Un día en la Île de la Cité (1).

 

Vista aérea de la Île de la Cité

La Île de la Cité, que es el nombre que los parisinos le dan  a su verdadera isla (no en vano allí tenían su morada la tribu de los parisii, los fundadores y primeros habitantes de la ciudad) es, si duda el centro neurálgico de toda visita a París que se precie. Posiblemente, aún siendo sólo uno de los cuatro barrios en que se divide el IVº Arrondissement (distrito), es la zona más visitada por los turistas de todo el mundo.

Mapa del siglo XVI de la Île de la Cité

La Isla de la Ciudad (que es la traducción literal de su nombre, pero mucho menos poético que su original en francés) convoca en su exiguo territorio gran parte del poder religioso y judicial del país.

Allí está establecida la Catedral de Notre Dame, que es como decir la Catedral de Francia. También, allí, un edificio medieval como la Conciergerie y el Palacio de Justicia marcan gran parte del poder judicial francés. Pero no sólo eso, allí podemos ver capillas góticas inimaginables, estatuas de reyes, criptas romanas, murallas del tiempo de Louis Philippe, memoriales contra el exterminio judío y hasta uno de los más hermosos mercados de París: el de las flores y el de las aves. Todo esto en la Île de la Cité.

Empecemos nuestro recorrido por el noroeste. Nos sirve de punto de partida la estatua ecuestre del rey Henry IV.

Itinerario por la Île de la Cité

Square du Vert-Galan

En el mapa del siglo XVI que podemos ver en la cabecera descubrimos que delante de la Île de la Cité existían varios islotes.

Éstos no existen como tal en la actualidad. Debido a los rellenos que se fueron acumulando en las ribera de la isla, estos islotes quedaron definitivamente incorporados a la isla actual y forman parte del espacio que ejerce de proa de la isla, la Square du Vert-Galan.

Roca de Montreal.

Este es el primer punto al que nos vamos a dirigir.  En este enlace podéis conocer algo más de esta plaza y del nombre de los islotes antes mencionados.

Una de las curiosidades de esta plaza reside en una roca que podemos ver en el jardín. Se trata de una roca traiga expresamente de Montreal y su historia la pueden conocer aquí.

Ascendemos por una escalera de piedra que supera los siete metros de diferencia entre la Square du Vert-Galan y el resto de la isla.

Allí nos encontramos con la estatua ecuestre del rey Henri IV, uno de los monarcas más queridos por los franceses, hijo de una española, Blanca de Castilla e impulsor de la construcción de la Saint Chapelle.

Si os interesa conocer algo más sobre dicho monumento y los relieves que lo adornan pueden visitar este enlace.

Place Dauphine.

Tras cruzar el Post Neuf en todo su ancho, nos adentramos en una gran plaza de forma triangular, se trata de la Place Dauphine cuyo nombre viene dado gracias al Delfín de Francia, el hijo primogénito del rey. Su historia la encontramos en este enlace.

Actualmente la Place Dauphine es uno de los rincones más tranquilos de la Îlé de la Cité.

Allí el bullicio sólo se produce al mediodía cuando los ejecutivos y funcionarios que trabajan en la zona se concentran para comer en uno de los cinco restaurantes de la plaza: “Le Caveau de Paris”, “Restaurant Paul”, “La Rose de France”, “Fu de cha” y “Taverne Henry IV”.

 

… Continuará en el siguiente post.

Anuncios