Trocadero, el nombre más español de un jardín parisino.

 

Vista de los Jardines de Trocadero desde la Torre Eiffel.

La foto de arriba es, sin duda, una de las imágenes más icónicas de París.

Cuantos visitantes han subido a la Torre Eiffel (y todos los años somos millones) hemos tenido esta inmensa vista que atraviesa el Sena a través del Pont d´Iena, continua por el inmenso jardín verde que acompaña a los chorros de agua de la Fuente de Varsovia, se detiene en el monumental Palais Chaillot que nos acoge con sus dos brazos abiertos y se aleja por el fondo sobre los edificios modernos del Barrio de La Défense. Pues hoy vamos a hablar un poquito de esta zona verde del centro de la fotografía, cuyo punto de atracción es el agua de las fuentes y supone un espacio de ocio para paseantes y sobre todo, para los amantes de los patines, patinetes y skates y que tiene el sugerente nombre de “los Jardines de Trocadero”.

Pero atendamos un momento a una curiosidad que atañe a la nomenclatura de los lugares de París. En muchos casos, los nombres de las cosas hablan de ellas mismas como un libro abierto, por eso es interesante conocer de dónde proviene, a qué hecho se refiere, a qué personaje o lugar perpetúa en la memoria de la ciudad cada uno de los nombres propios de los rincones de esta ciudad.

Y éste no iba a ser un caso distinto: Trocadero, un nombre español. ¿Saben a qué hace referencia? Vamos a viajar en el tiempo a un lugar, Cádiz, a una fecha, 31 de agosto de 1823 y a una batalla, la Batalla de Trocadero entre el victorioso ejército francés y el heroico ejército liberal español. Lo vamos a ver.

Los Jardines de Trocadero vistos desde el Palais Chaillot.

HISTORIA DE UNA BATALLA.

La batalla de Trocadero fue un enfrentamiento  entre  tropas francesas al mando del Duque de Angulema, conocidas con el sobrenombre de los Cien Mil Hijos de San Luis y el ejército constitucional y liberal español, aquel que defendía al gobierno legítimo instaurado con la reposición de la Constitución de Cádiz de 1812.

Fue el acto final de dicho gobierno, el canto del cisne del Trienio Liberal, durante el cual Fernando VII hubo de jurar la Constitución (“marchemos todos juntos y yo el primero por la senda constitucional”). La victoria francesa permitió que el rey pudiera salir de la ciudad de Cádiz, en donde se encontraba retenido, para regresar a Madrid como rey absoluto, derogando la Constitución e implantando de nuevo (ya lo había hecho en 1814, cuando Napoleón le permitió regresar a España) su régimen tiránico, retomando de nuevo una feroz represión contra los liberales.

Batalla de Trocadero.

La acción bélica tuvo lugar en El Trocadero, una de las islas que componen la bahía de Cádiz, junto al itsmo de Matagorda  que divide esta en dos. Los españoles construyeron el caño de cortadura, que dividía el itsmo y dificultaba su acceso por tierra.  En la parte más cercana a Cádiz, justo frente a Los puntales, potente batería del puerto gaditano, se encontraba el Fuerte de San Luís o Fort Luis, punto estratégico desde el que los franceses ya bombardearon Cádiz durante la Guerra de la Independencia, en aquella ocasión sin éxito, pues las Cortes reunidas en la Isla de León, en ausencia del rey, proclamaron la primera carta magna de nuestra historia, conocida popularmente con el sobrenombre de “La Pepa”.

En esta ocasión,  casi diez años después, fueron las tropas comandadas por el hijo del rey francés Charles X,  Louis Antoine d’Artois, Duque de Angulema, las que trataron de tomar Cádiz por tierra, comenzando por conquistar el Trocadero, punto estratégico que a buen seguro les permitiría tener el acceso a una Cádiz expedita. Los franceses comenzaron el reconocimiento del terreno a mediados de Julio, mientras los españoles se apostaban raudos a reconstruir las fortificaciones  de Fuerte San Luís y Matagorda, seriamente dañadas desde la anterior contienda.

Plano de Cádiz y la Isla de Trocadero.

Para impedir el avance francés se habían situado en la orilla del canal de la Cortadura, único acceso al istmo, diversos sistemas defensivos que dificultaran un posible avance de la infantería gala, entre ellos diversas líneas de trincheras y montículos dispuestos con artillería.  Sin embargo a finales de agosto los franceses bombardearon las posiciones hispanas, en particular las defensas del Trocadero. La noche del 31 con las bayonetas alzadas y el agua al pecho atravesaron sigilosamente  el canal y accedieron a las primeras líneas de defensa cogiendo por sorpresa a los españoles.

La confusión se adueñó de la posición española y la oscuridad, embarullando unos con otros, provocó un caos que se tornó en tragedia.  El coronel Grases, al mando de la plaza, ordenó la retirada con objeto de recomponer la situación pero entonces los franceses machacaron las enclenques posiciones españolas aprovechándose de las mismas defensas abandonadas, utilizando granadas de mano, aniquilando a la gran mayoría de los que todavía huían. El Fuerte San Luís cayó por la mañana, tras haber perecido muchos en una precipitada  huída hacia Cádiz. Se calcula que los españoles tuvieron alrededor de 300 bajas.  Tomado el fuerte, los franceses procedieron a bombardear Cádiz hasta que esta tuvo que capitular.

Fernando VII engañó nuevamente a los liberales prometiéndoles una paz honrosa que acabó en sangrienta represión una vez que el rey estuvo en la península junto a su primo el Duque de Angulema, jefe del ejército invasor.

Las fuentes y estanques de Trocadero.

La batalla de Trocadero no fue importante a no ser porque los franceses trataron de equipararla a otras de sus grandes victorias históricas con el objetivo de engrandecer  el nombre de su imperio. En realidad no pasó de ser una escaramuza entre regimientos aunque a la postre tuviese un resultado tan negativo para nuestros intereses.

La capitulación de Cádiz significó  diez años más de absolutismo y sufrimiento para el castigado pueblo español. Sin embargo, curiosidades de la historia, la Francia de la Revolución de la libertad homenajea esta victoria que trajo el absolutismo s España con un magnífico espacio verde en pleno corazón de París, los Jardines de Trocadero, unos jardines que pasamos a describir a continuación.

Los Jardines de Trocadero.

LA FUENTE Y LOS JARDINES.

Casi noventa y cuatro mil metros cuadrados es lo que mide el espacio de los Jardines de Trocadero, un espacio verde, lúdico, moderno  y estéticamente agradable que se encuentra al norte del Pont d´Iena y al sur de los dos edificios que conforma el conjunto del Palais Chaillot. Fueron ideados por el Rey Louis XVIII para homenajear a los vencedores de la batalla descrita. En su centro hay un estanque alineado al milímetro con la Torre Eiffel a la que sirve de espejo de plata donde mirarse cada mañana con las primeras luces del sol.

Esculturas de piedra junto a la Fuente de Varsovia.

Aunque los jardines fueron abiertos para embellecer la ciudad con motivo de la Exposición Universal de 1878 (hace ya más de 140 años) no sería hasta la Exposición Universal de 1937 cuando se completó con el enorme caudal de agua que el Ayuntamiento parisino canalizó hasta el lugar. Allí se conformó un espectáculo de una serie de estanques en cascada acompañados de 20 cañones oblicuos de agua que dominan un estanque principal salpicado de 56 chorros verticales de agua. En 1878 se acompañó a estos jardines con un hermoso palacio, el Palacio del Trocadero, de estilo bizantino, que fue también sustituido posteriormente en 1937 por el moderno Palais Chaillot.

Esculturas de piedra en los Jardines del Trocadero.

Alrededor de los estanques, los jardines presentan numerosas obras escultóricas de estilo art déco, como los conjuntos en piedra de Léon-Ernest Drivier y Pierre Poisson, y las estatuas entre las que destacan El hombre, de Pierre Traverse, y La mujer, de Daniel Bacqué. Las fuentes se adornan de esculturas de bronce, como Toro y gamo, de Paul Jouve, o Caballos y perro, de Georges Guyot.

Esculturas en los Jardines de Trocadero. “Caballos y perro”de Georges Guyot, en bronce. “La Mujer”, de Daniel Bacqué, en piedra.

Los jardines de la Plaza Trocadero son de estilo inglés y están poblados por numerosos robles rojos, fresnos, un avellano de Bizancio y su afamada Pterocarya, además de tulipanes americanos.

Pero quizá el mayor de los atractivos de los jardines sea la Fuente Varsovia, diseñada por Roger-Henri Expert, una fuente en la que 20 cañones lanzan chorros de agua, conformando un espectáculo visual muy llamativo.

Así que ya saben, cuando desde la Torre Eiffel observen los Jardines de Trocadero podrán decir que es un pequeño rincón de España en París, aunque sólo sea por el nombre.

Jardines de Trocadero. A la derecha “Toro y gamo”, de Paul Jouve, en bronce.

La columna de la Place Vendôme.

 

Place Vendôme. Columna de Austerlitz.

A principios del siglo XIX el Emperador Napoleón estaba desatado en su afán de conquista por Europa pues sus batallas se contaban por victorias y sus victorias por territorios conquistados. Por aquellos años en Europa existían dos grandes imperios históricos: el austrohúngaro, regido por el Emperador Francisco I,  y el ruso, en manos del Zar Alejandro I; y un imperio incipiente con ganas de expandirse, el napoleónico, nacido de los rescoldos de la Revolución francesa y del ímpetu guerrero de un general francés: Napoleón Bonaparte.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz. Vista desde el Jardín de las Tullerías.

En 1805, en los campos de Austerlitz, a pocos kilómetro de Brno, en la actual República Checa, dos enormes ejércitos se encuentran en el campo de batalla: por un lado Francia y, por otro, Rusia y Austria con el apoyo de Prusia (por eso también a la Batalla de Austerlitz se le llamó la Batalla de los Tres Emperadores). Cuentan los anales de la historia que, bajo el frío de diciembre, Napoleón obtuvo una de las mayores victorias de su carrera militar, siendo considerada ésta como un referente de las grandes batallas de la historia debido a la inteligencia desplegada por Napoleón en el desarrollo de la misma.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz.

Lo que ocurrió después también es historia y ahora no es el momento de relatar el transcurso de la expansión francesa acompañada de los futuros éxitos de Napoleón y su posterior derrota en las llanuras heladas de Rusia pocos años después.

A lo que sí vamos a hacer referencia es a una columna tributaria que el sobrino del Petit Emperador, Napoleón III (Carlos Luís Napoleón Bonaparte, fue el único presidente de la Segunda República Francesa, 1848-1852, y, posteriormente, emperador de los franceses entre 1852 y 1870 con el nombre de Napoleón III, siendo el último monarca de Francia), mandó erigir para celebrar la famosa victoria.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz.

En el centro de la Place Vendôme (posiblemente la plaza más “ROYAL” de París, la más exclusiva y una de las más elegantes que podemos ver) está situada la Columna coronada por la estatua del propio emperador. Allí está situado el célebre Hotel Ritz y en los locales comerciales de la plaza se encuentran las más acreditadas marcas de joyas del mundo, entre ellas Cartier (situada en el número 23) quien tomó la forma geométrica de la plaza para diseñar su más conocido y vendido modelo de reloj de pulsera.

La Columna es conocida por el sobrenombre de Columna de Austerlitz, aunque el pueblo la conoce como la Columna Vendôme, pero lo que no todos conocen es que su nombre real es Columna de la Grande Armée en honor al ejército de Napoleón que llevaba ese sobrenombre.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz.

La columna tiene una altura de  44 metros y treinta centímetros y, en su parte más ancha de la base, mide tres metros y sesenta centímetros. La base es cuadrada y está realizada en granito pórfido proveniente de Córcega, la tierra natal del Emperador.

Sobre ella aparece la basa de la columna, de forma circular. La columna propiamente dicha nace a continuación siendo su forma cilíndrica. A lo largo de misma, se relata (imitando a la célebre Columna Trajana de Roma que describe la Conquista de la Dacia por el Emperador Trajano) la victoria del Emperador sobre la Coalición Austro-rusa en Austerlitz. Son 425 placas de bronce fundido que, según cuenta la leyenda, provienen de los cañones austriacos y rusos requisados en la batalla.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz. Estatua de Napoleón.

Finalmente en la parte superior de la columna se abre un balcón que la rodea y que sostiene una pequeña cúpula sobre la que descansa la figura de Napoleón vestido al modo de los emperadores romanos y dotado de sus elementos característicos: espada, victoria alada y corona de laureles, además del abrigo corto. Esta estatua fue realizada por el artista Auguste Dumont al estilo del Segundo Imperio francés.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz. Relieve de la Batalla de Austerlitz.

Debido al ingente trabajo decorativo, en el desarrollo artístico de los relieves bélicos intervinieron varios artistas, entre ellos Jean-Joseph Foucou (quien fue autor de seis bajorrelieves), Louis Boizot, Bosio, Lorenzo Bartolini, Claude Ramey, Corbet y Ruxthiel.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz. Inscripción sobre la puerta de entrada.

En el interior existe una escalera que permite alcanzar el balcón superior. Antes, sobre la puerta de entrada hay una inscripción latina que dice lo siguiente:

NEAPOLIO IMP AVG
MONVMENTVM BELLI GERMANICI
ANNO MDCCCV
TRIMESTRI SPATIO DVCTV SVO PROFLIGATI
EX AERE CAPTO
GLORIAE EXERCITVS MAXIMI DICAVIT

La traducción viene a decir lo siguiente: “Napoleón Emperador Augusto dedicó a la gloria del Gran Ejército esta columna formada con el bronce tomado al enemigo durante la guerra de Alemania, ganada bajo sus órdenes en 1805 en el espacio de tres meses”.

Place Vendôme. Columna de Austerlitz. La Comuna de París derriba la Columna.

Pero la historia de la Columna fue de todo menos pacífica. Tras la caída de Napoleón III y la llegada de la célebre Comuna de París (de 18 de marzo a 28 de mayo de 1871) y la corriente antimilitar, esta columna fue derribada porque se le consideró un ejemplo de monumento a la barbarie. El principal incitador de este derrumbe de la columna fue el pintor Gustave Courbert.

Cuando la Comuna desapareció y llegó la Tercera República, el General McMahon ordenó de nuevo levantarla y así la Columna Vendôme fue de nuevo erigida siendo Gustave Courbert  condenado a años de cárcel y a sufragar todos los gastos de la restauración y la reconstrucción de la Columna de la Place Vendôme, lo que le llevó a la ruina.

¿Qué ver en el Barrio Latino de París? (6). De la Place de la Contrescarpe a Val-de-Grâce.

 

Casa Pepe, un restaurante español en Rue Mouffetard.

Hoy tendremos una ruta de poco más de un kilómetro de largo. Desde la Place de la Contrescarpe tomamos rumbo oeste en dirección al Panthéon, pero nos desviaremos antes de llegar a él hacia el sur para descubrir el Museo Curie y la magnífica iglesia de Val-de-Grace.

Ruta 5. De la Place de la Contrescarpe a Val-de-Grace.

 

21.- PLACE DE LA CONTRESCARPE.

Una plaza a la que acudía regularmente Ernst Hemingway no debe ser, por definición, mal sitio. Es una plaza pequeña, con un pequeño jardín en el centro que hace de rotonda a los pocos vehículos a los que les está permitida la entrada en la plaza. En el lateral que da a la Rue Mouffetard encontramos restaurantes de comida rápida de todo tipo. En los dos laterales contiguos a ésta última encontramos dos cafés muy conocidos en París, el Café Delmas y el café Le Contrescarpe. Ambos recomendables, especialmente el segundo cuya decoración interior refleja una biblioteca con estanterías y muebles de caoba.

Disfruta de la plaza parando el tiempo y contemplando cómo pasa la vida de los parisinos de este enclave que en su momento histórico estaba al otro lado de las murallas de la ciudad. En este enlace puedes conocerla mejor.

Place de la Contrescarpe.

 

22.- MUSEO CURIE.

Muy cerca del Panthéon, donde están enterrados los esposos Curie (Pierre y Marie) se encuentra el Museo que lleva su nombre. La entrada es gratuita y allí nos encontraremos con un museo dedicado a los trabajos que realizaron en vida ambos científicos, especialmente los relacionados con el radio y la radiactividad.

Simplemente por el nombre y la importancia de los personajes merece la pena una visita, si bien es verdad que los que tengáis alguna relación con la ciencia vais a entender mejor el conjunto del mismo y sacareis un provecho mayor de la misma.

El Museo Curie en la esquina de la Rue d´Ulm y la Rue Pierre et Marie Curie.

 

23.- IGLESIA DE VAL-DE-GRÂCE.

La Iglesia de Val de Grâce fue mandada edificar por la reina consorte Ana de Austria en gratitud por haber tenido un hijo, el futuro Louis XIV, el famoso Rey Sol. De hecho la inscripción en la fachada del templo se dice “IESU NASCENTI VIRGINIQ MATRI” que refleja este acto de gratitud a la Virgen, dedicando la iglesia a Jesús recién nacido y a su madre la Virgen María, como ofrenda por parte de la reina tras dar a luz a Louis XIV.

La protagonista del conjunto es la gran cúpula de 40 metros de altura.

A la iglesia de Val de Grâce le pasa un poco como a la Basílica del Sacré Coeur, está fuera de las rutas turísticas al uso. Para verla hay que desplazarse hasta allí expresamente, y no todo el mundo que viene a París tiene tiempo para esto.

Su visita es muy recomendable, por dos elementos como el baldaquino y la cúpula, pero entiendo que no sea una de las prioridades del turista de París.

Fachada principal Iglesia Val-de-Grâce

¿Qué ver en el Barrio Latino de París? (4). De la Torre Clovis a la Fontaine Cuvier.

 

La Torre de Clovis, junto a la Iglesia de Saint Etienne-du-Mont, con la cúpula del Pantheon al fondo.

Finalizábamos ayer nuestra segunda parte de la ruta por el Quartier Latin deteniéndonos en una de las iglesias más carismática y reconocible de todo París, la Iglesia de Saint Etienne de Mont. Después de visitar en ella las tumbas del escritor, matemático y físico Blaise Pascal y de Jean Racine, el dramaturgo que compitió en su época con nada más y nada menos que Corneille y Molière estamos preparados para cruzar la acera y disfrutar de una reliquia a la que nos puede acceder: la Torre de Clovis pues se encuentra en el interior del Liceo Henry IV y su acceso es restringido.

La ruta cubre el área desde Torre Clovis hasta la Fuente Cuvier. Nos espera una caminata de poco menos de un kilómetro.

Ruta 3.1 Desde la Place du Panthéon, Iglesia de Saint-Etienne-du-Mont y Torre Clovis hasta la Fuente Cuvier en la Rue Linné.

 

12.- TORRE DE CLOVIS.

La Torre de Clovis es realmente un antiguo campanario de un monasterio medieval que no se conserva y en cuyo lugar está construido el Liceo Henry IV, uno de los más prestigiosos de Francia. El nombre de la torre viene dado por Clovis I, que fue el rey de todos los francos del año 481 al 511 y fundó la primera dinastía de reyes de Francia, la dinastía merovingia.

Su historia resumida la puedes ver en este enlace.

La Torre de Clovis.

 

13.- MURALLAS MEDIEVALES.

Entrando por la Rue Clovis, que es la calle situada entre la Iglesia de Saint Etienne-du-Mont y el Liceo Henry IV, nos dirigimos hacia el este y a unos cien metros nos encontramos con un pequeño lienzo de la antigua muralla medieval construida por el rey Philippe Auguste  a comienzos del siglo XIII.

Aquí puedes conocer algo más de su historia.

Muralla de Philippe Auguste en la Rue Cardenal Lemoine.

 

14.- LAS ARENAS DE LUTECIA.

Las Arenas de Lutecia es, con las termas del Museo Cluny, los dos vestigios romanos importantes que existen en París. Este espacio abierto está situado detrás de un edificio en la Rue Monge. En su concepción fue un anfiteatro para más de diecisiete mil personas. Con el tiempo fue olvidado y casi destruido hasta que, en el siglo XIX, fue redescubierto y reconstruido para disfrute del pueblo parisino.

Tiene tres puertas de acceso, no muy visibles por cierto. De su historia y curiosidades os habla este post que ya escribí.

A la entrada de las Arenas de Lutecia nos encontramos este mármol donde se dice que allí se recreaban hasta batallas navales.

 

15.- LA SQUARE CAPITAN.

La Plaza Capitan está unida a las Arenas de Lutecia y supone una de las tres entradas (o salidas según se mire) del recinto vallado. Es un espacio floral y rodeado de árboles donde los niños también tienen su particular espacio con columpios y juegos. Su nombre se debe al Dr. Capitan (Joseph Louis Capitan), médico y arqueólogo que, en 1917, en plena Iª Guerra Mundial, financió la recuperación del recinto romano.

Destaca en uno de sus lados con una escalera amplia y abierta a dos aguas sobre una gruta donde podemos ver una estatua de una ninfa dormida. Al ser recinto cerrado, tiene horario de apertura y cierre que depende de la estación del año.

Algo más pueden leer en este enlace.

La Square Capitan, con la gruta que contiene la estatua la ninfa recostada sobre una roca.

 

16.- LA FONTAINE CUVIER.

La Fuente Cuvier es el último punto de visita de esta tercera parte de la ruta. Está situada en la confluencia de la Rue Linné y la Rue Cuvier y frente al Jardin des Plantes.

Esta fuente fue construida en 1840 sobre el diseño del arquitecto Alphonse Vigoreux inspector de aguas de la ciudad de París, quien decide reemplazar la antigua Fuente de Saint-Victor por esta más moderna en homenaje al naturalista George Cuvier.

Georges Léopold Chrétien Frédéric Dagobert Cuvier, Barón de Cuvier, nació en Montbéliard el 23 de agosto de 1769 y murió en París a la edad de sesenta y dos años.

Lean su historia y su minuciosa descripción en este enlace si gustan.

La Fontaine Cuvier.

Tras ver esta fuente de estilo naturalista nos preparamos para continuar nuestra ruta. En poco menos de un centenar de pasos nos plantamos, nunca mejor dicho, en el Jardin des Plantes y el Museo de Historia Natural, donde parece que se detiene el tiempo. Pasemos a la siguiente ruta por aquí.

¿Qué ver en el Barrio Latino de París? (2). De Saint Michel a Saint Séverin.

 

Pont Saint Michel, el inicio de nuestro recorrido.

Nuestro recorrido comienza frente al Pont Saint Michel, en una plaza con forma triangular que, como no podía ser de otro modo, lleva el nombre de Saint Michel, y cuyo elemento principal es una maravillosa fuente en honor al santo. Después tomaremos la Rue de la Huchette en dirección a la Librería Shakespeare&Company, alcanzaremos la Square René Viviane, giraremos a la derecha hacia la Iglesia de Saint Julien-le-Pauvre y finalizaremos esta primera etapa de poco más de quinientos metros de recorrido en la Iglesia de Saint Severin. Aquí pueden ver un mapa con los puntos que visitaremos.

Ruta 1. Saint Michel-Saint Séverin.

 

1.- FONTAINE SAINT MICHEL.

Esta bella fuente surgió casi por casualidad. Después de que el Barón Haussmann derribara algunos edificios de la zona para ampliar las avenidas quedó al descubierto esta gran pared con vistas al Sena. La solución hallada para embellecerla fue un gran acierto. La Fontaine Saint Michel es una fuente de estilo neoclásico que ocupa la altura de seis pisos y tiene en su centro una gran estatua del arcángel San Miguel sometiendo a un demonio bajo el peso de sus pies.  Su espectacularidad llama la atención, pero si quieres conocerla más en profundidad puedes hacerlo en este enlace.

Fontaine Saint Michel, en la plaza del mismo nombre.

 

2.- LIBRERÍA “SHAKESPEARE & COMPANY”.

En la Place Saint Michel nace la Rue de la Hachette, la recorreremos en toda su longitud en dirección este, como si fuéramos a la Catedral de Notre Dame, cruzaremos la Rue du Petit Pont y entraremos en la Rue de la Bûcherie. El lugar que buscamos está justo en el medio de esta calle.

Se trata de una vieja librería con una gran historia detrás. Allí podremos pasar todo el tiempo que queramos hojeando las mesas y estanterías y, en el mejor de los casos, incluso podríamos dormir en ella a cambio de colaborar en el trabajo diario. Por aquí pasaron famosos y cambió de propietario una vez que cerró la primera librería que estaba situada cerca del Odeon.

Estas son algunas de las curiosidades pero aquí, en este enlace, te explico algunas cosas más.

Librería Shakespeare&Company, en Rue de la Bûcherie.

 

3.- SQUARE “RENÉ VIVIANI”.

La Plaza René Viviani está al final de la Rue de la Bûcherie, justo frente a la Catedral de Notre Dame. Es pequeña pero siempre está muy concurrida. Tiene el honor de poseer en su interior al árbol más antiguo de París. Pero lo más llamativo de todo es que está construida sobre un antiguo cementerio merovingio. Aquí puedes conocer toda su historia.

Square René Viviani. Al fondo la Iglesia de Saint-Julien-le-Pauvre. Vista desde la torre sur de la Catedral de Notre Dame.

 

4.- IGLESIA DE SAINT-JULIEN-LE-PAUVRE.

Junto a la Square René Viviani está la reconstruida Iglesia de Saint-Julien-le-pauvre, la iglesia del cementerio del que hablábamos anteriormente. Con más de mil años de historia, la iglesia tuvo multitud de usos, entre ellos fue un granero y un almacén de armas durante la Revolución francesa. Fue reabierta al culto en 1826 y se le asignó al rito católico bizantino griego en 1889.

No es una iglesia que te deslumbrará por su belleza pero sí quizá la valores en su justa medida por su resistencia al paso del tiempo.

Aquí puedes leer más sobre su historia.

Mural iconográfico de Saint Julien le Pauvre que separa el presbiterio del resto de la iglesia.

 

5.- IGLESIA DE SAINT SÉVERIN.

La Iglesia de Saint Séverin es el último paso de esta primera etapa. Está situada frente a la Iglesia de Saint-Julien-le-pauvre desde la que se observan sus bellos y potentes arbotantes que sostienen su bóveda. Para entrar en ella tendremos que rodearla y buscar su torre, lo más preciado del edificio, pues allí se alojan las centenarias campanas de París, las de más antigüedad de la ciudad, datadas en 1412. De trazos románicos y góticos, merece la pena pararse en su interior y dar una vuelta por su deambulatorio rodeado de columnas cinceladas en forma de palmera.

Esto lo puedes ver en este enlace.

La torre-campanario de Saint Severin.

 

En poco más de quinientos metros de recorrido hemos visitado un puente, dos plazas, una fuente, una librería y dos iglesias muy diferentes, o sea, un aperitivo de los que nos queda por descubrir en los próximos días. Mañana nos adentraremos en la “Pequeña Atenas” y nos dirigiremos hacia el sur en busca de universidades, panteones e iglesias. Pero eso será mañana y lo podrás ver aquí.

La Place des Petits Pères.

 

La Place des Petits Pères, con la Basilica de Notre Dame des Victoires a la derecha.

Hasta 9 post le hemos dedicado a la Basílica de Notre Dame des Victoires en este blog.

Aquí pueden enlazar con el primero de la serie en el que describimos con menudencia cada una de las partes de la misma. Pues bien esta iglesia es el corazón de esta pequeña plaza parisina que toma el nombre de los Petits Pères que levantaron, primero el monasterio, y después la basílica dedicada a Nuestra Señora de las Victorias.

La fachada sur de la plaza, que da a la Rue des Petits Pères.

Esta plaza pasaría desapercibida si no fuera porque llama la atención las fachadas de los números 4 y 6 de la Rue des Petits Pères, la calle que delimita a la plaza por el sur de la misma. En estas fachadas existen dos estatuas de gran tamaño dedicadas a la Virgen María bajo la advocación de Nuestra Señora de las Victorias.

Estatua de la Virgen María sobre la fachada del número 4 de la Rue des Petits Pères..

Una de ellas, la del número 4, está pegada a la pared del edificio y enmarcada por una urna con un arco de medio punto. La otra, la del número 6 de la calle, es de mayor tamaño y está dentro de una hornacina y cubierta por una cúpula semiesférica coronada por una cruz dorada.

Estatua de la Virgen María sobre la fachada del número 6 de la Rue des Petits Pères..

Para completar el carácter religioso de la plaza, a continuación de estos edificios, nos encontramos el número 8 donde existe una tienda de objetos religiosos que lleva el piadoso nombre de “Au Coeur Immaculé de Marie”. Quizá los edificios anteriormente descritos fueran también tiendas dedicadas a la venta de objetos religiosos y esa fuera la razón por la que sus fachadas estaban, y están, adornadas con la imagen de la Virgen María.

Tienda de objetos religiosos, en el número 8 de la Rue des Petits Pères.

El famoso olmo de la Plaza de Saint Gervais.

 

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

En París podemos ver multitud de monumentos de piedra, maravillosos edificios de cristal, acero, hormigón o ladrillo y también atractivos elementos cuyo material principal es la madera. Entre estos, existen algunos muy significativos, determinados árboles cuya existencia ha marcado el devenir de la ciudad.

En su momento pudimos hacer referencia al árbol más antiguo de París (lo pueden ver en este enlace) situándolo en la Plaza René Viviani, a la orilla del Sena, marcando con su augusta presencia el inicio del Barrio Latino, justo en la zona que hace frente a la Catedral de Notre Dame.

Hoy, sin embargo, vamos a cambiar de orilla y caminaremos hasta la fachada trasera del Hotel de Ville (ayuntamiento) para conocer la Plaza de Saint Gervais, una plaza situada justo delante de la fachada neoclásica de la Iglesia de Saint Gervais-Saint Protais (San Gervasio y San Protasio).

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

El olmo de Saint Gervais-Saint Protais.

Allí, en medio de la plaza, nos encontramos con un gran olmo. Aunque el olmo no llama articularmente la atención, su historia es fascinante.

El olmo que originalmente se encontraba en este lugar, y que fue talado durante la Revolución, era un referente simbólico para los habitantes del distrito: en los comienzos del cristianismo, fue sacralizado por el color rojo de su savia, que parecía la sangre de los mártires. También era el lugar donde, después de la misa, se impartía justicia. La gente se reunía bajo sus ramas a beber y bailar en los días de fiesta, y también para hacer negocios.

Se cuenta igualmente que las mujeres del distrito solían venir en secreto, durante la noche, a arrancar trozos de su corteza, útiles para combatir las fiebres…

Más que el árbol actual, que tan sólo data de principios del siglo XX, son las múltiples referencias al célebre olmo las que mantienen viva la tradición. En lo balcones de las casas que van del 2 al 14 de la Rue François-Miron hay decoraciones de hierro del siglo XVIII que reproducen el famoso árbol. La misma imagen también encuentra en cuatro sillas del coro de la iglesia Saint-Gervais-Saint-Protais.

Como ven, cualquier detalle, por mínimo que sea, tiene su importancia en una ciudad milenaria como París. En esta ocasión un simple árbol.

La torre de la Plaza del Louvre.

 

La torre del Mairie 1e Arrondissement

La torre del Mairie 1e Arrondissement

El arquitecto alemán Jacques Hittorff, nacido en Colonia en 1792 ha dejado en París su impronta con una obra abundante y un diseño de alta calidad. Su influencia fue tal que, bajo el reinado de Louis Philippe se le encargó asumir desafíos extraordinarios como la renovación de la Plaza de la Concorde, sus fuentes, estatuas y columnas, los quincunces de los Campos Elíseos (un quincunce es una disposición geométrica de cinco piezas formada por cuatro elementos formando un cuadrilátero, al que se añade un quinto elemento en el cruce de sus diagonales), los cafés al aire libre e incluso se le permitió implementar vistas panorámicas a lo largo de su recorrido.

También  levantó la iglesia de San Vicente de Paul, la sala Favart y algún teatro de menor importancia. Durante el Segundo Imperio fue también responsable de levantar el Circo de Verano y el Circo de Invierno de los Campos Elíseos. Diseñó la Place de l’Étoile y construyó la fundación Eugène Napoleon y la nueva estación del Norte.

La torre del Mairie 1e Arrondissement

La torre del Mairie 1e Arrondissement

Haussmann, en su afán rediseñador del urbanismo de París, le encargó el edificio del Mairie 1e Arrondissement, el ayuntamiento del distrito del Louvre, pidiéndole cierta similitud con el diseño arquitectónico de la iglesia cercana, Saint Germain l´Auxerrois, sin reproducir las formas y los detalles de su arquitectura gótica. En este difícil ejercicio de diseño, Hittorff trajo una solución portentosa tanto desde el punto de vista académico como artístico.

La torre del Mairie 1e Arrondissement.

La torre del Mairie 1e Arrondissement. La imagen de Saint Germain l´Auxerrois.

Frente a la Plaza del Louvre, el arquitecto alemán reproduce un porche con exactamente el diseño de cinco arcos de desigual altura del pórtico de Saint- Germain l’ Auxerrois. Pero de esto y del edifico en su conjunto ya hemos hablado en otra ocasión.

Hoy nos vamos a centrar en la torre que podemos ver entre los dos edificios, el civil (Mairie) y el religioso (Saint Germain l´Auxerrois) y, sobre todo, vamos a aclara un error que casi todo el mundo comete cuando visita el lugar. La torre no forma parte de la iglesia, la torre es parte del edificio del Mairie 1e Arrondissement.

La torre del Mairie 1e Arrondissement, vista desde la iglesia de Saint Germain l´Auxerrois.

La torre del Mairie 1e Arrondissement, vista desde la iglesia de Saint Germain l´Auxerrois.

No podemos disociar, por tanto, el campanario, que se encuentra entre el Ayuntamiento y la iglesia, de la historia del propio ayuntamiento. La construcción se inició en 1858 según los planes de Théodore Ballu que participó, poco antes de la restauración de la Tour Saint-Jacques (1852-1855).

Tiene una altura de treinta y ocho metros y consta de cuatro pisos irregulares. La planta baja y el primer piso son cuadrados, los pisos superiores son octogonales.

La torre del Mairie 1e Arrondissement.

La torre del Mairie 1e Arrondissement. Vista desde la entrada principal. Arriba podemos ver el reloj

Una torreta colocada en la fachada posterior contiene la escalera de caracol que permite llegar al tercer piso y continua hasta la balaustrada de las escaleras por una plataforma de madera y metal. El campanario está decorado con gárgolas, pilastras con arbotantes en el tercer piso, con ventanas ojivales cubierto con un parteluz en la planta superior.

Está conectada a la iglesia y al ayuntamiento con dos paredes que tienen ambas una gran puerta con arco.

Muchas estatuas comparten todos los huecos disponibles en las pilastras de las esquinas o en las falsas ventanas de la primera planta: los obispos St. Germain I’Auxerrois, St. Landry (Landerico) y St. Denis; los reyes Childeberto, Clovis, Pipino el Breve, Philipe Augusto, St. Louis, Hugo Capeto, Carlomagno y Dagoberto.

En la sala en la planta baja, las ventanas están decoradas con dos vidrieras de Eugène-Stanislas Oudinot, “Las inmersiones” y “La resurrección de Lázaro”.

La torre del Mairie 1e Arrondissement.

La torre del Mairie 1e Arrondissement. vemos las ventanas ojivales y los arbotantes que sujetan la verticalidad de la torre.

En la fachada de la segunda planta se ha dispuesto tres elementos de medición: reloj, barómetro y termómetro.

El campanario posee el carillon más completo y más perfecto de Francia. Tiene treinta y ocho campanas (con tres gamas cromáticas). Fue instalado en 1884 y funcionó hasta 1975. Entonces fue completamente restaurado y todavía se escucha a las horas regulares. Todos los miércoles a las 14:30, el campanero Renaud Gagneux, realiza un concierto que convoca en la Place du Louvre a muchos oyentes.

La torre del Mairie 1e Arrondissement.

La torre del Mairie 1e Arrondissement. El último piso coronado por las gárgolas.

La Fontaine du Palmier, en la Plaza de Chatelet.

 

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La Fontaine du Palmier (fuente de la palmera) o también llamada Fontaine de la Victoire (fuente de la victoria o del triunfo) es uno de los lugares más reconocibles de todo París. Situada en el centro de la Place du Châtelet, este monumento fue construido por orden del Emperador Napoleón  entre 1806 y 1808. El encargado de levantarla fue el Ingeniero Jefe de los Servicios de Aguas de París, François Jean Bralle.

El sitio estaba destruido como veremos más adelante, razón por la cual Napoleón Bonaparte decidió que éste era un buen lugar para presumir de sus victorias bélicas. Ni corto ni perezoso, allí se levanto una especie de columna trajina donde dejar vestigio de sus hazañas.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La Fuente de la Palmera fue desplazada y aumentado su tamaño en 1855 (ya con Napoleón III en el poder) con la añadidura de un estanque inferior con cuatro esfinges puestas en cuclillas dibujadas por Gabriel Davioud y esculpidas por Henri-Alfred Jacquemart.

La Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

La Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

La fuente es rodeada por elementos que llevan el nombre de las campañas de Egipto y de Italia.

La Victoria, que es la estatua superior de la columna, que tiende coronas de laurel que domina el monumento es una copia de la obra de Boizot, el original se encuentra ahora una tribuna interior del Museo Carnavalet en el barrio vecino del Marais.

Cuatro figuras alegóricas de piedra, cogiéndose la mano, rodean el tronco, representan la Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

Louis Simon Boizot  esculpirá una águila que agarrará una corona de laurel y los cuernos de la abundancia están acabados por picos de delfín de donde brota el agua.

En el zócalo existe una inscripción que indica que en la antigüedad hubo en este lugar una sala donde se parlamentaba y se decidían normas para la ciudad de París, el antepasado del Ayuntamiento parisino.

A pesar de, como decíamos al principio, la Plaza del Chatelet es un punto de encuentro de París, éste no siempre fue así. Ahora es un lugar de esparcimiento, ocio y cruce de caminos.

En la antigüedad fue un reducto defensivo, un apéndice del propio Pont au Change. Veámoslo brevemente.

La Columna vista desde el Pont au Change.

La Columna vista desde el Pont au Change.

En varias ocasiones en este blog hemos hecho referencia a lo expuestos que estaban los parisii a los ataques extranjeros.

En el año 1190 el Rey francés Philippe Auguste II decide ir a combatir junto con las tropas cristianas a la Tercera Cruzada en Tierra Santa. Pero sobre sus hombros pesaba una gran preocupación, la posible invasión, en su ausencia, de la ciudad de París por los vikingos, pueblo bravío que dominaba la costa occidental de Noruega, el sur de la península escandinava, parte de Dinamarca y algunas zonas en Inglaterra y Escocia, un pueblo guerrero que tenía como punto de mira para una futura conquista a la costa francesa y sus ciudades más cercanas.

La Victoria vista desde el Sena.

La Victoria vista desde el Sena.

Previendo esta situación decidió rodear a la ciudad con una fortificación gruesa y resistente. Se estableció fortificar a la ciudad con una muralla de poco más de cinco kilómetros, unos dos mil seiscientos metros en el margen izquierdo del Sena y unos dos mil ochocientos metros en la margen derecha. Tendría unos diez metros de altura y unos tres metros de ancho.

La Fontaine du Palmier vista desde la Tour Saint-Jacques.

La Fontaine du Palmier vista desde la Tour Saint-Jacques.

Dos de los puntos estratégicos estaban situados a orillas del Sena. Uno al norte, donde se halla actualmente el Pont au Change, y otro en el sur en el lugar del Petit Pont.

Las entradas de estos dos puentes estaban ya, y probablemente antes de esa época, defendidas por unos castilletes; uno, el del norte se llamaba el Grand Châtelet, el otro, el del sur, el Petit Châtelet.

El gran Châtelet era una fortaleza casi cuadrada con un patio en el centro y puertas encubiertas. En ambos ángulos había dos torres que custodiaban los arrabales.

El pequeño Châtelet no era, en realidad, más que una puerta, con una estancia en los bajos y dos torres a cada lado.

Reconstruido en piedra después de las incursiones normandas, el gran Châtelet resultó inútil al construirse la fortaleza que hizo erigir Felipe Augusto. El gran Châtelet fue adjudicado, entonces, al Prebostazgo de París, a cargo de la policía y de la justicia criminal, con cárceles y salas de tortura.

La primitiva estatua de la Victoria.

La primitiva estatua de la Victoria.

El Châtelet albergaba 305 prisioneros en mayo de 1783, 350 en mayo de 1790.

Los detenidos y encarcelados en el Châtelet eran considerados como grandes criminales: el 13 de julio de 1789, los amotinados abrieron las puertas de la prisión, pero no quisieron, bajo ningún concepto, atacar al Châtelet y se negaron a liberar a los prisioneros.

Tras haber sido juzgados los primeros acusados del crimen de lesa nación, la corte de justicia del Châtelet se suprimió de acuerdo con una votación llevada a cabo el 25 de agosto de 1790, cesando sus funciones el 24 de enero de 1791. Pero la cárcel, como tal, subsistió.

Después de las Masacres de septiembre (1792), 269 personas fueron detenidas y encarceladas en el Châtelet, de 215 a 220 prisioneros fueron degollados por los amotinados.

Todos eran reconocidos criminales, pero algunos de ellos no habían tomado parte en las conspiraciones aristocráticas.

El pequeño Châtelet fue demolido en 1780 y el gran Châtelet fue destruido en 1806 por orden de Napoleón. Sobre las ruinas del gran Châtelet se construyó la Plaza del Châtelet y el Teatro del Châtelet, que fue inaugurado en 1862.

La Place Dauphine.

 

La Place Dauphine vista desde el Pont Neuf.

La Place Dauphine vista desde la Rue Henri Robert.

En la punta más occidental de la Île de la Cité nos encontramos una plaza de la que ya hemos hablado en una ocasión, la Square du Vert-Galan. Esta plaza nos va a servir de referencia para conocer el lugar donde está situada la coqueta Place Dauphine.

La plaza de Vert-Galan está separada del resto de la isla por el conocido Pont Neuf, justo donde se sitúa la estatua ecuestre del rey Henri IV. Al otro lado del puente nos encontramos con la Rue Henri Robert, calle que nos introduce de lleno en la Place Dauphine.

La Place Dauphine.

La Place Dauphine.

La Place Dauphine es un recinto abierto que tiene forma triangular, teniendo uno de sus vértices en la calle anteriormente citada y los otros dos en ambos extremos de la Rue de Harlay. En la parte norte tenemos unos edificios que tienen acceso desde la propia plaza y desde el Quai de l´Horloge (junto al Sena, el Muelle del Reloj). En la parte sur también podemos ver unos edificios cuyo acceso es posible desde el interior de la plaza o desde el Quai des Orfèvres (también con acceso al Sena, el Muelle de los orfebres).

En el lado más oriental, la Rue Harlay separa a la plaza de la parte trasera del edificio del Palacio de Justicia de París. Sigue leyendo