La Fontaine du Palmier, en la Plaza de Chatelet.

 

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La Fontaine du Palmier (fuente de la palmera) o también llamada Fontaine de la Victoire (fuente de la victoria o del triunfo) es uno de los lugares más reconocibles de todo París. Situada en el centro de la Place du Châtelet, este monumento fue construido por orden del Emperador Napoleón  entre 1806 y 1808. El encargado de levantarla fue el Ingeniero Jefe de los Servicios de Aguas de París, François Jean Bralle.

El sitio estaba destruido como veremos más adelante, razón por la cual Napoleón Bonaparte decidió que éste era un buen lugar para presumir de sus victorias bélicas. Ni corto ni perezoso, allí se levanto una especie de columna trajina donde dejar vestigio de sus hazañas.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La columna de la Fontaine du Palmier, coronada por la Victoria.

La Fuente de la Palmera fue desplazada y aumentado su tamaño en 1855 (ya con Napoleón III en el poder) con la añadidura de un estanque inferior con cuatro esfinges puestas en cuclillas dibujadas por Gabriel Davioud y esculpidas por Henri-Alfred Jacquemart.

La Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

La Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

La fuente es rodeada por elementos que llevan el nombre de las campañas de Egipto y de Italia.

La Victoria, que es la estatua superior de la columna, que tiende coronas de laurel que domina el monumento es una copia de la obra de Boizot, el original se encuentra ahora una tribuna interior del Museo Carnavalet en el barrio vecino del Marais.

Cuatro figuras alegóricas de piedra, cogiéndose la mano, rodean el tronco, representan la Prudencia, la Templanza, la Justicia y la Fuerza.

Louis Simon Boizot  esculpirá una águila que agarrará una corona de laurel y los cuernos de la abundancia están acabados por picos de delfín de donde brota el agua.

En el zócalo existe una inscripción que indica que en la antigüedad hubo en este lugar una sala donde se parlamentaba y se decidían normas para la ciudad de París, el antepasado del Ayuntamiento parisino.

A pesar de, como decíamos al principio, la Plaza del Chatelet es un punto de encuentro de París, éste no siempre fue así. Ahora es un lugar de esparcimiento, ocio y cruce de caminos.

En la antigüedad fue un reducto defensivo, un apéndice del propio Pont au Change. Veámoslo brevemente.

La Columna vista desde el Pont au Change.

La Columna vista desde el Pont au Change.

En varias ocasiones en este blog hemos hecho referencia a lo expuestos que estaban los parisii a los ataques extranjeros.

En el año 1190 el Rey francés Philippe Auguste II decide ir a combatir junto con las tropas cristianas a la Tercera Cruzada en Tierra Santa. Pero sobre sus hombros pesaba una gran preocupación, la posible invasión, en su ausencia, de la ciudad de París por los vikingos, pueblo bravío que dominaba la costa occidental de Noruega, el sur de la península escandinava, parte de Dinamarca y algunas zonas en Inglaterra y Escocia, un pueblo guerrero que tenía como punto de mira para una futura conquista a la costa francesa y sus ciudades más cercanas.

La Victoria vista desde el Sena.

La Victoria vista desde el Sena.

Previendo esta situación decidió rodear a la ciudad con una fortificación gruesa y resistente. Se estableció fortificar a la ciudad con una muralla de poco más de cinco kilómetros, unos dos mil seiscientos metros en el margen izquierdo del Sena y unos dos mil ochocientos metros en la margen derecha. Tendría unos diez metros de altura y unos tres metros de ancho.

La Fontaine du Palmier vista desde la Tour Saint-Jacques.

La Fontaine du Palmier vista desde la Tour Saint-Jacques.

Dos de los puntos estratégicos estaban situados a orillas del Sena. Uno al norte, donde se halla actualmente el Pont au Change, y otro en el sur en el lugar del Petit Pont.

Las entradas de estos dos puentes estaban ya, y probablemente antes de esa época, defendidas por unos castilletes; uno, el del norte se llamaba el Grand Châtelet, el otro, el del sur, el Petit Châtelet.

El gran Châtelet era una fortaleza casi cuadrada con un patio en el centro y puertas encubiertas. En ambos ángulos había dos torres que custodiaban los arrabales.

El pequeño Châtelet no era, en realidad, más que una puerta, con una estancia en los bajos y dos torres a cada lado.

Reconstruido en piedra después de las incursiones normandas, el gran Châtelet resultó inútil al construirse la fortaleza que hizo erigir Felipe Augusto. El gran Châtelet fue adjudicado, entonces, al Prebostazgo de París, a cargo de la policía y de la justicia criminal, con cárceles y salas de tortura.

La primitiva estatua de la Victoria.

La primitiva estatua de la Victoria.

El Châtelet albergaba 305 prisioneros en mayo de 1783, 350 en mayo de 1790.

Los detenidos y encarcelados en el Châtelet eran considerados como grandes criminales: el 13 de julio de 1789, los amotinados abrieron las puertas de la prisión, pero no quisieron, bajo ningún concepto, atacar al Châtelet y se negaron a liberar a los prisioneros.

Tras haber sido juzgados los primeros acusados del crimen de lesa nación, la corte de justicia del Châtelet se suprimió de acuerdo con una votación llevada a cabo el 25 de agosto de 1790, cesando sus funciones el 24 de enero de 1791. Pero la cárcel, como tal, subsistió.

Después de las Masacres de septiembre (1792), 269 personas fueron detenidas y encarceladas en el Châtelet, de 215 a 220 prisioneros fueron degollados por los amotinados.

Todos eran reconocidos criminales, pero algunos de ellos no habían tomado parte en las conspiraciones aristocráticas.

El pequeño Châtelet fue demolido en 1780 y el gran Châtelet fue destruido en 1806 por orden de Napoleón. Sobre las ruinas del gran Châtelet se construyó la Plaza del Châtelet y el Teatro del Châtelet, que fue inaugurado en 1862.

La “Fontaine Saint Michel” o el arte de embellecer una pared.

Place Saint Michel (1)

Si dos estudiantes universitarios que viven en distintos puntos de París se quisieran encontrar antes de entrar en la Sorbona a dar sus clases, ¿dónde posiblemente lo harían?. Quizá el punto elegido fuera la Place Saint Michel, donde se encuentra la fuente del mismo nombre.

La Fuente de Saint Michel es un punto céntrico, un punto de reunión para todo aquel quiera hacer una visita al Barrio Latino. Sigue leyendo