Los candados del amor del Pont de l´Archêveché.

 

Los candados sobre la barandilla metálica del Pont de l´Archêveché.

Desde hacia ya algunos años, París, como otras muchas ciudades en el mundo, ha caído en la costumbre de encadenar sus puentes al estilo de las barandillas del Puente Milvio en el libro “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia.

Ya ayer también advertí de la expansión de esta costumbre por la ciudad mostrando los candados que sobre el hermosísimo Pont Alexandre III apuntaban a la situación actual que pueden ver en las fotos que acompañan a este texto.

Corresponden al Pont de l´Archêveché (Puente del Arzobispo), un pequeño paso entre el Barrio Latino y la Île de la Cité junto a la Place Jean XXIII. Pero podría pertenecer a cualquier otro de los puentes que sobrevuelan el Sena.

Es una curiosa manera de mostrar el deseo de perpetuidad de los amores de los enamorados. Como luchar contra esta costumbre es una tarea titánica e infructuosa, por mi parte sólo me queda realizar un irónico análisis de los amantes en función de los candados que utilizan. Espero que me perdonen la licencia.

Estos candados que ven abajo, ¿son el amor de dos viejecitos enamorados?

Candados oxidados en el Los candados sobre la barandilla metálica del Pont de l´Archêveché.

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El puente de los enamorados.

 

Candados de enamorados sobre las farolas del Pont Alexandre III de París.

En el norte de Roma existe un puente sobre el Río Tíber al que el Cónsul Cayo Claudio Nérón bautizó con el nombre de Puente Milvio. Lógicamente después del año 206 de su construcción ha sufrido muchísimas reconstrucciones y modificaciones. Todas ellas para reforzar la seguridad del mismo.

Con lo que no contaba el susodicho Cónsul cuando levantó el puente es que, en el año 2006, el pueblo de Roma impondría una constumbre relacionada con el amor.

A finales de dicho año, inspirados en los protagonistas de la novela “Tengo ganas de ti” de Federico Moccia, el Puente Milnius empezó a atraer el interés de las parejas de enamorados, quienes usaban el poste de luz sobre el mismo para colgar candados como señal de amor. En el ritual, la pareja sujeta el candado al poste y luego arroja la llave al Tíber por encima de sus hombros. Sigue leyendo