Un día en la Île de la Cité (y 3).

 

Carlomagno y sus leudes. Al fondo la Catedral de Notre Dame.

Una vez que nos hemos situado en el Punto Cero de todas las carreteras de Francia y, de paso, echar una primera nuestra mirada pasional a la Catedral de Notre Dame y su fachada gótica de 850 años, nos dirigiremos hacia el otro extremo de la plaza Juan Pablo II (también conocida como Paris Notre Dame) donde se encuentra la entrada a la Cripta Arqueológica de la Île de la Cité, una urna enterrada donde podemos ver vestigios de los primeros parisii (los primitivos habitantes de la ciudad), restos romanos o medievales que certifican una antigüedad de 2000 año de vida en el lugar. A la cripta arqueológica se accede mediante el pago de una entrada y la visita puede estar en torno a las dos horas.

Tras salir de lugar, bordeamos la plaza por el lado del río y nos encontramos con un monumento dedicado a Carlomagno y sus leudes, monumento del que podéis conocer su historia aquí.

 

Las célebres gárgolas de Notre Dame.

Rodeamos el monumento y nos dirigimos hacia la Catedral de Notre Dame. La catedral, su historia, su riqueza artística ha sido versada en este blog en más de 20 post diferentes, especialmente describiendo cada una de las partes de sus puertas y de su fachada. Si tienen interés en conocerla pueden ir a este enlace.

Especial visita se merecen sus torres. Es un recorrido que se empieza en la base de la torre norte y se termina en la cúspide la torre sur, pasando por la Galería de las Quimeras. De este viaje tenéis cuenta en este post.

Para finalizar esta exhaustiva visita a la Île de la Cité y sólo nos queda salir por la torre sur de  Notre Dame, girar hacia la izquierda, disfrutar de la vista de los arbotantes y la aguja del templo y nos toparemos con dos estatuas, la primera dedicada a Juan Pablo II, la segunda, en el extremo este de la Catedral, a Carlo Goldoni.

La Square Jean XXIII.

Nos encontramos en la Plaza Jean XIII, con un monumento dedicado a a Virgen María. Finalmente en la esquina de la isla nos encontramos con un espacio llamado Square de l´Île de la Cité, en el que se encuentra el Memorial de la Deportación, un museo dedicado al holocausto judío.

Cuando terminemos, podemos dirigirnos hasta el Pont Saint-Louis y adentrarnos en la Île de Saint Louis, pero de esta isla hablaremos otro día.

La Île de la Cité vista desde el Sena por su extremo este.

 

Las siete mejores iglesias de París.

Antes de comenzar con este post creo que es una obligación por mi parte, y no es falsa modestia, poner de manifiesto mi atrevimiento por hacer una clasificación como la que pretendo calificando a las iglesias de una de las ciudades más bellas del mundo. Viajeros más expertos que yo y con mayor conocimiento de la ciudad han publicado listas de este tipo con anterioridad y este hecho me creaba cierto pudor por atreverme a publicar mi propia lista de las mejores iglesias de París.

Vencida esta resistencia, y una vez inmerso en la tarea de elaborarla, además de realizar esta clasificación personal creo que es justo aprovechar este texto para glosar y enumerar la belleza de las excelentes iglesias que París ha legado a la humanidad.

La Catedral de Notre Dame de París.

La Catedral de Notre Dame de París.

Iglesias en París hay por decenas, desde las más antiguas que atesoran una historia de más de mil años hasta las más modernas. Desde aquellas que simbolizan el súmmum del arte gótico hasta las expresiones más fieles de las corrientes artísticas medievales o barrocas. Desde las que se encuentran en el centro del meollo turístico de la ciudad hasta las que se apartan en barrios de la periferia parisina. Iglesias, iglesias, iglesias… Ya lo dijo aquel rey, “París bien vale una misa” (Louis IX, le vert Galan). Y para una misa no hay mejor lugar que una iglesia.

En segundo lugar, también me veo en la obligación de aclarar que esta clasificación nace de la más absoluta subjetividad. Han sido mis sentimientos hacia ellas, mis recuerdos, el conocimiento que he llegado alcanzar de su historia o, simplemente, su estética, las razones que han influido en que aparezcan en esta lista y no otras.

Catedral de Notre Dame

Catedral de Notre Dame de París.

Y finalmente, debo afirmar que en esta clasificación no he incluido a la Catedral de Notre Dame a conciencia. Por una sencilla razón, Notre Dame es una iglesia fuera de categoría. No existe visitante que no acuda a Notre Dame a ver su magnanimidad, su belleza, su luz o sus gárgolas. Notre Dame es la madre de las iglesias de Francia. Y, como tal, está muy por encima de todas las demás.

Por todo esto y, una vez puestas las bases de mis criterios, éstas son las siete iglesias de París que yo nunca me perdería:

 

1.- La Sainte-Chapelle.

Existen en el mundo monumentos, edificios y accidentes naturales que destacan por su excepcionalidad, por su valor y por ser considerados como algo fuera de lo común.

Esto es sencillamente lo que ocurre con la Iglesia de la Sainte Chapelle de París. Esta doble capilla que, en su origen, fue construida para servir de joyero al Rey Louis IX, lugar donde poder ubicar y exponer las dos reliquias de Cristo que adquirió, es, actualmente una verdadera joya del Gótico en su máxima expresión.

La Sainte-Chapelle vista desde las torre de Notre Dame.

La Sainte-Chapelle vista desde las torres de Notre Dame.

El plano original de la capilla data de 1241, y se atribuye a Pierre de Montreal. La orden de construcción fue dada en 1238 y fue edificada en tan solo 7 años, siendo terminados los últimos detalles el 25 de Abril de 1245. Algo prodigioso.

La inauguración tuvo lugar al día siguiente, cuando el enviado por el Papa, Eudes de Chateauroux, consagró la Capilla superior, que era la destinada a recoger las reliquias de la muerte de Cristo. La Capilla inferior fue consagrada a la Virgen María por Pierre Berruyer, Arzobispo de Bourges.

Las dimensiones de la Sainte Chapelle son de 36 metros de largo, 17 de ancho y 42,5 de altura. Se tomó como modelo arquitectónico al de un edificio con una sola nave, culminada en una cabecera con siete paneles.

Por fuera, el diseño es muy sencillo, manteniendo una base sobria con pesados contrafuertes para poder sostener la capilla superior rica en vidrieras y con una estructura de materiales pesados muy liviana. El techo de pizarra es dominada por la aguja de cedro, de 33 metros de altura, una obra maestra del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

Las vidrieras de la Sainte-Chapelle, la máxima expresión del gótico.

La Sainte-Chapelle es por su belleza y por su excepcionalidad artística y arquitectónica un templo de obligada visita. Para conocer algo más de esta capilla puedes hacerlo en estos tres enlaces: (1) Historia de un Joyero;  (2) la Capilla del Rey o Capilla Superior; y (3) la Capilla de la Virgen o Capilla Inferior.

2.- Basílica del Sacré Coeur.

La blanca mole de piedra que domina la colina de Montmartre es la Basílica del Sacré Coeur, una iglesia dedicada al Sagrado Corazón de Jesús.

La Basílica del Sacré Coeur.

La Basílica del Sacré Coeur.

Según las estadísticas es el segundo lugar religioso más visitado de París. Y desde luego su visita, aunque esté alejada del centro de la ciudad, bien merece la pena.

No sólo por ver su monumental figura; sino también por conocer su esbelta torre y la Savoyarde, su famosa campana; por ver el extraordinario mural sobre el altar donde Merson creó su famoso Crucificado; o por admirar sus hermosas cúpulas más propias de la arquitectura oriental; esto sin dejar atrás su historia ligada a la guerra franco prusiana, tras la cual fue levantada esta basílica.

 

Basílica del Sacré Coeur, en la cupide de la Colina de Montmartre.

Basílica del Sacré Coeur, en la cúspide de la Colina de Montmartre.

Fue la Asamblea Nacional en 1873 quien dio orden de edificarla, considerándola como un edificio religioso a perpetuidad en homenaje a la memoria de los numerosos ciudadanos franceses que habían perdido la vida durante la guerra anteriormente citada.

La basílica que domina la colina de Montmartre es de los templos más modernos de París pero su diseño es realmente admirable.

3.- Iglesia de Saint Eustache.

La Iglesia de Saint Eustache es, por sus dimensiones, una catedral, pero como catedrales sólo puede haber una por ciudad, en el caso de París el honor, bien merecido, lo tiene Notre Dame. En París, será siempre la Iglesia de San Eustaquio, aunque los vecinos más cercanos a la misma la consideran como la “gran iglesia-casi catedral” de Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

La Capilla de la Virgen, en Saint Eustache.

Una mirada a un viejo plano de París demuestra que San Eustaquio fue construido cerca de las murallas de Felipe Augusto junto al camino precristiano que nacía en Lutecia (Ile de la Cité) y que conducía a las colinas de Montmartre. Esta joya arquitectónica se empezó a construir en el año 1532 y su edificación duró más de un siglo, pues fue consagrada en 1637 por el arzobispo de París Jean François de Gondi.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

Vista general de la nave central de Saint Eustache.

A pesar de su estructura gótica, la iglesia cuenta con adornos y elementos decorativos propios del Renacimiento, e incluso su torre oriental fue realizada en este estilo.

Saint Eustache tiene mucho que ver en su interior. Además de las joyas que, normalmente, uno puede encontrarse en una iglesia, y a pesar del expolio que sufrió en tiempos de la Revolución Francesa, la iglesia conserva varias pinturas de Rubens, y destaca también un órgano de 800 tubos que es el más grande de Francia.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

La Iglesia de Saint Eustache vista desde las torres de Notre Dame.

En este blog le hemos dedicado 14 post explicando su historia y cada uno de los detalles arquitectónicos, artísticos y religiosos que pueden verse en una visita real. Para los que quieran un adelanto virtual que pinchen en este enlace: La Iglesia de Saint Eustache.

 

4.- Iglesia de la Madeleine.

La Rue Royale y la Place de la Concorde separan dos edificios aparentemente iguales, por un lado, el Palais Bourbon, sede del Parlamento francés, y, por otro lado, la Iglesia de la Madeleine, dos ejemplos de edificios civil y religioso semejantes a los antiguos templos griegos o romanos.

De hecho la Iglesia de la Madeleine está inspirada en la Maison Carrée de Nimes (un templo romano) y tiene un marcado estilo neoclásico. Es relativamente joven pues su construcción comenzó aproximadamente en 1764 con un proyecto de Pierre Contant d’Ivey.

Iglesia de la Madeleine.

Iglesia de la Madeleine.

A causa de la Revolución francesa las obras se interrumpieron de 1790 a 1805. En 1806, y por decisión del emperador Napoleón Bonaparte, la Madeleine se transformó radicalmente, desechando la mayor parte de lo ya construido, y entre 1807 y 1828 Pierre Alexandre Vignon lo levantó prácticamente de nueva traza, especialmente en su aspecto exterior, creando un templo perímetro (que se puede rodear andando), octástilo (ocho columnas en su frente) y de orden corintio (estilo corintio en sus columnas). Tiene 52 columnas en todo su perímetro.

El interior está proyectada en estilo barroco, lo que crea un contraste muy interesante entre las fachadas y la parte interna de la iglesia. En el frontón podemos ver una escena del Juicio final.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

El altar de la Iglesia de la Madeleine.

Concebida sin naves laterales, la iglesia de la Magdalena presenta una planta basilical tradicional.

Los tres tramos de la nave son encuadrados por dos semi-tramos: la primera parte, que sirve de vestíbulo es ensanchada por dos capillas semi circulares y cubierta de una bóveda de cañón bajo la cual se eleva la tribuna del órgano; la segunda, que forma el coro está sobrealzada por una grada que sustenta al altar mayor y a dos capillas laterales que reproducen, en un tamaño más pequeño, el plano de la iglesia; éstas hacen las veces de sacristías y no se visitan.

Como curiosidad, en uno de mis viajes a París coincidió mi visita a este templo con la Navidad. Para mi grata sorpresa, en la Iglesia de la Madeleine me encontré con uno de los belenes más hermosos que vi jamás.

 

5.- Iglesia de Saint Germain des Prés.

La Iglesia de Saint Germain de Prés es el edificio religioso más antiguo de París. Quizás sea ésta la razón por la que me atrae tanto su figura y su historia. Es, de largo, y exceptuando la Catedral de Notre Dame, la iglesia parisina que más veces he visitado y nunca me canso de descubrir en su interior detalles novedosos. Su estilo arquitectónico, a medias entre el Románico y el Gótico es un punto de distinción que me gusta como persona que aprecio el arte.

La torre de Saint Germain des Prés.

La torre de Saint Germain des Prés.

A las puertas de la misma y junto a un pequeño jardín, hay una placa que nos cuenta la historia de este edificio, levantado en el año 543 d.C., cuando los merovingios eran el pueblo dominante en la región norte de la Galia.

Cuenta la historia que, a mediados del siglo VI de nuestra era, el Rey merovingio Chidelberto I decidió levantar una iglesia cristiana en las afueras de París, al sur del Río Sena. La primera iglesia de la abadía fue consagrada el 23 de abril en 558 por Germain y estaría dedicada a la Santa Cruz. Sería el germen de lo que hoy conocemos como Iglesia de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La nace central de Saint Germain des Prés.

La Historia de Saint Germain des Prés es, como pueden entender, larga e intrincada, con periodos de expansión y periodos de destrucción. Si quieren conocer algo más, pueden hacerlo en este enlace: La historia de Saint Germain des Prés.

Para interesarse por su arquitectura, arte, e incluso por la fe y la filosofía pueden hacerlo en este otro enlace: La Iglesia de Saint Germain des Prés.

 

6.- Iglesia de Saint Sulpice.

“El Código da Vinci” ha tenido mucha culpa de que la Iglesia de Saint Sulpice se haya hecho famosa en el mundo entero.

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El Gnomón Astrológico de Saint Sulpice.

Allí Dan Brown desarrolla una parte importante de la trama de su best seller y hace un encaje de bolillos con el famoso gnomón astrológico que allí podemos ver, considerándolo como lo que no es pero cuya figura le viene que ni pintado para desarrollar  la trama de su historia. En este post te lo explico mejor: En Saint Sulpice, “El Código Da Vinci” miente.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice en la plaza del mismo nombre.

La Iglesia de Saint Sulpice es una de las mayores iglesias de París y el alma de la parte norte del VIº Arrondissement, de hecho el ayuntamiento de este barrio está en el edificio de enfrente.

Erigida sobre los cimientos de un antiguo templo románico del siglo XIII, que sufrió sucesivas ampliaciones hasta 1631. En 1646, el sacerdote parisino Jean-Jacques Olier encargó la construcción de un nuevo edificio, que se alargó durante más de un siglo.

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La nace central de Saint Sulpice.

El resultado fue un edificio sencillo, de dos plantas, con una fachada oeste formada por dos filas de elegantes columnas. La armonía del conjunto sólo la rompen las torres de los extremos, que no son parejas y que han estado de obras hasta hace pocos meses. Esta fachada fue de las más dañadas durante la última Guerra Mundial. Por tamaño es considerado el segundo templo de París.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

En su interior podemos disfrutar de obras de gran valor artístico pero sobre todo, de dos cuadros de Delacroix. Mención aparte hay que hacer a la magnífica Capilla de la Virgen de quien ya hablé en este post: La Capilla de la Virgen, en Saint Sulpice.

 

7.- Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont no es de las más conocidas de París. De hecho, justo a pocos metros está el famoso Panthéon, edificio que muchos toman por iglesia pero que no sólo no lo es sino que nunca lo ha sido. Esta magna obra de la arquitectura, digamos que, por su historia, belleza y espectacularidad, atrae la vista de los turistas que acuden a la colina del Barrio Latino, obviando éstos a los edificios que rodean al citado Panthéon.

Uno de ellos es la Iglesia de Saint Etienne du Mont, una iglesia donde pude asistir, por casualidad mientras visitaba el templo, a una boda de alta alcurnia parisina.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Es una iglesia que llama la atención por diversos motivos pero yo destacaría dos ellos particularmente: su torre-reloj que la hacen única, y su jubé o púlpito interior que recorre el ancho de la iglesia y que es una rara avis, el último que queda en París.

La iglesia también contiene tumbas de personajes franceses importantes en su historia, como son los casos de Pascal y Rancine. Pero lo más importante que contiene, y son objeto de gran devoción, son las reliquias de Santa Genoveva. El relicario contiene sólo algunos dedos y huesos ya que, durante la Revolución el resto del cuerpo fue quemado.

Les venga o no en las guías de viajes al uso, háganme caso y visiten Saint Etienne du Mont, les aseguro que no les dejará indiferentes.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

La Iglesia de Saint Etienne du Mont.

Con la Iglesia de Saint Etienne du Mont doy por finalizado este post donde expongo cuáles son las siete mejores iglesias de París. Una de ellas está situada en la Îlé de la Cité, tres en la orilla derecha (norte) y tres en la orilla izquierda (sur). Es posible que tú, amigo lector, eches en falta alguna iglesia en esta clasificación. Sería lo más normal porque ya lo dije al principio, es una lista de iglesias absolutamente subjetiva y donde hay subjetividad no se puede pedir unanimidad de crítica.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Mapa de situación de estas siete iglesias.

Dicho lo cual, este post estaría incompleto si no le siguiera otro post que se titulara “Otras ocho iglesias para ver en una segunda visita” donde podremos completar la lista de mejores iglesias de París con otras cuya visita merece la pena hacer aunque sea en una segunda visita a la ciudad. Para verlas puedes pinchar en este enlace.

 

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Esculturas sobre los contrafuertes de Notre Dame.

 

En la imagen podemos ver las esculturas sobre los cuatro contrafuertes de la Catedral de Notre Dame.

La fachada de la Catedral de Notre Dame es un museo en sí mismo. Hace unos días hemos glosado las bondades arquitectónicas, escultóricas y religiosas de las tres puertas del magno edificio.

También nos hemos referido en otra ocasión a la banda longitudinal que recoge a la Galería de los Reyes de Judea e Israel o las célebres gárgolas que Viollet-le-Duc ordenó realizar para la eternidad.

La imagen de Saint Etienne, en e contrafuerte norte de la fachada de Notre Dame.

La imagen de Saint Etienne, en el contrafuerte norte de la fachada de Notre Dame.

Hoy nos vamos a detener en cuatro puntos (habrá un quinto pero de este nos referiremos al final) de la fachada gótica, cuatro puntos que se enmarcan en cada uno de los cuatro contrafuertes que sostienen la verticalidad de la fachada, cuatro puntos que coinciden con los cuatro laterales de las tres puertas notredamianas. En ambos extremos nos encontramos con dos esculturas personales, en ellas podemos ver las imágenes de dos santos parisinos, Saint Etienne (San Esteban) en el contrafuerte norte de la fachada, y Saint Denis, en el contrafuerte sur. Sigue leyendo

Las Puertas de Notre Dame (3): la Puerta de Santa Ana.

 

La Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

Finalmente, para terminar con esta serie de artículos sobre las puertas de la fachada occidental de la Catedral de Notre Dame, nos vamos a referir a la puerta que está más al sur, la Puerta que lleva el nombre de la madre de la Virgen, Puerta de Santa Ana.

La Puerta de Santa Ana, Catedral de Notre Dame de París.

Aunque su construcción se realizó contemporáneamente a las otras dos puertas, hay una gran diferencia con éstas. Tenemos que fijarnos en la decoración de la misma y podemos concluir que, mientras las anteriores eran claramente de estilo gótico y, por tanto, del siglo XIII o XIV, las esculturas de la Puerta de Santa Ana son anteriores. Estas esculturas pertenecieron a otras iglesias anteriores al siglo XII y su estilo es románico o tardorrománico donde se empiezan a incubar algunos rasgos del futuro gótico. Sigue leyendo

Las Puertas de Notre Dame (2): la Puerta del Juicio Final.

 

La puerta central de la Catedral de Notre Dame de París, la Puerta del Juicio Final.

La segunda puerta de la Catedral de Notre Dame de París, y la más importante de todas, es la puerta central, la Puerta llamada del Juicio Final, la puerta que sólo se abre en muy contadas ocasiones y con motivos extraordinarios.

Al igual que la primera es de estilo gótico y su arco ojival tiene su punto álgido casi a la altura de la Galería de los Reyes de Judea e Israel.

La Puerta del Juicio Final. Catedral de Notre Dame de París.

Estamos ante una puerta de principios del siglo XIII, aunque hay que ser precavidos al contemplar la belleza de sus esculturas como consecuencia de las radicales restauraciones y reconstrucciones del siglo XIX, especialmente en la parte inferior.

El arco, en profundidad, dispone de seis arquivoltas, todas ellas decoradas profusamente como ya tendremos ocasión de comentar más adelante. Éstas arquivoltas enmarcan un tímpano donde se recrean tres escenas religiosas, siendo la superior la que le da el nombre a la puerta. Bajo el tímpano está el parteluz. Sigue leyendo

Las Puertas de Notre Dame (1): la Puerta de la Virgen.

 

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

En los próximos tres post que escribamos vamos a intentar mostrar con detalle cada una de las tres puertas de entrada a la catedral de Notre Dame situadas en la fachada principal.

Si confrontamos nuestra mirada con la misma, nos encontramos a la izquierda, o sea al norte, con la Puerta llamada de ala Virgen, de la que nos ocuparemos en el día de hoy. En el centro de la fachada, siendo la más alta de todas, podemos ver la Puerta del Juicio Final. A la derecha, en situación sur, nos encontramos con la Puerta de Santa Ana. Así que sin más preámbulos, comencemos con la explicación de la Puerta de la Virgen.

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

La Puerta de la Virgen, como la mayor parte del edificio, es de estilo gótico. Es una típica portada de temática mariana. Lamentablemente fue muy mutilada durante la Revolución Francesa, y reconstruida posteriormente.

La puerta está dominada por un arco ojival, solución arquitectónica que es uno de los elementos técnicos más característicos del estilo gótico, y que vino a suceder al arco de medio punto, propio del estilo románico. El arco ojival, a diferencia del arco de medio punto, es más esbelto y ligero y resulta más eficaz pues, gracias a su verticalidad, las presiones laterales son menores que en el arco de medio punto, permitiendo salvar mayores espacios.

En esta ocasión el arco de esta puerta está enmarcado dentro de un triángulo, siendo la única de las tres puertas que tiene esta característica.

Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

La puerta es ancha, con un parteluz en medio con la imagen de la Virgen, como ocurre en la puertas góticas, en el parteluz siempre se coloca una “figura amable” que da la bienvenida a los feligreses a la iglesia. Sigue leyendo

Las campanas de Notre Dame (2).

 

La torre sur, donde se encuentra Enmanuel.

Si hasta hoy en día Emmanuel, la gran campana, es uno de los ejemplos de gran campana en Europa, lo mismo no se podía decir de las cuatro campanas colocadas en la Torre Norte en 1856. Las campanas estaban estropeadas por la pésima calidad del metal usado en su producción así como por su tamaño y, cuentan las crónicas que repelían por sus propiedades acústicas.

En el siglo XXI dos razones principales han determinado la selección de un nuevo juego de campanas: por un lado las preocupaciones musicales, por otro que cumplan el papel litúrgico que se les presupone. Como la historia de las campanas está bien documentada, se ha pretendido hacerlas a imagen y semejanza de las antiguas con las consiguientes mejoras de materiales y acústica.

Se conoce que existían 8 campanas en la Torre Norte y 2 grandes campanas en la Torre Sur, la segunda diseñada de forma parecida a la gran campana existente, Emmanuel. Así que el proyecto de crear las nuevas campanas se pone en marcha con motivo del 850 aniversario de la Catedral.

La campana “Marcel” pesa 1925 kg y mide 139,3 cm de diámetro. En memoria de San Marcelo, noveno Obispo de París que vivió en el siglo V y que fue particularmente venerado por los parisinos por su caridad hacia los pobres y los enfermos. Sobre esta campana está escrita la cuarta frase del Ángelus, “Hágase según tu voluntad”, hay además 5 líneas que simbolizan a tres personas y dos naturalezas que forman a un solo Dios. Existen también algunos motivos de agua, alusión al río Bièvre, un afluente del Sena. Existe una cruz de gloria y podemos leer el texto “Vía viatores quaerit”. En la corona hay más motivos de agua y vemos a la Virgen con el Niño coronado de estrellas.

Esta campana Enmanuel, actualmente, debe ser tocada prudentemente para conservarla para la posteridad ya que tiene una edad de más de 300 años y por eso se pensó en recuperar esta segunda campana (Marie) para la torre sur que la sustituyera en algunas funciones. La presencia de una segunda campana ya había sido diseñada en los proyectos originales del arquitecto Viollet-le-Duc cuando fue reconstruido el campanario en 1845. Sigue leyendo

Las campanas de Notre Dame (1).

 

Las torres de la Catedral de Notre Dame que albergan gran parte de las campanas de la misma.

Las campanas, sin duda, están entre los instrumentos musicales más antiguos y han sido asociadas al cristianismo desde sus primeros días. Con sus repiques y carillones nos ofrecen una invitación a venir juntos a la iglesia y nos llama al rezo asambleario.

La campana “Emmanuel”, la mayor de todas. La única de las campanas que no fue destruida en la Revolución francesa, bien porque respetaran su leyenda, bien porque les resultó imposible bajarla. Emmanuel está ahí arriba desde 1681, pesa algo más de 13 toneladas y es la que marca las horas del día, así como los acontecimientos especiales. Las raras veces que  sonaba el carrillón completo, Emmanuel marchaba cinco segundos por delante, dándole tiempo a las otras para que se acompasaran.

Sus sonidos reflejan las alegrías y las penas de la comunidad cristiana y, de un modo especial en la Catedral de Notre Dame de París, también han formado parte importante  de los principales momentos que han marcado la historia de Francia.

El toque de campanas antes de los servicios religiosos en Notre Dame está documentado ya a finales del siglo XII, mucho antes de que la construcción de la Catedral hubiera llegado a término. Sigue leyendo

La vanidad de Viollet-le-Duc.

 

El Arcángel Gabriel en primer plano. Detrás, rodeando la aguja de la Catedral de Notre Dame, podemos ver las figuras de bronce de los apóstoles y de los evangelistas.

La Catedral de Notre Dame de París tiene más de 800 años de historia. Su construcción se inició en el año 1163. Sin embargo muchos de los elementos más característicos y conocidos del edificio actual no fueron diseñados en ese tiempo, fueron bastante posteriores.

Tras la Revolución Francesa de 1792, la catedral fue robada, saqueada, mutilada y descarrilada. Con el advenimiento del Imperio Napoleónico (el mismo Napoleón se coronó emperador allí) se produjo un nuevo movimiento en pos de recuperar el antiguo esplendor de Notre Dame.

La figura de Santo Tomás.

Con el florecer de la época romántica, la catedral se apreció con otros ojos. Bajo esta nueva luz del pensamiento se inicia un programa de restauración de la catedral en 1844, liderado por los arquitectos Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus, que se extendió durante veintitrés años.

Entre las modificaciones que se hicieron están: la inserción de gabletes en las ventanas, el rosetón sur enteramente nuevo, el cambio de la piedra de los arbotantes por piedra nueva, la reconstrucción de todas las capillas interiores y altares, la colocación de estatuas en la Galería de los Reyes, parcialmente destruida durante la Revolución Francesa, también se añadieron a la catedral numerosas gárgolas que configuran una de sus imágenes más características, una nueva flecha y unas estatuas de bronce rodeando ésta. Además, los arquitectos planearon un aislamiento de la catedral, derribando todos los edificios de los alrededores.

¿La imagen de Viollet-le-Duc?

Pero el amigo Viollet-le-Duc nos salió presumido y ególatra y quiso pasar a la inmortalidad siendo uno de los elementos que se incorporan a la Catedral.

Como podemos ver en las imágenes que acompañan este testo, de todas las estatuas que rodean la aguja de la catedral sólo una, repito sólo una, está vuelta de espaldas y fija su mirada en la propia aguja. Es Santo Tomás, perdón, es Viollet-le-Duc en el papel de Santo Tomás, que está admirando su magnánima obra de arte.

Para que lo identifiquemos mejor, en su mano derecha muestra una regla con su nombre.

Firma el arquitecto de la reconstrucción de la Catedral de Notre Dame.

El Arcángel Gabriel, sobre el techo de Notre Dame.

 

El Arcángel Gabriel tocando la trompeta.

El techo de la Catedral de Notre Dame tiene, al igual que su base, forma de cruz, de manera que la nave central representa el brazo más largo de la cruz y el trasepto el brazo corto de la misma.

Cada uno de los extremos de los brazos tiene un símbolo cristiano colocado sobre dicho techo, siendo el último de ellos, el que está sobre el altar (al este), una cruz de hierro forjado. Sobre los otros tres extremos del techo: norte, sur y oeste hay instaladas tres figuras religiosas. A una de ellas nos vamos a referir en el día de hoy.

Desde la Galería de las Quimeras hay una vista extraordinaria del tejado de Notre Dame. También podemos apreciar desde cerca la figura pétrea del Arcángel Gabriel tocando la trompeta. Tras él se distingue la famosa flecha que marca la altura de la catedral.

El brazo oeste del techo de la Catedral con la figura del Arcángel Gabriel en primer término.

El Arcángel Gabriel, cuyo nombre significa “Dios es mi fortaleza”, “la fuerza de Dios” u “hombre de Dios” es uno de los tres arcángeles que menciona la Biblia. También es mencionado en el Talmud y uno de sus papeles más importantes, además de la Anunciación a María de la venida de Jesús, es el de haber dictado el Corán a Mahoma.

El Arcángel Gabriel casi siempre es representado en su papel de mensajero por haber sido el portador de la noticia de la Encarnación. Su imagen representa pureza y la anuncia por medio de su vestimenta blanca, un lirio en las manos y aspecto andrógino y delicado. La flor que entrega a María representa pureza, virginidad, inocencia, amor y armonía, las virtudes que encarnan tanto el arcángel Gabriel como la Virgen María. Su ropa es blanca, comunica transparencia y limpieza de espíritu, cualidades importantes a la hora de comunicarse a nivel espiritual. Ambas representan comunicación impecable mediante el espíritu.

En muchas otras ocasiones es representado con una trompeta. Se dice que el Arcángel Gabriel tocará la trompeta el día del Juicio Final para despertar las almas que estén dormidas.

Si nos vamos a la Biblia, en Tesalonicenses: 4, 15-17 podemos leer el pasaje donde se inspira el escultor para dar forma al Arcángel Gabriel con una trompeta como señal de comunicación:

15 Por lo cual os decimos esto por la palabra del Señor:

que nosotros los que estemos vivos y que permanezcamos

hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

16 Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando,

con voz de arcángel y con la trompeta de Dios,

y los muertos en Cristo se levantarán primero.

17 Entonces nosotros, los que estemos vivos y que permanezcamos,

seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes

al encuentro del Señor en el aire, y así estaremos con el Señor siempre.…

Pues el Señor mismo descenderá del cielo con voz de mando, con voz de arcángel y con la trompeta de Dios…