El monumento al ceramista Bernard Palissy.

 

Estatua de Bernard Palissy, en bronce, obra de Louis-Ernest Barrias de 1883.

Hace unos días nos detuvimos en un mural cerámico que estaba situado en la Plaza Félix Desruelle, era el llamado Portal de Sèvres, una obra magna de la célebre cerámica del pequeño pueblo de las afueras de París.

A pocos pasos de allí, y situado en la misma plaza, en un recinto cerrado por la valla que rodea la Iglesia de Saint Germain de Pres, podemos ver una estatua de bronce, obra del escultor Louis-Ernest Barrias, dedicado a Bernard Palissy, uno de los artistas, pintor y ceramista, más afamados que ha dado Francia.

Bernard Palissy nació en 1510 en Lacapelle-Biron y murió en 1590 en la Bastilla. Aunque careció de una instrucción formal, tuvo muchas inquietudes y desarrolló muchas habilidades, se desempeñó como pintor sobre vidrio, alfarero, orfebre, agrimensor, diseñador de jardines, químico, biólogo y escritor. Es famoso sobre todo por haber conseguido después de 16 años de intentos frustrados una loza esmaltada similar a la porcelana china. También es conocido por su defensa del ideal calvinista, en una época marcada por las guerras de religión. Participó activamente en la fundación de la Iglesia Reformada (protestante) de Saintes. Encarna en Francia el modelo del genio universal del Renacimiento.

Su historia es tan apasionante que merece la pena detenernos en ella por unos momentos. Sigue leyendo

La Place des Vosges, una plaza real.

 

Un rincón de la plaza con una de sus fuentes representativas.

Los parisinos están convencido de que la Plaza de los Vosgos es la plaza más bonita de París, de hecho, afirman sin rubor alguno, que es la más bonita del mundo.

No seré yo quien les contradiga ni quien les desmienta, pero reconociendo la belleza de este poliedro perfecto de ciento cuarenta metros de lado formando un cuadrado, existen plazas de una belleza, al menos, equiparable a ésta.  Sigue leyendo