la Puerta de Santa Ana.

Detalle de las jambas izquierdas de la Puerta de Santa Ana.

Grupo de reyes sobre las jambas derechas de la Puerta de Santa Ana.

Detalle de las jambas derechas de la Puerta de Santa Ana.

Las Puertas de Notre Dame (2): la Puerta del Juicio Final.

 

La puerta central de la Catedral de Notre Dame de París, la Puerta del Juicio Final.

La segunda puerta de la Catedral de Notre Dame de París, y la más importante de todas, es la puerta central, la Puerta llamada del Juicio Final, la puerta que sólo se abre en muy contadas ocasiones y con motivos extraordinarios.

Al igual que la primera es de estilo gótico y su arco ojival tiene su punto álgido casi a la altura de la Galería de los Reyes de Judea e Israel.

La Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

Estamos ante una puerta de principios del siglo XIII, aunque hay que ser precavidos al contemplar la belleza de sus esculturas como consecuencia de las radicales restauraciones y reconstrucciones del siglo XIX, especialmente en la parte inferior.

El arco, en profundidad, dispone de seis arquivoltas, todas ellas decoradas profusamente como ya tendremos ocasión de comentar más adelante. Éstas arquivoltas enmarcan un tímpano donde se recrean tres escenas religiosas, siendo la superior la que le da el nombre a la puerta. Bajo el tímpano está el parteluz.

 

El Parteluz.

En dicho parteluz de la Puerta del Juicio Final aparece la solemne figura de Cristo bajo un doselete, sosteniendo con la mano izquierda un libro sagrado y señalando con el dedo índice de la mano derecha hacia el cielo.

La figura de Cristo, en el parteluz de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

 

Columna de apoyo para la figura de Cristo.

 

El Tímpano.

El tímpano de la Puerta del Juicio Final posee también tres escenas, superpuestas unas a otras.

El Tímpano de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

La escena superior es la parte menos reconstruida del conjunto al ser la más inaccesible desde el suelo. En él aparece un Cristo Hombre con nimbo crucífero mostrando las llagas de las manos. A ambos lados, dos ángeles portan los instrumentos de la Pasión, mientras que San Juan y la Virgen interceden por la humanidad (Deesis).

Hay que recordar que la representación del Cristo humanizado en la escena del Juicio Final es típica del gótico y refuerza la idea de la naturaleza también humana de Jesús y su papel no sólo como juez sino como redentor.

Cristo, San Juan y la Virgen, en el Juicio Final.

En la escena central se representa, de izquierda a derecha, a los bienaventurados, mirando a Cristo, al arcángel San Miguel que se encuentra pesando las almas (psicostasis), junto a dos demonios que tratan de inclinar la balanza a su favor. Los condenados, atados por cadenas, son empujados por otros dos diablos.

El arcángel San Miguel, separando a los buenos de los malos.

Finalmente, la escena inferior es un friso del siglo XIX de Viollet-Le-Duc que reproduce los restos supervivientes en la Revolución. Muestra la Resurrección de los fallecidos para que sean juzgados por Cristo. Los muertos salen de los sepulcros, con ropajes identificativos de su condición u oficio, mientras ángeles en los extremos tocan las trompetas anunciadoras del juicio que va a comenzar.

La Resurrección de los muertos.

 

Las Arquivoltas.

Las arquivoltas abundan en la temática del Juicio Final, mostrando en los extremos el mundo de los condenados, a la derecha, y de los bienaventurados, a la izquierda.

Las arquivoltas de la izquierda, con los bienaventurados en primer término.

En estas arquivoltas, dadas las posibilidades que ofrecen su gran tamaño, permiten colocar a muchos personajes bíblicos aunque también aparecen ángeles, patriarcas, y otros personajes.

Las arquivoltas de la izquierda.

Abraham, patriarca bíblico, es colocado a la izquierda y es el encargado de recoger las almas de los bienaventurados, representados en forma de niño.

Las arquivoltas de la derecha, con los condenados.

Las partes donde aparecen los bienaventurados es ordenada, tranquila, y quizás poco expresiva. Sin embargo, el área dedicada a los condenados tiene más movimiento porque éstos se rebelan, con lo que se muestra más expresividad, desorden y agitación.

Los demonios y los condenados, en las arquivoltas de la derecha.

Las Jambas.

En las jambas se representa a un Apostolado, muy rehecho, al sufrir importantes deterioros por su fácil accesibilidad. Cada uno tiene su atributo identificativo. La mayoría fue destruido o cambiado de sitio durante la Revolución Francesa.

Las jambas de la izquierda de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

El zócalo inferior de las jambas, por ser de gran visibilidad para los fieles, fue el lugar el elegido para colocar imágenes que representan a los Vicios y las Virtudes, los Calendarios y los Signos del Zodiaco. Las escenas son de gran belleza, perfección y calidad.

Aquí el artista goza de mayor libertad iconográfica en las representaciones al ser éstas de carácter profano, mucha más que cuando representaban a personajes sagrados.

Las jambas de la izquierda de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

 

Relieves sobre los apoyos de las jambas de la izquierda de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

 

Algunos apóstoles sobre las jambas de la derecha de la Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

 

Detalles de las Jambas de la derecha.

 

Detalles de las Jambas de la derecha.

Las Puertas de Notre Dame (1): la Puerta de la Virgen.

 

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

En los próximos tres post que escribamos vamos a intentar mostrar con detalle cada una de las tres puertas de entrada a la catedral de Notre Dame situadas en la fachada principal.

Si confrontamos nuestra mirada con la misma, nos encontramos a la izquierda, o sea al norte, con la Puerta llamada de ala Virgen, de la que nos ocuparemos en el día de hoy. En el centro de la fachada, siendo la más alta de todas, podemos ver la Puerta del Juicio Final. A la derecha, en situación sur, nos encontramos con la Puerta de Santa Ana. Así que sin más preámbulos, comencemos con la explicación de la Puerta de la Virgen.

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

La Puerta de la Virgen, como la mayor parte del edificio, es de estilo gótico. Es una típica portada de temática mariana. Lamentablemente fue muy mutilada durante la Revolución Francesa, y reconstruida posteriormente.

La puerta está dominada por un arco ojival, solución arquitectónica que es uno de los elementos técnicos más característicos del estilo gótico, y que vino a suceder al arco de medio punto, propio del estilo románico. El arco ojival, a diferencia del arco de medio punto, es más esbelto y ligero y resulta más eficaz pues, gracias a su verticalidad, las presiones laterales son menores que en el arco de medio punto, permitiendo salvar mayores espacios.

En esta ocasión el arco de esta puerta está enmarcado dentro de un triángulo, elemento gótico llamado gablete, siendo la única de las tres puertas que tiene esta característica.

Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

La puerta es ancha, con un parteluz en medio con la imagen de la Virgen, como ocurre en la puertas góticas, en el parteluz siempre se coloca una “figura amable” que da la bienvenida a los feligreses a la iglesia.

A ambos lados se abren dos portones de madera decoradas con motivos metálicos. El arco ojival tiene cuatro arquivoltas y el elemento principal y más destacado se encuentra en el centro, es el tímpano, lugar donde se recrean tres escenas religiosas dispuestas en tres alturas.

La Coronación de la Virgen. Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

En la escena superior y presidiendo la puerta se esculpió la escena de la Coronación de la Virgen, que aparece sentada junto al Todopoderoso. Les acompañan ángeles, dos arrodillados en los extremos, postura motivada por su emplazamiento, y un tercero coronando a la Virgen.

La Dormición de la Virgen. Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

En la escena central del tímpano se colocó la escena de la Dormición o Muerte de la Virgen. María aparece tumbada en su lecho, rodeada por los apóstoles y dos ángeles que inician el levantamiento de la Asunción.

Los Patriarcas custodiando el Arca de la Alianza. Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

En la escena inferior y más cercana a nuestra vista, en el lugar del dintel, se representan a los Patriarcas, que flanquean a un baldaquino bajo el que se encuentra el Arca de la Alianza, que contiene la Tablas de la Ley por la que Yahvé instauró la Antigua Ley por medio de Moisés, una escena de gran valor simbólico.

La Virgen María y el Niño. Parteluz de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

En el parteluz, como decíamos antes aparece la Virgen de pie con el Niño apoyado sobre su brazo izquierdo. En las jambas aparecen santos, patriarcas del Antiguo Testamento, reyes y otro personajes. Entre ellos destaca la célebre estatua de Saint Denís, fácilmente reconocible por portar su propia cabeza cortada y sujeta por la manos.

Jamba izquierda más próxima a la puerta. Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

Jamba derecha más próxima a la puerta. Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

Arquivoltas a la izquierda del tímpano. Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

Jambas de la izquierda de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París. El segundo por la derecha es Saint Denis.

 

Los apoyos de las jambas de la izquierda de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

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Arquivoltas a la derecha del tímpano. Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

Jambas de la derecha de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

 

Apoyos de las Jambas de la izquierda de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

Los rosetones del crucero de Notre Dame.

 

Vidrieras del Portal de la Rue du Cloitre, en el crucero norte.

Si hacemos mención al arte de crear de vidrieras, en la ciudad de París hay que hacer siempre referencia a las mejores, las que posee la Sainte Chapelle. Sin dudas estas magníficas vidrieras en tonos rojos y azules no tienen parangón en la ciudad y casi podríamos decir en la historia del arte gótico.

Sin embargo, la Catedral de Notre Dame, aún no alcanzando el nivel artístico y expresivo del edificio antes mencionado, también tiene unas vidrieras que merecen la pena ser contempladas, especialmente aquellas que cubren los dos rosetones que, enfrentados, dan luz y color al crucero de la Catedral de Notre Dame. Existe un tercero rosetón de igual importancia, el rosetón de la fachada, pero a éste nos referiremos en un futuro post.

Rosetón norte. En tres círculos, están representados ochenta personajes : profetas, reyes, jueces y sumos sacerdotes. En el centro, de nuevo se encuentra la Virgen con el Niño,

Pero empecemos haciendo un poco de historia. En la Edad Media, todos los vanos de Notre-Dame tenían magníficas vidrieras. Sin embargo está luminosidad medieval sufrió los avatares de la revolución y fueron destruidos en el siglo XVIII, con la excepción de tres grandes rosetones de excepcional calidad, los tres a los que hemos hecho referencia con anterioridad.

En el siglo XIX, Viollet-le-Duc y sus colaboradores crearon nuevas vidrieras, asemejándose a los términos estéticos de los estilos medievales, para las capillas laterales y las de la girola y, en el siglo XX, en 1960, Jacques Le Chevallier hizo lo propio para las ventanas altas de la nave central y para los vanos de las tribunas creando unas vidrieras no figurativas en los mismos tonos de color de los tres rosetones de la Edad Media (el de la fachada y los del crucero).

Las vidrieras debajo del rosetón norte representan a los dieciocho Reyes de Judá.

Cuenta la historia que los dos rosetones simétricos de la parte norte (1250) y la sur (1270) del crucero fueron regalados por el Rey Saint Louis.

El rosetón sur visto desde el exterior.

El rosetón norte está sobre la fachada del crucero norte, conocido por “Portal de la Rue du Cloitre”. Este rosetón está dedicado al Antiguo Testamento. En él predomina el color morado, señal de espera y de esperanza de la venida del Mesías.

Vidrieras del rosetón sur, sobre la Puerta de Saint Etienne.

En tres círculos están representados ochenta personajes: profetas, reyes, jueces y sumos sacerdotes. En el centro, de nuevo se encuentra la Virgen con el Niño, ya que en la Virgen se cumple la promesa del señor y, por eso se considera  que une el Antiguo al Nuevo Testamento.

El rosetón Sur, colocado sobre la Puerta de Saint Etienne, representa al Nuevo Testamento. Predomina el color rojo y su orientación lo hace mucho más luminoso. Lo constituyen veinticuatro medallones repartidos en cuatro círculos en donde figuran apóstoles, mártires, obispos así como escenas del Evangelio. El medallón central, creación del taller de Viollet-le-Duc, representa a Cristo, el Cristo del Apocalipsis rodeado del tetramorfos.

Hay veinticuatro medallones repartidos en cuatro círculos en los que figuran apóstoles, mártires, obispos así como escenas del Evangelio. El medallón central, creación del taller de Viollet-le-Duc, representa a Cristo.

Las vidrieras debajo de los dos rosetones representan, una, los dieciocho Reyes de Judá, la otra, los dieciseis profetas, entre los cuales los cuatro del centro llevan a hombros a los cuatro evangelistas. En el siglo XIX rehizo de nuevo estas vidrieras el taller de Viollet-le-Duc.

Las vidrieras debajo del rosetón sur representa a los dieciseis profetas. Los cuatro del centro están colocados bajo los cuatro evangelistas.

Las campanas de Notre Dame (2).

 

La torre sur, donde se encuentra Enmanuel.

Si hasta hoy en día Emmanuel, la gran campana, es uno de los ejemplos de gran campana en Europa, lo mismo no se podía decir de las cuatro campanas colocadas en la Torre Norte en 1856. Las campanas estaban estropeadas por la pésima calidad del metal usado en su producción así como por su tamaño y, cuentan las crónicas que repelían por sus propiedades acústicas.

En el siglo XXI dos razones principales han determinado la selección de un nuevo juego de campanas: por un lado las preocupaciones musicales, por otro que cumplan el papel litúrgico que se les presupone. Como la historia de las campanas está bien documentada, se ha pretendido hacerlas a imagen y semejanza de las antiguas con las consiguientes mejoras de materiales y acústica.

Se conoce que existían 8 campanas en la Torre Norte y 2 grandes campanas en la Torre Sur, la segunda diseñada de forma parecida a la gran campana existente, Emmanuel. Así que el proyecto de crear las nuevas campanas se pone en marcha con motivo del 850 aniversario de la Catedral.

La campana “Marcel” pesa 1925 kg y mide 139,3 cm de diámetro. En memoria de San Marcelo, noveno Obispo de París que vivió en el siglo V y que fue particularmente venerado por los parisinos por su caridad hacia los pobres y los enfermos. Sobre esta campana está escrita la cuarta frase del Ángelus, “Hágase según tu voluntad”, hay además 5 líneas que simbolizan a tres personas y dos naturalezas que forman a un solo Dios. Existen también algunos motivos de agua, alusión al río Bièvre, un afluente del Sena. Existe una cruz de gloria y podemos leer el texto “Vía viatores quaerit”. En la corona hay más motivos de agua y vemos a la Virgen con el Niño coronado de estrellas.

Esta campana Enmanuel, actualmente, debe ser tocada prudentemente para conservarla para la posteridad ya que tiene una edad de más de 300 años y por eso se pensó en recuperar esta segunda campana (Marie) para la torre sur que la sustituyera en algunas funciones. La presencia de una segunda campana ya había sido diseñada en los proyectos originales del arquitecto Viollet-le-Duc cuando fue reconstruido el campanario en 1845.

La campana “Étienne” pesa 1494 kg y mide 126,7 cm de diámetro. Como recuerdo del antiguo iglesia-catedral de París que precedió la Catedral actual Notre-Dame y que estuvo colocada bajo la protección de Saint Étienne, el primer mártir. Sobre esta campana podemos leer la quinta frase del Ángelus: “Y el Verbo se hizo carne”, hay sólo una banda en referencia a la frase del Ángelus citada anteriormente. Existen motivos decorativos de piedras que evocan el martirio de santo Étienne. Hay una cruz de gloria y el texto “Vía viatores quaerit”. En la corona existen también motivos de piedras y la Virgen con el Niño coronado de estrellas.

Después del concurso, las 8 campanas del Norte la Torre serán asignadas a la Fundición de Campanas CORNILLE-HAVARD en Villedieu-les-Poêles. La gran campana, Marie, será asignada a la Fundición de Campanas REAL EIJSBOUTS en Asten (Países Bajos). La fabricación de una campana requiere un procedimiento sumamente exacto para lograr las características musicales deseadas. Los nombres dados a las campanas recuerdan santos y otras figuras importantes en la vida de la diócesis de París y de la Iglesia como vamos a ver a continuación.

La campana “Benoît-Joseph” pesa 1309 kg y mide 120,7 cm de diámetro. Se llama Benedicto-José para recordar que el año 2013 fue el año de la Fe para la Iglesia universal y que el Jubileo del 850 aniversario de la Catedral Notre Dame de París fue inaugurado bajo el pontificado de Su Santidad el Papa Benedicto XVI. Sobre esta campana está inscrita la sexta frase del Ángelus, “Y vivió entre nosotros”. Además 12 líneas que simbolizan a los 12 apóstoles. Tienen unos motivos decorativos en forma de llaves que evocan a San Pedro. También podemos ver la cruz de gloria y el texto “Vía viatores quaerit”. La corona lleva las armas de Benedicto XVI y la Virgen con el Niño coronado de estrellas.

En la Torre Sur Torre están Enmanuel y Marie (María), en el honor de la Virgen María, en la memoria de la primera gran campana de la Catedral, que fue colocada en 1378. En la Torre Norte están Gabriel, en el honor del Arcángel Gabriel, que anunció el nacimiento de Jesús a la Virgen María; Ana-Geneviève, en honor de Santa Ana, la madre de la Virgen María y en honor de Santa Geneviève, la santa de patrona de París; Denis, en honor de Santo Denis, el primer obispo de París y el santo de patrón de la diócesis parisina; Marcel, en honor de Santo Marcel, el noveno obispo de París, al final del siglo IV. Étienne (Esteban), en honor de San Esteban, primer mártir cristiano en París; Benoît-Joseph (Benedicto-José), en honor de Papa Benedicto XVI, Joseph Ratzinger; Maurice, en la memoria de Maurice de Ensucia, el 72º Obispo de París, de 1160-1196, quien comenzó la construcción de la catedral en 1163; Jean-Marie, en memoria de Cardenal Jean-Marie Lustiger, el 139º Arzobispo de París, quien ocupó el cargo desde 1981 hasta 2005.

La campana “Maurice” pesa 1011 kg y mide 109,7 cm de diámetro. Se construyó en memoria Mauricio de Sully, el 72º Obispo de París, que puso la primera piedra de esta Catedral Notre-Dame en 1163. Sobre esta campana se lee la séptima frase del Ángelus: “Rece por nosotros, Santa Madre de Dios”. Tiene 8 líneas que simbolizan la plenitud (7+1) y unos motivos decorativos inspirados de elementos arquitectónicos, el plano de la catedral y el recuerdo de los constructores de Notre-Dame. También vemos la cruz de gloria y el texto “Vía viatores quaerit “. La corona tiene a la Virgen con el Niño coronado de estrellas.

Las ceremonias de la bendición de las campanas fueron presididas por el Arzobispo de París. Las campanas fueron expuestas en la nave central de la catedral hasta el final de febrero de 2003 permitiendo a los visitantes admirar esta herencia dejada a futuras generaciones antes de que las campanas sean instaladas en las Torres. Las campanas fueron tocadas por primera vez el Domingo de Ramos de 2013.

La campana “Jean-Marie” pesa 782 kg y mide 99,7 cm de diámetro. Se nombró así en homenaje al cardenal Jean-Marie Lustiger, el 139º Obispo de París, desde 1981 al 2005. Sobre esta campana vemos la octava frase del Ángelus, “Que seamos dignos de alcanzar las promesas de Nuestro Señor Jesucristo”. Tiene 9 líneas que simbolizan las 9 jerarquías celestes. Sobre la campana vemos las iniciales de los 4 evangelistas, cada una sobre un motivo correspondiente a la alegoría del Tetramorfo. También vemos la cruz de gloria y el texto “Vía viatores quaerit”. Sobre la corona, los motivos de libros con las iniciales de los 4 grandes profetas.