Los rosetones del crucero de Notre Dame.

 

Vidrieras del Portal de la Rue du Cloitre, en el crucero norte.

Si hacemos mención al arte de crear de vidrieras, en la ciudad de París hay que hacer siempre referencia a las mejores, las que posee la Sainte Chapelle. Sin dudas estas magníficas vidrieras en tonos rojos y azules no tienen parangón en la ciudad y casi podríamos decir en la historia del arte gótico.

Sin embargo, la Catedral de Notre Dame, aún no alcanzando el nivel artístico y expresivo del edificio antes mencionado, también tiene unas vidrieras que merecen la pena ser contempladas, especialmente aquellas que cubren los dos rosetones que, enfrentados, dan luz y color al crucero de la Catedral de Notre Dame. Existe un tercero rosetón de igual importancia, el rosetón de la fachada, pero a éste nos referiremos en un futuro post.

Rosetón norte. En tres círculos, están representados ochenta personajes : profetas, reyes, jueces y sumos sacerdotes. En el centro, de nuevo se encuentra la Virgen con el Niño,

Pero empecemos haciendo un poco de historia. En la Edad Media, todos los vanos de Notre-Dame tenían magníficas vidrieras. Sin embargo está luminosidad medieval sufrió los avatares de la revolución y fueron destruidos en el siglo XVIII, con la excepción de tres grandes rosetones de excepcional calidad, los tres a los que hemos hecho referencia con anterioridad.

En el siglo XIX, Viollet-le-Duc y sus colaboradores crearon nuevas vidrieras, asemejándose a los términos estéticos de los estilos medievales, para las capillas laterales y las de la girola y, en el siglo XX, en 1960, Jacques Le Chevallier hizo lo propio para las ventanas altas de la nave central y para los vanos de las tribunas creando unas vidrieras no figurativas en los mismos tonos de color de los tres rosetones de la Edad Media (el de la fachada y los del crucero).

Las vidrieras debajo del rosetón norte representan a los dieciocho Reyes de Judá.

Cuenta la historia que los dos rosetones simétricos de la parte norte (1250) y la sur (1270) del crucero fueron regalados por el Rey Saint Louis.

El rosetón sur visto desde el exterior.

El rosetón norte está sobre la fachada del crucero norte, conocido por “Portal de la Rue du Cloitre”. Este rosetón está dedicado al Antiguo Testamento. En él predomina el color morado, señal de espera y de esperanza de la venida del Mesías.

Vidrieras del rosetón sur, sobre la Puerta de Saint Etienne.

En tres círculos están representados ochenta personajes: profetas, reyes, jueces y sumos sacerdotes. En el centro, de nuevo se encuentra la Virgen con el Niño, ya que en la Virgen se cumple la promesa del señor y, por eso se considera  que une el Antiguo al Nuevo Testamento.

El rosetón Sur, colocado sobre la Puerta de Saint Etienne, representa al Nuevo Testamento. Predomina el color rojo y su orientación lo hace mucho más luminoso. Lo constituyen veinticuatro medallones repartidos en cuatro círculos en donde figuran apóstoles, mártires, obispos así como escenas del Evangelio. El medallón central, creación del taller de Viollet-le-Duc, representa a Cristo, el Cristo del Apocalipsis rodeado del tetramorfos.

Hay veinticuatro medallones repartidos en cuatro círculos en los que figuran apóstoles, mártires, obispos así como escenas del Evangelio. El medallón central, creación del taller de Viollet-le-Duc, representa a Cristo.

Las vidrieras debajo de los dos rosetones representan, una, los dieciocho Reyes de Judá, la otra, los dieciseis profetas, entre los cuales los cuatro del centro llevan a hombros a los cuatro evangelistas. En el siglo XIX rehizo de nuevo estas vidrieras el taller de Viollet-le-Duc.

Las vidrieras debajo del rosetón sur representa a los dieciseis profetas. Los cuatro del centro están colocados bajo los cuatro evangelistas.

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La Aguja de la Catedral de Notre Dame.

 

Vista trasera de la catedral de Notre Dame donde destaca la célebre aguja.

La Catedral de Notre Dame de París, como ya sabemos es una inmensa iglesia gótica dedicada a la Virgen María en el corazón de la Ile de la Cité. La construcción de esta catedral tomó mucho tiempo y esfuerzo de muchas generaciones. Los trabajos de construcción comenzaron a mediados del siglo XII, en el año 1163, y no fue hasta dos siglos después, en 1345, cuando finalizaron.

Ya en 1160, el Obispo Maurice de Sully considera a la entonces Iglesia de Saint Etienne poco digna de los nuevos valores cristianos y la manda demoler para construir un magno edificio que pueda consagrarse a Dios y a la Virgen María. El gótico inicial, con sus innovaciones técnicas que permiten formas hasta entonces imposibles, es la respuesta a la demanda de un nuevo concepto de prestigio religioso en la ciudad.

La Aguja vista desde la Galería de las Quimeras.

Durante el reinado de Louis VII, y bajo su apoyo, este proyecto es bendecido financieramente por todas las clases sociales de París con verdadero interés en la creación de la catedral, nuevo símbolo del nuevo poder de la Iglesia. Así, y teniendo en cuenta la grandeza del proyecto, el programa se puso en marcha velozmente y sin interrupciones en la obra que pudieran sobrevenir por falta de medios económicos.

La construcción se inicia en 1163 reflejando algunos trazos similares a la abadía de Saint Denis. A lo largo del proceso fueron varios los arquitectos que participaron en el proyecto, Siendo ésta la razón por la cual existen diferencias estilísticas presentes en el edificio.

En 1182 el coro ya prestaba servicios religiosos y, durante la transición entre los siglos, se termina la nave. Al inicio del siglo XIII arrancan las obras de la fachada oeste con sus dos torres, extendiéndose a mediados del mismo siglo. Los brazos del transepto (de orientación norte-sur) son realizados de 1250 a 1267 con la supervisión de Jean de Chelles y Pierre de Montreuil.

La aguja de la Catedral de Notre Dame.

En el techo exterior, sobre el centro del crucero, fue construida una primera aguja (los franceses la llaman flecha, “flèche”) hacia 1250. Era un campanario que mantuvo hasta finales del siglo XVIII y tenía en su interior hasta cinco campanas. Fue desmontada del 1786 al 1792 para su restauración.

La catedral fue restaurada por Eugène Viollet-le-Duc y Jean-Baptiste-Antoine Lassus (1846), aunque cuando Lassus muere, Viollet toma el mando. Entre las modificaciones que se hicieron están: la inserción de gabletes en las ventanas, el rosetón sur es diseñado de nuevo por él, cambia la piedra de los arbotantes por piedra nueva, reconstruye todas las capillas interiores y altares, en la fachada, coloca estatuas nuevas en la Galería de los Reyes y crea la Galería de las Quimeras. Además de todo esto planeó un aislamiento de la catedral derribando todos los edificios de los alrededores.

Pero una de las modificaciones más importantes y la que nos ocupa en el día de hoy fue la construcción de una nueva aguja.

Viollet-le-Duc, en el momento de los trabajos de restauración de la catedral, decide colocar una segunda flecha cuyo armazón sería independiente del techo, sostenido sobre una base octogonal que tomaría apoyo sobre los cuatro pilares del crucero. La aguja termina en una cruz sobre cuyo vértice superior podemos ver un gallo.

El gallo de Notre Dame de París.

La flecha está rodeada por las estatuas de bronce de los doce apóstoles y los símbolos de los cuatro evangelistas. Viollet-le-Duc, en un momento de autocomplaciencia, se hizo representar bajo las imagen de Santo Tomás. De estas figuras nos ocuparemos en un futuro post.

La cruz de la aguja en el punto más alto.

Tenemos que destacar algunas cifras impresionantes de esta aguja monumental: “sólo” tiene en su interior 500 toneladas en maderas nobles y 250 toneladas de plomo y desde el suelo alcanza una altura de 93 metros.

El centro de la aguja.

El gallo situado en la cumbre de la aguja contiene en su figura de bronce tres reliquias: la Corona de espinas de Jesús, una reliquia de Saint Denis y otra de Sainte Geneviève.

El gallo constituye así un ” pararrayos verdaderamente espiritual ” que protege de las tormentas eléctricas a todos los visitantes y a los que trabajan en el interior del templo.

La base de la aguja rodeada por las imágenes de los apóstoles y evangelistas.

La Sainte Chapelle (3): la Capilla de la Virgen o Capilla Inferior.

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La Capilla Inferior de la Sainte Chapelle es la menos vistosa de las dos plantas y, también, la menos conocida. Pero no, por ello, deja de tener valor.

Esta Capilla está dedicada a la Virgen María, cuya estatua reverenciada está en la misma entrada a la Iglesia, delante de una columna que hace, a su vez, de parteluz de la puerta principal. Todo el que entra en la Sainte Chapelle tiene la obligación de pasar junto a su insigne posición.  Sigue leyendo

La Sainte Chapelle (2): la Capilla del Rey o Capilla Superior.

 

Vidrieras de la Capilla superior.

Vidrieras de la Capilla superior.

Si por algo se ha hecho mundialmente famosa la Sainte Chapelle es, precisamente, por su Capilla Superior.

La Capilla Superior era la destinada a los actos religiosos del Rey de Francia y de sus familiares, por lo que se le dotó de la máxima calidad artística que, por entonces, el Gótico se podría permitir.

Arquitectos, escultores y pintores realizaron un trabajo encomiable para conjugar la ferviente fe religiosa de la Edad Media y la calidad artística en todas las obras de la Iglesia.

La Capilla Superior está soportada por la Capilla Inferior y se sustenta gracias a unos pilares muy delgados que, unidos a las vidrieras imprimen un carácter de volatilidad que parece que la bóveda flota sobre el aire.  Sigue leyendo

La Sainte Chapelle (1): Historia de un Joyero.

 

La Sainte-Chapelle vista desde la Catedral de Notre Dame.

La Sainte-Chapelle vista desde la Catedral de Notre Dame.

Existen en el mundo monumentos, edificios y accidentes naturales que destacan por su excepcionalidad, por su valor y por ser considerados como algo fuera de lo común.

Esto es sencillamente lo que ocurre con la Iglesia de la Sainte Chapelle de París. Esta doble capilla que, en su origen fue construida para servir de joyero al Rey Louis IX donde poder ubicar y exponer las dos reliquias de Cristo que adquirió, es, actualmente una verdadera joya del Gótico en su máxima expresión.

El edificio es pequeño en proporciones, si lo comparamos con las grandes catedrales de la humanidad, pero las aventaja a casi todas por su diseño original y único. Sigue leyendo

En Notre-Dame, la que parece, no es.

Empezando por entonar el propio mea culpa y tras quedarme un poco desconcertado por un dato que yo mismo desconocía (en Notre-Dame hay 37 estatuas de la Virgen María), debo reconocer que somos muchos los que hemos caído en la tentación de fijarnos en la imagen de la Virgen (junto a dos ángeles sostiene en sus brazos al Niño Jesús) que está en la fachada de la catedral, justo delante del rosetón oeste, y creer que esta imagen de la Virgen es la que le da el nombre a la catedral de París.

Pues no debo ser el único porque otros muchos después me han realizado el mismo comentario y creo que lo justo es dejar las cosas un poco más claras.

Tampoco es la imagen que sirve de parteluz en la puerta de entrada de la izquierda, llamada “Puerta de la Virgen”.

De aquí el título de este post: “en Notre Dame, la que parece no es”, porque la que es, está dentro, en otro sitio.  Sigue leyendo