La Rue Haxo y “El Código Da Vinci”.

 

El Código Da vinci, de Dan Brown.

Para los millones de seguidores del bestseller “El Código Da Vinci”, la ciudad de París es un destino obligado, cita ineludible para conocer los lugares donde se desarrolla gran parte de la trama. De hecho en este mismo blog ya hemos hecho referencia a algunos aspectos del argumento de la novela.

Por poner algunos ejemplos, en este enlace podéis leer acerca de la importancia de la Iglesia de Saint Sulpice en el comienzo de la obra. En este otro, visitamos el Museo del Louvre para ver la Pirámide Invertida y su participación importante en la trama. En el mismo Louvre analizamos la situación del cuadro “La Virgen de las Rocas” y su ayuda al protagonista del libro. Finalmente, en su momento, describimos la famosa Línea  Arago que Dan Brown tomó en su argumento como la Línea Rosa.

Hoy vamos a añadir un quinto elemento que tiene su importancia en la trama pero del que hay que despejar muchas dudas, me estoy refiriendo a la calle donde está situado el Banco de Depósitos de Zurich, la Rue Haxo.

Al final de este post he copiado el texto donde aparece esta referencia para una mejor comprensión. Allí se nos dice que Robert Langdon y Sophie Neveu se dirigen a la sucursal del banco citado a una calle situada junto a las célebres pistas de tenis del Club de Roland Garros, en pleno corazón del VIº Arrondisement, en la Rue Haxo.

Bien, la Rue Haxo realmente existe, es una calle que lleva el nombre de un General de Imperio francés llamado François Nicolas Benoît Haxo (1774 – 1838). Pero no intenten localizarla junto a las pistas de Roland Garros, perderían el tiempo, su situación exacta está entre el XXª Arrondisement, en Menilmontant, un barrio en el noreste de París.

Es un recurso literario utilizado por Dan Brown en multitud de ocasiones en “El Código Da Vinci”. Desde mi humilde punto de vista literario tiene poco sentido tomar el nombre de una calle de la ciudad para situarlo en otra cuando el nombre no añade ningún detalle sutil al entramado.

Pero aquí no acaba el análisis. Se dice en el libro que el Banco de Depósitos de Zurich se encuentra en el número 24 de la Rue Haxo. ¿Me creerían Ustedes si les dijera que esta calle no tiene número 24? Pues así es. Sigue leyendo

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La imaginaria Línea Arago.

 

Desde muy antiguo, el hombre ha querido poner límites geográficos a la Tierra y ha evidenciado una innegable necesidad de introducir magnitudes de medición que permitan a cartógrafos, geógrafos e, incluso, astrónomos tener una posibilidad de situar un punto con exactitud en nuestro planeta. Hasta 1884, momento en que se celebró la Conferencia Internacional del Meridiano, eran varios los puntos de partida utilizados para medir la tierra hacia derecha e izquierda. En este momento se tomó como medida universal el Meridiano de Greenwich. Pero este meridiano no fue el primero ni el único que existió en nuestro planeta.

Medallón Arago situado entre el 152 y el 154 del Boulevard Saint Germain .

Uno de los que existió hasta entonces fue, precísamente el Meridiano de París, una línea imaginaria que pasaba por el Observatorio Astronómico de la ciudad.
Hoy nos vamos a referir a esta línea imaginaria que, con el paso del tiempo ha tenido su réplica sobre el suelo de París. Más aún después de que Dan Brown publicara su célebre obra “El Código da Vinci” en el que se le menciona en varias ocasiones identificándola con la Línea Rosa.

François Arago, quien dio nombre a esta línea imaginaria, fue un astrónomo francés que nació en 1786 muy cerca de Perpignan y su familia era catalanoparlante. Su padre era un campesino acomodado que pudo dar carrera universitaria a varios de sus ocho hijos. Estudió en el instituto público de Perpignan. Mostrando gustos militares desde su infancia, se centró en el estudio de las matemáticas para preparar el concurso de ingreso en la Escuela Politécnica de París.

Medallón Arago situado en los Jardines de Luxemburgo.

En dos años y medio consiguió el nivel adecuado en todas las ciencias exigidas para el concurso de ingreso en la escuela. Fue admitido con la nota más alta de su promoción y se matriculó en la sección de artillería, pero se quejaba del nivel insuficiente de los profesores. Criado en un ambiente republicano, se negó (junto con otros alumnos) a felicitar a Napoleón con motivo de su coronación en 1804, desobedeciendo las normas de esta Gran Escuela.

En el año 1804, gracias a la recomendación de Siméon Poisson y Pierre Simon Laplace, recibió el cargo de secretario-bibliotecario del Bureau des Longitudes (Oficina de las Longitudes) del Observatorio de París mientras seguía estudiando en la Escuela Politécnica. De esta forma consiguió ser incluido junto con Pierre-Simon Laplace y Jean Baptiste Biot en el grupo llamado a completar las medidas del meridiano que empezó años antes J. B. J. Delambre.
Ahí empezó su andadura en busca del meridiano exacto, un meridiano que pasaba por París.
Arago tuvo la suerte de preservar todos los resultados de sus investigaciones y los depositó en el Bureau des Longitudes de París. La calidad de sus trabajos le convierten enseguida en un ciéntifico renombrado no sólo en el seno de la comunidad científica sino también en la opinión pública.

Medallón Arago situado en el Palais Royal.

En 1830 Arago, que siempre había profesado ideas republicanas, fue elegido diputado por los Pirineos Orientales y mantendrá su escaño durante toda la monarquía de julio. A ello dedicó todos sus recursos oratorios y científicos centrándose en la cuestión de la educación pública, la mejora de las condiciones de vida de los obreros, el sufragio universal, los premios a los inventores y el apoyo a las ciencias. Después de los acontecimientos de febrero de 1848 que provocaron la caída del Rey Louis Philippe I, Arago es nombrado miembro del gobierno provisional como Ministro de la Guerra, la Marina y las Colonias, y proclamó la República ante el pueblo de París.

Regresó a su puesto en el Observatorio donde prosiguió con su incansable labor científica. Casi no volvió a pisar la Asamblea, a pesar de ser reelegido diputado en 1849.

Tras el golpe de Estado de Luís Napoleón en diciembre de 1852, Arago intentó movilizar a la Academia sin éxito. Obligado como funcionario a prestar juramento al Emperador, se negó y dimitió, pero Napoleón le aseguró que no sería inquietado.

Afectado de diabetes y de problemas intestinales, falleció al año siguiente en París. Fue enterrado en el cementerio de Père-Lachaise.

Medallón Arago situado en el Cour Napoleon del Louvre.

De la importancia de este personaje han quedado evidencias en París.
Hay un boulevard dedicado con su nombre que linda con el edificio del Observatorio Astronómico de París.
Arago también es uno de los 72 científicos cuyo nombre Eiffel mandó grabar en las cuatro caras de la torre que levantó.
Pero en París también hay un monumento con el que se le recuerda, un monumento imaginario que mide 9 kilómetros de largo y que es difícil de apreciar: la célebre línea Arago.

Esta es la historia. En 1893 se decide erigir una estatua de bronce con la efigie del astrónomo junto al Observatorio de París, sin embargo, en 1942, debido a las necesidades de construir cañones para la II Guerra Mundial, el gobierno francés la funde y desaparece.

Cuarenta y dos años más tarde, en 1994, el gobierno de la ciudad decide restablecer el honor a Arago y pide al artista holandés Jan Dibbets su construcción. Este artista, inspirándose en el célebre Meridiano de París calculado por François Arago, diseña 135 medallones de bronce de 12 centímetros de diámetros que fueron colocados en el suelo de la ciudad a lo largo del meridiano en dirección sur a norte.

Los medallones indicando la línea Arago a su paso por el Museo del Louvre.

 

Muchos de estos medallones han desaparecido con el tiempo, bien por robo o por pérdida. Otros se encuentran en muy mal estado y se distinguen por su forma no por ser legibles o reconocibles por algún signo. Otros muchos están en buen estado y es una tarea difícil y ardua ir en su busca.

Aquí os acompaño de un plano para quien quiera hacerlo. Armaos de paciencia porque un meridiano (aunque sea sólo sobre París) no se recorre en un sólo día.

Arago1

 

Arago2

 

Arago3

La Pirámide invertida del Louvre y “El Código Da Vinci”.

 

La sala donde se encuentra la pirámide Invertida del Louvre.

Hace ya algunos meses, el pasado 7 de Abril, escribí un post titulado “La pirámide de I. M. Pei” en referencia a la famosa Pirámide del Louvre que ocupa el centro del Cour Napoleon y sirve, hoy día, de entrada principal al recinto museístico.

Advertí también, entonces, de la existencia de una segunda pirámide mucho menos conocida y mucho más enigmática que la ya mencionada.

A este enigma ha contribuído el libro “El Código Da Vinci” de Dan Brown, otorgándole un grado de notoriedad esotérica y religiosa que anteriormente no tenía.

Desde entonces, esta pirámide ha sido considerada como uno de los puntos de la ciudad más importante para visitar por los turistas llegados a la capital de Francia en busca de referencias físicas para la comprensión de dicho libro.

Nos estamos refiriendo a la Pyramide Inversée o Pirámide Invertida del LouvreSigue leyendo

La Virgen de las Rocas y “El Código Da Vinci”.

“La Virgen de las Rocas”, de Leonardo Da Vinci, en el Museo del Louvre.

“La Virgen de las Rocas” no es de los cuadros más conocidos del maestro Leonardo da Vinci. Está actualmente colgado en el Museo del Louvre, aunque en la National Gallery de Londres hay otro con el mismo nombre y realizado por Leonardo una década después.

Sin embargo, hoy nos referimos a este óleo porque, desde el punto de vista de la resolución del enigma, es uno de los elementos importantes de el libro “El Código Da Vinci”.

Dan Brown, al igual que hace en muchos aspectos de su obra, tergiversa ciertos hechos reales para adaptarlos al interés novelístico y al trama literario. “La Virgen de las Rocas” no queda al margen de dicho manejo realidad-ficción y hoy vamos a tratar de descubrir estas incongruencias.

“La Gioconda”, de Leonardo Da Vinci, en el Museo del Louvre.

Estamos en el capítulo 30 de dicho libro.

Allí Robert Langdon y Sophie Neveau están en la Sala de la Gioconda, en el ala Denon del Museo del Louvre.

La policía le sigue los pasos y están a punto de detenerles.

Los mensajes encriptados de Jacques Saunière, el Conservador del Museo más famoso del mundo, recién asesinado, a su nieta Sophie nos llevan desde el cuadro de La Gioconda hasta la pared de enfrente, donde está situado el cuadro “La Virgen de las Rocas”.

Allí descifran el último anagrama ante la atenta mirada de un guardia de seguridad con el revólver apuntándoles.

El resto de la trama no interesa en este momento. (Para su mejor comprensión, al final del post transcribo literalmente el texto de este capítulo).

Dan Brown recrea esta escena policíaca en la Sala de La Gioconda. Si entramos en el propio Museo del Louvre por la pirámide de cristal, una vez bajadas las escaleras mecánicas, tendríamos que dirigirnos hacia el ala Denon del museo que es el ala del edificio que da a la orilla del río Sena.  Sigue leyendo

En Saint Sulpice, “El Código Da Vinci” miente.

 

Iglesia de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

¿Eres uno de los que aún no has leído “El Código Da Vinci“?

Puede ser, es una opción pero, según deduzco de las lecturas de las personas más cercanas a mí, son muy pocos los que si no lo han leído, lo han visto en el cine.

Si tu respuesta ha sido negativa, es posible que este post no lo entiendas del todo. Si tu caso es el contrario, lo has leído, incluso lo has releído o visto en la pantalla gigante, entonces sabrás de lo que vamos a hablar en las próximas líneas.

Iglesia de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

Es bueno saber esto, porque Dan Brown como escritor, a la hora de describir lugares o hechos históricos deja mucho que desear con la exactitud de los mismos.

davinciNo quiero entrar en si su calidad literaria es buena, mala o regular, sino que, al plasmar sus relatos en el papel adapta hechos y espacios de tipo histórico-geográfico propias del escritor de ficción y no de un profesor de historia. Es lo lógico en un escritor de novelas, por otra parte, no estoy descubriendo nada que ya no se conozca..

En cuanto a su calidad literaria, me parece que Dan Brown tiene buenas ideas argumentales, pero sus recursos lingüísticos son muy pobres, especialmente a la hora de construir los diálogos de la novela. Pero esto es algo de mi percepción personal y que es fácil de rebatir por lo millones de lectores que ha tenido su obra. Utiliza los hechos reales a su antojo, si la verdad histórica no coincide con sus necesidades narrativas, las acomoda sin rubor. Es algo que no se le puede echar en cara, para eso es escritor imaginativo, sino que hay que, simplemente, puntualizarlo para poder entender lo que después vamos a describir.

Lo mismo ocurre con descripciones de lugares que llegan a sonrojar al menos entendido por su laxitud y poco rigor, pero repito, es un libro de ficción no histórico. Se disfruta de su literatura si utilizas “El Código” como modo de evadirte de la realidad. Si buscas una referencia literaria a la que asir tus conocimientos y que te sirva de refencia, olvídate de su obra.

Iglesia de Saint Sulpice.

Iglesia de Saint Sulpice.

Dicho lo cual, retomemos el hilo conductor que da pie al título de este post y vayamos a centrarnos en el capítulo 22 de “El Código Da Vinci”.

Recordamos que, Silas, el religioso albino del Opus Dei, a las órdenes del Obispo Aringarosa, va buscando el secreto del Santo Grial envíado y dirigido por su desconocido “Maestro”. Tras matar, no sin antes arrebatarle el dato importante, a los cuatro “sénéchaux” del Priorato de Sión, conocedores de la clave del Santo Grial, se dirige a la Iglesia de Saint Sulpice a una hora intempestiva, la una de la mañana.

Allí, debido a las influencias del Obispo Aringarosa, consigue adentrarse en la Iglesia tras una breve conversación con Sor Endrine, su custodia.

Estamos en el momento en que Silas busca una línea en suelo y un obelisco, en cuya base, bajo el frío mármol, debe encontrarse la clave que descubra la situación exacta del Santo Grial.

Inicio del Gnomón.

Inicio del Gnomón.

Aquí nos paramos, porque vamos llegando, poco a poco, al lugar donde Dan Brown, me imagino que por una adecuación de un lugar a su historia ficticia, utiliza un dispositivo astrológico (que ahora describiremos más concienzudamente) como si fuera una supuesta “Línea Rosa”, el lugar por donde, según él, pasaría el meridiano cero, el Meridiano de París, el lugar desde donde se medía la distancia entre dos puntos hacia el este o el oeste antes de que, en 1884, apareciera un barrio en las afueras de Londres llamado Greenwich.

Gnomón astronómico en el suelo de Inicio de Saint Sulpice.

Gnomón astronómico en el suelo de Inicio de Saint Sulpice.

Es verdad que el Meridiano de París exitió. Es verdad que este meridiano está documentado sobre las piedras de las calles de París con unas placas redondas, las célebres “ARAGO”, que indican el camino exacto norte-sur por donde discurre el meridiano. Y es verdad también que dicho meridiano pasa a más de 100 metros de la Iglesia de Saint Sulpice, en el Barrio Latino, 6º Arrondissement de París. Pero…

… Dan Brown miente. El Código Da Vinci miente. Y la línea que cruza el altar de la iglesia no es la Línea Rosa. Y la Línea Rosa no existió. Y el Obelisco tampoco forma parte del meridiano de París.

Obelisco del Gnomón.

Obelisco del Gnomón.

Entonces, ¿qué artilugio es ese al que Dan Brown hace referencia? La respuesta es evidente: es un gnomón astrológico y lo vamos a describir continuación.

El gnomón astronómico de Saint Sulpice fue una petición que hizo el Padre Jean Baptiste Langet a Henry Sully, un relojero y astrónomo británico. Sully lo fabricó en granito de la región de París y fue colocado y terminado en 1727. El gnomón es un calendario solar que sirve para determinar la fecha en la que se producen los solsticios y los equinoccios durante el año.

Obelisco del Gnomón.

Obelisco del Gnomón.

El elemento principal del gnomón, y, sin él, no puede funcionar es el Sol. Aquí es la madre naturaleza la que manda. Para los demás elementos, es la mano del hombre la que construye.

El segundo elemento del gnomón de Saint Sulpice es una vidriera en la pared central del ala derecha del crucero. Dicha vidriera está dividida en pequeños cristales. Todos son transparentes y dejan pasar la luz del Sol, a excepción de uno, que es opaco y será el encargado de proyectar la sombra sobre el suelo. Este cristal está situado una distancia de 24 metros y 54 centímetros del mismo.

Obelisco del Gnomón.

Obelisco del Gnomón.

Conforme va pasando el año y las estaciones, el Sol cambia de posición con respecto a la Tierra. En invierno los rayos son más inclinados, en verano son más verticales. Pues bien, tenemos el sol brillando y una sombra proyectada sobre el suelo. En el solsticio de verano (21 de junio de cada año) es cuando el Sol está en su línea más cercana a la vertical. Por tanto donde proyecte las sombra este día se marcará como “Solsticio de Verano”. En Saint Sulpice hay una placa de mármol sobre el suelo que lo marca. Esta placa está situada a 11 metros 34 centímetros de la pared donde se encuentra el cristal opaco.

De esta marca en el suelo que, como dijimos está en el ala derecha del trasepto de la iglesia, nace un línea de cobre incrustada en el suelo en dirección al otro ala del trasepto en un ángulo aproximado de 60 grados. Dicha línea atraviesa el altar que está situado en medio del trasepto bajo la hermosa cúpula de la iglesia. Conforme van transcurriendo los días, la sombra se va desplazando por la línea hasta llegar junto al altar donde hay una plancha redonda de cobre rodeada por un semicírculo del mismo elemento. Este punto marcará los Equinoccios, el momento en el que el día dura exactamente igual que la noche, lo que ocurre los días 23 de Septiembre y 20 de Marzo. Desde la placa de mármol hasta este punto hay 16 metros y 32 centímetros.

Cristalera del Gnomón.

Cristalera del Gnomón.

La línea continua progresando, atraviesa el altar y llega hasta la pared central del ala izquierda del transepto. Ha recorrido 23 metros y 97 centímetros. Allí tropieza con un obelisco que tiene 10 metros y 72 centímetros de altura. El obelisco termina en una bola redonda de bronce. Cuando el Sol proyecte la sombra sobre dicha bola, habremos alcanzado el Solsticio de Invierno, justo el día del año en el que la noche es mayor durante todo el año. Ocurre todos los días 21 de Diciembre.

En pocas palabras este es el funcionamiento del gnomón de Saint Sulpice, la segunda iglesia en importancia de París tras la Catedral de Notre Dame.

Cristalera del Gnomón.

Cristalera del Gnomón.

Espero que, cuando releamos “El Código Da Vinci” y lleguemos al capítulo 22, podamos decir con conocimiento de causa que el elemento que nos presenta Dan Brown es un gnomón astronómico al que él, como autor de ficción, le añade cierto aire de novela de intrigas.

St Sulpice. El gnomon astrologico famoso por el Codigo da Vinci

St Sulpice. El gnomon astrologico famoso por el Codigo da Vinci

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