La “Square de l´Île-de-France”.

 

Plano de Paris de 1771

Plano de Paris de 1771

Hace ya algunos meses escribimos acerca de la Plaza Juan XXIII, una plaza que está justo detrás de la Catedral de Notre Dame. La Île de la Cité ha sufrido muchos cambios a lo largo de los siglos, uno de ellos, quizá el más importante es el crecimiento de la misma por su esquina sureste, justo detrás de la catedral. A esta zona, ahora mismo ajardinada, se le llama Square de l´Île-de-France. En este plano de 1771 lo podemos distinguir a la derecha abajo.

Zona ajardinada de l´Île-de-France

Zona ajardinada de la Square de l´Île-de-France

El crecimiento artificial de esta parte de la isla se va produciendo progresivamente. De hecho, en el siglo XIV, la tierra es conocida como “Motte-aux-Papelards” que puede ser traducido como “tierra con rellenos”, porque son los escombros y la basura acumulada durante y después de la construcción de la catedral de Notre Dame los que se acumulan en este punto junto al río.

Pero abundemos por un momento en la palabra francesa “papelards”, un término muy rico desde el punto de vista semántico y que, por tanto, puede tomar otros significados, con lo que, a esta zona,  el vulgo les atribuyó con el tiempo los apodos de “el terrón de los santurrones o el terrón de los hipócritas”.

En 1687, existía un primer jardín cuyo acceso sólo estaba reservado a los hombres y era parte del recinto de los canónigos de la catedral.

Square Île-de-France

Square de l’Ile-de-France

Bajo el Segundo Imperio , en 1868 , Haussmann hace construir allí la morgue de la capital. El edificio que se construye se parece a un pequeño templo griego.

Actualmente este espacio verde está junto al Memorial de los Mártires de la Deportación, construidos entre 1954 y 1964 del que hablaremos más adelante. Allí un sauce llorón está dedicado a las víctimas del nazismo.

La zona está normalmente bastante concurrida con turistas, músicos que se quieren ganar algunos euros y parejas que muestran su amor entre los parterres y las flores.

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El monumento a Édouard Branly, el precursor del mando a distancia.

 

El monumento a Édouard Branly, en una de las glorietas de los jardines de Luxemburgo.

El monumento a Édouard Branly, en una de las glorietas de los jardines de Luxemburgo.

Los jardines del Palacio de Luxemburgo son de una riqueza paisajística digna de disfrutar. Árboles, setos, plantas, flores, fuentes, lagos, en cada rincón de los jardines nos encontramos algún elemento que nos llama la atención. Pero a esta belleza también ayuda la gran cantidad de estatuas y monumentos que nos encontramos mientras paseamos disfrutando del paisaje.

Uno de ellos es el monumento que se le dedicó a uno de los más célebres científicos que dio el siglo XIX francés, Édouard Branly. Lo podemos ver junto a la entrada al parque por la Rue Guynemer, frente a la Rue de Fleurus.

El monumento de Édouard Branly, visto desde atrás.

El monumento de Édouard Branly, visto desde atrás.

Es un monumento donde predomina la verticalidad, con un tronco de base cuadrada en cuyas caras están escritos los méritos contraídos por el científico y gráficamente se presentan algunos de sus inventos. En la parte superior podemos ver el busto del personaje representado con una edad avanzada.

Pero, para aquellos que no lo conozcan, aquí os presento una breve reseña de su vida y de sus méritos.

Édouard Brandly.

Édouard Brandly.

Édouard Branly nació enAmiens en 1844  y murió en París noventa y seis años después, en 1940.  Fue un eminente físico y médico francés. Perteneciente a una familia de profundas creencias religiosas, su padre, maestro de escuela, fue trasladado a Saint Quentin cuando Édouard contaba un año de edad. En contra de los deseos paternos, realizó estudios de ciencias en el Liceo de esta localidad, y se trasladó a París para completarlos. Se inscribió en el Lycée Impérial Napoléon, actual Liceo Henri IV. Tras ser rechazado en 1864 por la École Polytechnique, realizó sus estudios superiores en la École Normale Supérierure, donde en 1868 alcanzó la licenciatura en ciencias.

El monumento a Édouard Branly.

El monumento a Édouard Branly.

Su primer puesto docente fue en el Liceo Imperial de Bourges, y pocos meses más tarde fue elegido jefe de laboratorios de La Sorbonne. En 1869 publicó su primer artículo en la Accadémie des Sciences, que versó sobre la radiación solar. La dificultad de emprender investigaciones mínimamente válidas en un laboratorio mal equipado, unido a las tensiones tanto personales como religiosas que surgieron entre él y su director, propició su abandono de La Sorbonne por un puesto de profesor en el Instituto Católico, mejor remunerado y con un laboratorio mejor equipado.

Sin embargo, el sueldo que recibía distaba de ser el suficiente para poder dedicarse por entero a sus investigaciones. Bajo cierta presión familiar, y con una gran dosis de curiosidad científica, emprendió en 1877 estudios de medicina. Estos estudios los compaginó con una investigación sistemática sobre la variación de conductibilidad de las sustancias aislantes y la emisión de electrones por parte de los cuerpos incandescentes, a la vez que continuaba impartiendo clases de física en el Instituto.

El monumento a Édouard Branly.

El monumento a Édouard Branly.

Sus investigaciones fueron colmadas con éxito en 1890 al descubrir el cohesor, una especie de tubo de vidrio lleno de limaduras metálicas que permitía recoger las ondas hertzianas a largas distancias. Este aparato, que no patentó, fue utilizado por Marconi en su invención de la telegrafía sin cables. Ejerció la medicina con cierto éxito, y fue precursor de las técnicas de electroterapia.

En su laboratorio continuó desarrollando detectores de ondas hertzianas, hasta tal punto que se le considera el pionero en los sistemas de telemando. El reconocimiento publico por su labor en las telecomunicaciones le llegó el año 1911 con su elección como miembro de la Accadémie des Sciences, nombramiento que se vio envuelto en una viva y pública polémica, pues su oponente era Marie Curie.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

 

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Palacio de Luxemburgo, actual sede del Senado francés, está situado en unos terrenos que eran propiedad del duque de Luxemburgo (de ahí su nombre), terrenos que adquirió Maria de Médicis, esposa viuda del rey Henry IV, quien, tras la muerte de éste, sufría por estar lejos de su amada Italia y buscaba un nuevo refugio lejos del palacio real del Louvre.

Es cierto que la propia reina valoró la obra que Salomón de Brosse diseñó y construyó para ella, pero lo que a ella llenó de satisfacción fue el gran jardín, ahora público pero entonces privado, que se plantó para su recreo y sus paseos en soledad.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo, con las torres de la Iglesia de Saint Sulpice al fondo.

Los terrenos de los jardines de Luxemburgo son mas de doscientos treinta mil metros cuadrados adornados con flores, plantas y árboles de todo tipo, estatuas clásicas y renacentistas, pérgolas y fuentes, algunas tan impactante como la que lleva el nombre de la propia reina (Fuente Médicis), una hermosa fuente con estanque que podemos ver en este enlace.

Pero, sobre todo, lo que a ella le satisfacía en su estado melancólico era sentarse junto al Grand Bassin y observar cómo se reflejaban los rayos de sol sobre las ondas del estanque mientras los patos y los pájaros silvestres se posaban a beber de sus aguas. Allí pasaba horas y horas imaginando su Florencia natal.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

El Grand Bassin es el nombre que tiene este gran estanque que tiene forma octogonal y que está situado justo a los pies de la fachada del palacio que da a los jardines.

El estanque tiene grandes dimensiones, su perímetro está delimitado por un poyete de piedra que lo rodea y que permite a las personas sentarse en él mientras se recrean en el deambular de los barquitos de velas. No es un estanque de gran profundidad, debe estar en torno al medio metro. En el centro hay una fuente de piedra blanca de donde emana el único chorro de agua del recinto. A pocos pasos de dicha fuente, y lejos de las molestias de los humanos, podemos ver también una pequeña caseta donde pueden resguardarse los patos del estanque.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

También tenemos barcos piratas

El Grand Bassin es, sobre todo, un lugar de recreo y descanso. Recreo para los niños y descanso para los mayores.

Los niños se divierten alquilando barcos de vela para hacerlos navegar por el estanque. El sistema es muy rudimentario. Ponemos el barco en el agua y con una pequeña vara le damos un empujón. El aire mueve al barco hacia donde quiere y tú lo persigues hasta que se acerca otra vez a la orilla y vuelves a empujarlo hacia el centro del estanque.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

Un abuelo y un nieto, algo muy común en el Grand Bassin.

Alrededor del Grand Bassin hay varios puestos donde alquilan los barcos de madera. Lo normal es alquilarlo por una media hora y el precio debe estar actualmente en torno a tres euros más o menos.

El Grand Bassin de los Jardines de Luxemburgo.

La fuente central del Grand Bassin, junto a ella el lugar de refugio de los patos.

La Exedra Norte del Jardín de las Tullerías (2): Hipómenes y Atalanta.

 

Frente a la estatua del fauno nos encontramos otras dos, Hipómenes y Atalanta.

Frente a la estatua del fauno nos encontramos otras dos, Hipómenes y Atalanta.

Con la estatua del fauno del cabrito sólo pudimos ver una parte de la capacidad escultórica de la Execra norte del Jardín de las Tullerías. En el extremo este de la mima nos encontramos con dos estatuas sobre pedestal que representan a un nuevo mito de la civilización deíctica griega, son las figuras de Hipómenes y Atalanta.

Al igual que la estatua del fauno, estas nuevas representaciones no son las originales, sino copias de otras que se hayan expuestas en el vecino Museo del Louvre. En el museo están instaladas según el sentido natural de la acción de ambos figuras, Hipómenes a la derecha de Atalanta pues el primero quien lanza unas manzanas a la segunda con su mano derecha en dirección a la izquierda.

Hipómenes, de Guillaume Coustou, a la izquierda. Atalanta de Pierre Lepautre, a la derecha de la foto.

Hipómenes, de Guillaume Coustou, a la izquierda. Atalanta de Pierre Lepautre, a la derecha de la foto. En el Museo del Louvre.

Sin embargo, en la exedra están colocados al revés, es decir, con Hipómenes a la izquierda , mirando hacia el exterior del estanque y con intención de lanzar la manzana hacia fuera y no hacia el camino de Atalanta como ahora vamos a ver en la explicación de mito. Sigue leyendo

La Exedra Norte del Jardín de las Tullerías (1): El Fauno del cabrito.

 

Vista general de la Exedra Norte vista desde el oeste con la figura de Fauno de espaldas en primer plano.

Vista general de la Exedra Norte vista desde el oeste con la figura de Fauno de espaldas en primer plano.

El Jardín de las Tullerías no sólo es un placentero lugar donde dar un paseo disfrutando de las plantas y los pájaros, es también un lugar cuya tranquilidad y silencio contrasta con el resto de la bulliciosa  ruidosa ciudad. Pero no nos quedemos sólo con esta percepción, en este remanso verde de paz existe un pequeño museo que es, en muchos casos, una muestra de las esculturas que nos vamos a encontrar en el vecino y archiconocido Museo del Louvre.

Entre caminos de tierra y parterres de vegetación podemos tropezarnos con muestras tan bellas como las dos zonas conocidas cono Exedras, la norte y la sur. Son pequeños estanques, rodeados de flores multicolores y de bancos de frío y duro metal donde disfrutar de un descanso fijando nuestra vista en lo que ocurre en el interior de la exedra.

Fauno visto de frente.

Fauno visto de frente.

En el caso de hoy y en el siguiente post vamos a descubrir dos conjuntos escultóricos que podemos ver en la Exedra Norte, nos estamos refiriendo a la escultura del Fauno del Cabrito y a la doble figura de Hipómenes y Atalanta representando el famoso mito griego del que hablaremos en unos días.

Fauno del cabrito.

El Fauno del cabrito, en un extremo de la exedra norte.

La estatua de “Faune au chevreau” es una copia de la original que fue esculpida por Pierre Le Pautre en París en 1685. La original es una pieza de mármol que fue expuesta el Castillo de Marly, posteriormente trasladada al Jardín de las Tullerías en 1744 y finalmente fijada en el Museo del Louvre en 1882, colocándose una copia en su primitivo lugar. Sigue leyendo

Los jardines sobre los muros.

 

Jardín sobre el muro de un edificio.

Jardín sobre el muro de un edificio. En la esquina de la Rue d´Aboukir con Rue de Cléry (75002).

Hace más de un año escribimos un post haciéndonos eco de una de las iniciativas más populares que había puesto en marcha la alcaldesa parisina Anne Hidalgo. Nos estamos refiriendo a los presupuestos participativos, una forma de que sea el propio pueblo parisino el que tome decisiones sobre cómo gastar su dinero y a qué actividad dedicarlo. Para aquellos que estén interesados en conocer este proyecto más a fondo pueden enlazar con esta dirección: Los presupuestos participativos de París.

Twitter oficial de la alcaldesa Anne Hidalgo.

Twitter oficial de la alcaldesa Anne Hidalgo.

Pero volvamos al tema principal. Resulta que entre todos los proyectos que se presentaron y que fueron votados por los ciudadanos de cada uno de los barrios de la ciudad, el que más votos obtuvo (21.319) fue el que, en francés, se llamaba “Des jardins sur les murs”, o sea, el proyecto de crear jardines sobre los muros de los edificios. Sigue leyendo

Una extraña figura en el Jardín de las Tullerías.

“Standing Figure”, de Willem de Kooning.

Seguro que en alguna ocasión, al visitar algún monumento, edificio o jardín habéis tenido una sensación extraña, una desazón que te lleva a negar lo evidente. ¿Cuántas veces nos hemos dicho “esto no debería estar aquí”? o más directamente aún ¿qué hace esto aquí?

Es evidente que yo no soy una persona docta ni en escultura moderna, ni en jardinería, ni en decoración o diseño de parques y espacios verdes, pero sí puedo asegurar que, cuando vi por primera vez la figura de la foto en el Jardín de las Tullerías (que no se trata de un parque de Bercy o de Ménilmontant, que es el Jardín de las Tullerías, un jardín que durante siglos fue jardín real) se me cayeron los palos del sombrajo, vamos que me quedé más pensativo que Rodin cuando esculpió su célebre pensador.

“Standing Figure”, de Willem de Kooning.

Tal como indica una baldosa informativa junto al pasillo cercano a la escultura, la obra lleva el sugerente título de “Standing Figure” que se puede traducir por “Figura que permanece de pie” y fue realizada por uno de los magos de la escultura moderna, el holandés Willem de KooningSigue leyendo

La Fuente Medicis en los Jardines de Luxemburgo.

 

La Fuente Medicis.

La Fuente Medicis.

Uno de los paseos más agradables que realizan los parisinos pasa por el interior de los Jardines del Palacio de Luxemburgo. Estos jardines son un remanso de paz y un verdadero pulmón verde dentro de la urbe parisina. Es una verdadera belleza, muy elegante y de estilo muy francés.

También es cita obligatoria para parejas de enamorados que deambulan entre la multitud de estatuas y esculturas que cubren las veinticinco hectáreas de los jardines del palacio. Sigue leyendo