Las siete mejores iglesias de París.

Antes de comenzar con este post creo que es una obligación por mi parte, y no es falsa modestia, poner de manifiesto mi atrevimiento por hacer una clasificación como la que pretendo calificando a las iglesias de una de las ciudades más bellas del mundo. Viajeros más expertos que yo y con mayor conocimiento de la ciudad han publicado listas de este tipo con anterioridad y este hecho me creaba cierto pudor por atreverme a publicar mi propia lista de las mejores iglesias de París.

Vencida esta resistencia, y una vez inmerso en la tarea de elaborarla, además de realizar esta clasificación personal creo que es justo aprovechar este texto para glosar y enumerar la belleza de las excelentes iglesias que París ha legado a la humanidad.

La Catedral de Notre Dame de París.

La Catedral de Notre Dame de París.

Iglesias en París hay por decenas, desde las más antiguas que atesoran una historia de más de mil años hasta las más modernas. Desde aquellas que simbolizan el súmmum del arte gótico hasta las expresiones más fieles de las corrientes artísticas medievales o barrocas. Desde las que se encuentran en el centro del meollo turístico de la ciudad hasta las que se apartan en barrios de la periferia parisina. Iglesias, iglesias, iglesias… Ya lo dijo aquel rey, “París bien vale una misa” (Louis IX, le vert Galan). Y para una misa no hay mejor lugar que una iglesia.

En segundo lugar, también me veo en la obligación de aclarar que esta clasificación nace de la más absoluta subjetividad. Han sido mis sentimientos hacia ellas, mis recuerdos, el conocimiento que he llegado alcanzar de su historia o, simplemente, su estética, las razones que han influido en que aparezcan en esta lista y no otras.

Catedral de Notre Dame

Catedral de Notre Dame de París.

Y finalmente, debo afirmar que en esta clasificación no he incluido a la Catedral de Notre Dame a conciencia. Por una sencilla razón, Notre Dame es una iglesia fuera de categoría. No existe visitante que no acuda a Notre Dame a ver su magnanimidad, su belleza, su luz o sus gárgolas. Notre Dame es la madre de las iglesias de Francia. Y, como tal, está muy por encima de todas las demás.

Por todo esto y, una vez puestas las bases de mis criterios, éstas son las siete iglesias de París que yo nunca me perdería:

 

1.- La Sainte-Chapelle.

Existen en el mundo monumentos, edificios y accidentes naturales que destacan por su excepcionalidad, por su valor y por ser considerados como algo fuera de lo común.

Esto es sencillamente lo que ocurre con la Iglesia de la Sainte Chapelle de París. Esta doble capilla que, en su origen, fue construida para servir de joyero al Rey Louis IX, lugar donde poder ubicar y exponer las dos reliquias de Cristo que adquirió, es, actualmente una verdadera joya del Gótico en su máxima expresión.

La Sainte-Chapelle vista desde las torre de Notre Dame.

La Sainte-Chapelle vista desde las torres de Notre Dame.

El plano original de la capilla data de 1241, y se atribuye a Pierre de Montreal. La orden de construcción fue dada en 1238 y fue edificada en tan solo 7 años, siendo terminados los últimos detalles el 25 de Abril de 1245. Algo prodigioso.

La inauguración tuvo lugar al día siguiente, cuando el enviado por el Papa, Eudes de Chateauroux, consagró la Capilla superior, que era la destinada a recoger las reliquias de la muerte de Cristo. La Capilla inferior fue consagrada a la Virgen María por Pierre Berruyer, Arzobispo de Bourges.

Las dimensiones de la Sainte Chapelle son de 36 metros de largo, 17 de ancho y 42,5 de altura. Se tomó como modelo arquitectónico al de un edificio con una sola nave, culminada en una cabecera con siete paneles.

Por fuera, el diseño es muy sencillo, manteniendo una base sobria con pesados contrafuertes para poder sostener la capilla superior rica en vidrieras y con una estructura de materiales pesados muy liviana. El techo de pizarra es dominada por la aguja de cedro, de 33 metros de altura, una obra maestra del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

La Sainte-Chapelle es por su belleza y por su excepcionalidad artística y arquitectónica un templo de obligada visita. Para conocer algo más de esta capilla puedes hacerlo en estos tres enlaces: (1) Historia de un Joyero;  (2) la Capilla del Rey o Capilla Superior; y (3) la Capilla de la Virgen o Capilla Inferior.

2.- Basílica del Sacré Coeur.

La blanca mole de piedra que domina la colina de Montmartre es la Basílica del Sacré Coeur, una iglesia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

La Basílica del Sacré Coeur.

La Basílica del Sacré Coeur.

Según las estadísticas es el segundo lugar religioso más visitado de París. Y desde luego su visita, aunque esté alejada del centro de la ciudad, bien merece la pena.

No sólo por ver su monumental figura; sino también por conocer su esbelta torre y la Savoyarde, su famosa campana; por ver el extraordinario mural sobre el altar donde Merson creó su famoso Crucificado; o por admirar sus hermosas cúpulas más propias de la arquitectura oriental; esto sin dejar atrás su historia ligada a la guerra franco prusiana, tras la cual fue levantada esta basílica.

 

Basílica del Sacré Coeur, en la cupide de la Colina de Montmartre.

Basílica del Sacré Coeur, en la cúspide de la Colina de Montmartre.

Fue la Asamblea Nacional en 1873 quien dio orden de edificarla, considerándola como un edificio religioso a perpetuidad en homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la guerra anteriormente citada.

La basílica que domina la colina de Montmartre es de los templos más modernos de París pero su diseño es realmente admirable.

3.- Iglesia de Saint Eustache.

La Iglesia de Saint Eustache es, por sus dimensiones, una catedral, pero como catedrales sólo puede haber una por ciudad, en el caso de París el honor, bien merecido, lo tiene Notre Dame. En París, será siempre la Iglesia de San Eustaquio, aunque los vecinos más cercanos a la misma la consideran como la “gran iglesia-casi catedral” de Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

Una mirada a un viejo plano de París demuestra que San Eustaquio fue construido cerca de las murallas de Felipe Augusto junto al camino precristiano que nacía en Lutecia (Ile de la Cité) y que conducía a las colinas de Montmartre. Esta joya arquitectónica se empezó a construir en el año 1532 y su edificación duró más de un siglo, pues fue consagrada en 1637 por el arzobispo de París Jean François de Gondi.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

A pesar de su estructura gótica, la iglesia cuenta con adornos y elementos decorativos propios del Renacimiento, e incluso su torre oriental fue realizada en este estilo.

Saint Eustache tiene mucho que ver en su interior. Además de las joyas que, normalmente, uno puede encontrarse en una iglesia, y a pesar del expolio que sufrió en tiempos de la Revolución Francesa, la iglesia conserva varias pinturas de Rubens, y destaca también un órgano de 800 tubos que es el más grande de Francia.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

En este blog le hemos dedicado 14 post explicando su historia y cada uno de los detalles arquitectónicos, artísticos y religiosos que pueden verse en una visita real. Para los que quieran un adelanto virtual que pinchen en este enlace: La Iglesia de Saint Eustache.

 

4.- Iglesia de la Madeleine.

La Rue Royale y la Place de la Concorde separan dos edificios aparentemente iguales, por un lado, el Palais Bourbon, sede del Parlamento francés, y, por otro lado, la Iglesia de la Madeleine, dos ejemplos de edificios civil y religioso semejantes a los antiguos templos griegos o romanos.

De hecho la Iglesia de la Madeleine está inspirada en la Maison Carrée de Nimes (un templo romano) y tiene un marcado estilo neoclásico. Es relativamente joven pues su construcción comenzó aproximadamente en 1764 con un proyecto de Pierre Contant d’Ivey.

Iglesia de la Madeleine.

Iglesia de la Madeleine.

A causa de la Revolución francesa las obras se interrumpieron de 1790 a 1805. En 1806, y por decisión del emperador Napoleón Bonaparte, la Madeleine se transformó radicalmente, desechando la mayor parte de lo ya construido, y entre 1807 y 1828 Pierre Alexandre Vignon lo levantó prácticamente de nueva traza, especialmente en su aspecto exterior, creando un templo perímetro (que se puede rodear andando), octástilo (ocho columnas en su frente) y de orden corintio (estilo corintio en sus columnas). Tiene 52 columnas en todo su perímetro.

El interior está proyectada en estilo barroco, lo que crea un contraste muy interesante entre las fachadas y la parte interna de la iglesia. En el frontón podemos ver una escena del Juicio final.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

Concebida sin naves laterales, la iglesia de la Magdalena presenta una planta basilical tradicional.

Los tres tramos de la nave son encuadrados por dos semi-tramos: la primera parte, que sirve de vestíbulo es ensanchada por dos capillas semi circulares y cubierta de una bóveda de cañón bajo la cual se eleva la tribuna del órgano; la segunda, que forma el coro está sobrealzada por una grada que sustenta al altar mayor y a dos capillas laterales que reproducen, en un tamaño más pequeño, el plano de la iglesia; éstas hacen las veces de sacristías y no se visitan.

Como curiosidad, en uno de mis viajes a París coincidió mi visita a este templo con la Navidad. Para mi grata sorpresa, en la Iglesia de la Madeleine me encontré con uno de los belenes más hermosos que vi jamás.

 

5.- Iglesia de Saint Germain des Prés.

La Iglesia de Saint Germain de Prés es el edificio religioso más antiguo de París. Quizás sea ésta la razón por la que me atrae tanto su figura y su historia. Es, de largo, y exceptuando la Catedral de Notre Dame, la iglesia parisina que más veces he visitado y nunca me canso de descubrir en su interior detalles novedosos. Su estilo arquitectónico, a medias entre el Románico y el Gótico es un punto de distinción que me gusta como persona que aprecio el arte.

La torre de Saint Germain des Prés.

La torre de Saint Germain des Prés.

A las puertas de la misma y junto a un pequeño jardín, hay una placa que nos cuenta la historia de este edificio, levantado en el año 543 d.C., cuando los merovingios eran el pueblo dominante en la región norte de la Galia.

Cuenta la historia que, a mediados del siglo VI de nuestra era, el Rey merovingio Chidelberto I decidió levantar una iglesia cristiana en las afueras de París, al sur del Río Sena. La primera iglesia de la abadía fue consagrada el 23 de abril en 558 por Germain y estaría dedicada a la Santa Cruz. Sería el germen de lo que hoy conocemos como Iglesia de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La Historia de Saint Germain des Prés es, como pueden entender, larga e intrincada, con periodos de expansión y periodos de destrucción. Si quieren conocer algo más, pueden hacerlo en este enlace: La historia de Saint Germain des Prés.

Para interesarse por su arquitectura, arte, e incluso por la fe y la filosofía pueden hacerlo en este otro enlace: La Iglesia de Saint Germain des Prés.

 

6.- Iglesia de Saint Sulpice.

“El Código da Vinci” ha tenido mucha culpa de que la Iglesia de Saint Sulpice se haya hecho famosa en el mundo entero.

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El Gnomón Astrológico de Saint Sulpice.

Allí Dan Brown desarrolla una parte importante de la trama de su best seller y hace un encaje de bolillos con el famoso gnomón astrológico que allí podemos ver, considerándolo como lo que no es pero cuya figura le viene que ni pintado para desarrollar  la trama de su historia. En este post te lo explico mejor: En Saint Sulpice, “El Código Da Vinci” miente.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice es una de las mayores iglesias de París y el alma de la parte norte del VIº Arrondissement, de hecho el ayuntamiento de este barrio está en el edificio de enfrente.

Erigida sobre los cimientos de un antiguo templo románico del siglo XIII, que sufrió sucesivas ampliaciones hasta 1631. En 1646, el sacerdote parisino Jean-Jacques Olier encargó la construcción de un nuevo edificio, que se alargó durante más de un siglo.

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La nace central de Saint Sulpice.

El resultado fue un edificio sencillo, de dos plantas, con una fachada oeste formada por dos filas de elegantes columnas. La armonía del conjunto sólo la rompen las torres de los extremos, que no son parejas y que han estado de obras hasta hace pocos meses. Esta fachada fue de las más dañadas durante la última Guerra Mundial. Por tamaño es considerado el segundo templo de París.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

En su interior podemos disfrutar de obras de gran valor artístico pero sobre todo, de dos cuadros de Delacroix. Mención aparte hay que hacer a la magnífica Capilla de la Virgen de quien ya hablé en este post: La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

 

7.- Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont no es de las más conocidas de París. De hecho, justo a pocos metros está el famoso Panthéon, edificio que muchos toman por iglesia pero que no sólo no lo es sino que nunca lo ha sido. Esta magna obra de la arquitectura, digamos que, por su historia, belleza y espectacularidad, atrae la vista de los turistas que acuden a la colina del Barrio Latino, obviando éstos a los edificios que rodean al citado Panthéon.

Uno de ellos es la Iglesia de Saint Etienne du Mont, una iglesia donde pude asistir, por casualidad mientras visitaba el templo, a una boda de alta alcurnia parisina.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Es una iglesia que llama la atención por diversos motivos pero yo destacaría dos ellos particularmente: su torre-reloj que la hacen única, y su jubé o púlpito interior que recorre el ancho de la iglesia y que es una rara avis, el último que queda en París.

La iglesia también contiene tumbas de personajes franceses importantes en su historia, como son los casos de Pascal y Rancine. Pero lo más importante que contiene, y son objeto de gran devoción, son las reliquias de Santa Genoveva. El relicario contiene sólo algunos dedos y huesos ya que, durante la Revolución el resto del cuerpo fue quemado.

Les venga o no en las guías de viajes al uso, háganme caso y visiten Saint Etienne du Mont, les aseguro que no les dejará indiferentes.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Con la Iglesia de Saint Etienne du Mont doy por finalizado este post donde expongo cuáles son las siete mejores iglesias de París. Una de ellas está situada en la Îlé de la Cité, tres en la orilla derecha (norte) y tres en la orilla izquierda (sur). Es posible que tú, amigo lector, eches en falta alguna iglesia en esta clasificación. Sería lo más normal porque ya lo dije al principio, es una lista de iglesias absolutamente subjetiva y donde hay subjetividad no se puede pedir unanimidad de crítica.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Dicho lo cual, este post estaría incompleto si no le siguiera otro post que se titulara “Otras ocho iglesias para ver en una segunda visita” donde podremos completar la lista de mejores iglesias de París con otras cuya visita merece la pena hacer aunque sea en una segunda visita a la ciudad. Para verlas puedes pinchar en este enlace.

 

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La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

 

La Iglesia de Saint Sulpice, en la plaza del mismo nombre y delante de la fuente también del mismo nombre aunque popularmente conocida por la Fuente de los Cuatro Cardenales.

La Iglesia de Saint Sulpice, creo haberlo comentado en alguna otra ocasión, junto con la Catedral de Notre Dame y la Iglesia de Saint Germain des Pres, son las tres iglesias que más me atraen de todas las iglesias de París. Muy de cerca en mis gustos están también Saint Étienne du Mont y la Iglesia de Saint Augustin por su belleza, pero le faltan este halo de misterio que le otorga, a las primeras, una gran historia de cientos de años.

El altar de Saint Sulpice, tras el que está la Capilla de la Virgen.

Pues bien, hace un par de años, en una muy fría mañana de enero, llegué hasta Saint Sulpice con los pies y las manos heladas y mojadas por el gélido ambiente parisino y la fina lluvia. Como pasa en algunas ocasiones, la casualidad te lleva a descubrir cosas en las que de otra forma no repararías. Así me ocurrió esta mañana invernal. Tras un vistazo al célebre Gnomón de Saint Sulpice (al que el Código Da Vinci hizo famoso), fui recorriendo las capillas hasta llegar a la Capilla de la Virgen, la capilla que está justo detrás del altar mayor de la iglesia. Allí estaban celebrando la eucaristía, en francés claro, y aunque no me enteraba de casi nada, me arropé en una silla libre que había en un rincón con la suerte de que bajo ella se encontraba uno de los chorros de aire de la calefacción subterránea que dispone Saint Sulpice.

Gloria bendita.

Calentito y adormilado, recogido sobre mi silla de anea atendía como un sacerdote regordete y octogenario decía la misa acompañado de otros tres concelebrantes de raza negra y mucho más jóvenes que él. Unas cincuenta personas escuchaban la misa y yo, a la vez que les observaba, me fijaba en la belleza de esta capilla.

La Capilla de la Virgen en todo su esplendor.

Geovanni Nicolo Servandoni fue un arquitecto, pintor y decorador italiano que en 1729 aceptó diseñar esta capilla dedicada a la Virgen, capilla que tiene como imagen sobresaliente a la Virgen de la Inmaculada con el Niño Jesús en sus brazos.

La estatua de la Virgen fue realizada por otro excelente escultor francés con nombre de barrio pícaro: Jean Baptiste Pigalle. La Virgen se sostiene en pie sobre una piedra redonda mientras que su entorno escénico y el fondo de este pequeño altar parece escarbado directamente en una roca granítica. La imagen de la Virgen está enmarcada con un friso al modo de templo griego sostenido éste por seis columnas de mármol asociadas de tres en tres en cada uno de los lados del altar.

La Virgen de la Inmaculada con el Niño Jesús en sus brazos.

Servandoni, un artista en la creación de decorados teatrales, realizó en Saint Sulpice una obra maestra sirviéndose de los cánones del arte rococó para realzar en el centro del escenario el objeto de adoración: la imagen de la Virgen de la Inmaculada.

A la capilla se le añadió una cúpula para señalar su importancia, cúpula, como podemos ver en estas fotos, que se puede ver desde el exterior independiente del edificio principal. También desde el exterior podemos adivinar el nicho dónde está alojada la estatua de la Virgen.

La Capilla de la Virgen vista desde el exterior.

Excusa decir que, para una próxima visita a París, es recomendable pararse unos minutos en esta pequeña capilla y disfrutar del escenario arquitectónico realizado por Servandoni y Pigalle.

La Fuente de Saint Sulpice (4): Fléchier.

 

Valentin Esprit Fléchier, Évêque de Nimes.

El último personaje de la Fuente de Saint Sulpice es Esprit Fléchier y es el religiosos que está situado en la cara oeste de la fuente, frente al ayuntamiento del VIº Arrondisement.

Fléchier, Obispo de Lavaur y Nimes.

Valentin Esprit Fléchier nació el 10 de junio de 1632 en Pernes-les-Fontaines y falleció el 16 de febrero de 1710 en Nimes.

Fue un gran predicador, ejerció de Obispo de Lavaur y de Nimes y fue considerado uno de los grandes oradores de su siglo.

Fléchier se quedó huérfano a temprana edad, estudió en el Colegio de la Doctrina Cristiana y se convirtió en un sacerdote de la congregación en 1648.

Descubrió su vocación como un predicador por el elogio del arzobispo de Narbona Claude Rebe,  quien le anima a que se vayya a París.

Es catequista, escribió poemas en latín y francés, y se convirtió en el tutor de Lefebvre Caumartin (consejero de Estado y superintendente de finanzas bajo el reinado de Luis XIV).

Se une al duque de Montausier , gobernador de la Gran Delfín , quien lo nombró maestro de su pupilo.

Fléchier recibe varios elogios que le hacen destacar y se hace dignos de ser elegido miembro de la Academia Francesa en 1672 .

La oración que pronuncia en honor de Turenne en 1676 atrajo el favor de la corte y Louis XIV, quien le concedió la abadía de Saint-Severin.

Fue nombrado Obispo de Lavaur en 1685, y Nimes, en 1687. Murió en Pernes-les-Fontaines a la edad de 81 años.

En la cara este de la fuente tenemos a Fléchier, de espaldas a la Iglesia de Saint Sulpice.

La Fuente de Saint Sulpice (3): Massillon.

 

Jean Baptiste Massillon, Évêque de Clermont.

Continuando con la historia de los cuatro obispos de la Fuente de Saint Sulpice, ahora vamos a centrarnos en la cara sur de la misma donde se encuentra la estatua de Jean Baptiste Massillon, un hijo de notario nacido en Hyères en Provence el 24 de junio de 1663  y murió en Beauregard-l’Évêque el 28 de septiembre de 1742.

Jean Baptiste Massillon, Obispo de Clermont.

Hijo de un notario real de Hyères, François Massillon, empezó su educación básica en la escuela de la localidad y la finalizó en el Colegio de Marsella. Al cumplir dieciocho años, se unió a la Orden del Oratorio para luego ser enviado como profesor a los colegios de la orden en Pèzenas, Marsella, Montbrison y en 1689 llegó al Seminario de Vienne, donde enseñó filosofía y teología durante seis años.

Su ordenación como sacerdote tuvo lugar en 1691, comenzando como predicador en la capilla del Oratorio en Vienne y en sus proximidades. A la muerte del Arzobispo de Lyon, Villeroy, en 1693, fue comisionado para adelantar las honras fúnebres, las cuales se sumaron luego a las de Henri de Villars, Arzobispo de Vienne. Ambas oraciones fúnebres lo lanzarían a la fama.

Al finalizar su paso por Vienne en 1695, se unió al Oratorio de Lyon donde fue notificado por el Cardenal de Noailles, Arzobispo de París, para que dejara su lugar de retiro en la Capilla Cisteriana de Sept-Fonds y se estableciera en París donde en 1696 asumiría el cargo de director del Seminario de Saint-Magloire.

Fue allí en el seminario donde empezó a dedicarse de lleno a la predicación y a ganar gran reputación.

Sirviendo como predicador de Adviento en la Corte de Versalles (desde 1699), dirigió las oraciones fúnebres para la muerte de Louis XIV. En la ocasión, sobre la tumba del monarca expresó una de sus citas más célebres: “Mis hermanos, sólo Dios es Grande”. Sigue leyendo

La Fuente de Saint Sulpice (2): Fénelon.

 

En el día de ayer hicimos referencia a la figura que está situada en la cara norte de la Fuente de Saint Sulpice, Jacques Bénigne Bossuet, el más antiguo de los cuatro Obispos que vamos a estudiar. Hoy vamos a continuar en el orden de las agujas del reloj, con el más joven, el que está situado en la cara este del pilar central de la fuente: François Fénelon.

François Fénelon, en la cara este de la fuente, posando fijamente su mirada en la fachada neoclásica de la Iglesia de Saint Sulpice.

François de Salignac de la Mothe, más comúnmente conocido como François Fénelon nació en el Château de Fénelon, Sainte-Mondane el 6 de agosto de 1651 y falleció en Cambrai el 7 de enero de 1715.

Fue un teólogo católico, poeta y escritor francés. De familia noble, Fénelon fue elegido Arzobispo de Cambrai, en 1695, fue preceptor del duque de Borgoña (el nieto del rey Luis XIV). La publicación de una de sus obras, la “Explicación de las máximas de los Santos”, fue condenada por la Santa Sede y Fénelon fue despojado de sus títulos y rentas, y confinado en su diócesis. Sigue leyendo

La Fuente de Saint Sulpice (1): Bossuet.

 

La Fuente de Saint Sulpice, con la efigie de Fénelon en la cara que mira hacia la iglesia.

Delante de la fachada principal de la magnánima Iglesia de Saint Sulpice está la plaza que lleva el mismo nombre, Saint Sulpice y, en el centro de la misma hay una gran y hermosa fuente que, curiosamente, también lleva el nombre de Fuente de Saint Sulpice. De ella hemos hablado anteriormente en otra ocasión, muy someramente, pero en el post de hoy y en otros futuros vamos a descifrar una de las leyendas más antiguas que existen sobre dicha fuente a la vez que profundizaremos en los personajes allí representados.

El vulgo parisino también llamó a esta fuente como Fuente de los cuatro Cardenales en honor de las cuatro figura religiosas que allí podemos ver.

La Fuente delante de la iglesia. A la izquierda Bossuet, a la derecha podemos ver a Fléchier

En la cara norte está Jacques Bénigne Bossuet, Obispo de Meaux y Condom; en la cara este está François Fénelon, Obispo de Cambrai; en la cara sur vemos a Jean-Baptiste Masillon, Obispo de Clermont; y en la cara oeste está representado Esprit Fléchier, Obispo de Nimes. Como podéis comprobar, en esta fuente (estéticamente muy parecida a la Fuente de los Inocentes de la zona de Les Halles) no hay cuatro cardenales, realmente son sólo cuatro Obispos que no disfrutaron en vida del capelo cardenalicio. Aún así, no son pocos los que se refieren a ella con este nombre de leyenda.

Pero ya que estamos en faena, ¿por qué no conocemos algo de la vida y obra de estos personajes, todos ellos personajes relevantes de la segunda mitad del siglo XVII? El más viejo de ellos, Bossuet, nació en 1627 y el más joven, Massillon, murió en 1742. Sigue leyendo

La restauración de la torre norte de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

Allá por junio del año 2008 inauguré este blog con una entrada dedicada a las obras de la fachada de la iglesia de Saint Sulpice, entrada que podéis ver en este enlace.

Unos años más tarde estas mismas obras han concluido con un resultado excelente tal como podemos ver en las fotografías.
Por aquellos entonces se acometía una gran obra, desmontar la torre norte piedra a piedra (ojo, 71 metros de altura), restaurarla y volverla a montar.
El objetivo era detener el deterioro que afectaba a la torre norte desde su origen y permitir que parisinos y visitantes disfrutaran de sus vistas, ya que estaba cubierta con andamios de seguridad desde 1999. Sigue leyendo

En Saint Sulpice, “El Código Da Vinci” miente.

 

Iglesia de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

¿Eres uno de los que aún no has leído “El Código Da Vinci“?

Puede ser, es una opción pero, según deduzco de las lecturas de las personas más cercanas a mí, son muy pocos los que si no lo han leído, lo han visto en el cine.

Si tu respuesta ha sido negativa, es posible que este post no lo entiendas del todo. Si tu caso es el contrario, lo has leído, incluso lo has releído o visto en la pantalla gigante, entonces sabrás de lo que vamos a hablar en las próximas líneas.  Sigue leyendo

La Fuente de los Cuatro Cardenales.

 

La Fuente de los cuatro cardenales, en la Plaza de Saint Sulpice.

La Fuente de los cuatro cardenales, en la Plaza de Saint Sulpice.

En el VIº Arrondisement de París, o sea, el que ocupa buena parte del Barrio Latino, Saint Germain y el barrio de Luxemburgo, existen monumentos tan conocidos como la Iglesia de Saint Germain des Pres, el Pantheon, las Ruinas del monasterio y termas cluniacenses o la Iglesia de Saint Sulpice.

Esta última iglesia y la plaza (ambos llevan el nombre de Saint Sulpice) situada justo delante de su fachada principal forman parte del conjunto arquitectónico al que nos vamos a referir en estas líneas. Sigue leyendo

Saint Sulpice continúa de obras.

 

Iglesia de Saint Sulpice

Iglesia de Saint Sulpice, con la torre norte en obras.

La Iglesia de Saint Sulpice, la segunda en importancia de París, continúa con sus obras de restauración.

Después de tres años y con, al menos, cinco más por delante, no podemos disfrutar de la magnífica fachada diseñada en dos plantas y con torres no iguales.

Como podemos ver en la foto, los andamios y lonas afean la vista general de la iglesia. Tendremos que volver en unos años para descubrir todo su esplendor.

Dentro de la Iglesia se encuentra el gnomón astrológico que hizo famoso Dan Brown en su best seller “El Código Da Vinci”. De él nos ocuparemos en una futura ocasión.

Frente a la fachada se encuentra la plaza del mismo nombre que contiene la “Fuente de los Cuatro Obispos” (algunos la llaman la Fuente de los Cuatro cardenales o Fuente de los Cuatro puntos Cardinales).

 

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