Los viñedos de Montmartre.

 

Viñas de la colina de Montmartre. Recolección a mano en el segundo domingo de octubre, durante la Fiesta de la Vendimia.

Un país tan vitivinícola como Francia no podía dejar a la capital de la República sin una plantación de vides, aunque ésta dé lugar a una de las cosechas más exiguas del mundo. Estamos hablando de los viñedos de Montmartre, una colina que alberga poco más que un séptimo de hectárea (1/7 Ha.), conocida por los parisinos como las “Vignes du Clos Montmartre” y que nos regala cada año alrededor de mil quinientas botellas de un vino que mezcla más de 30 variedades distintas de uva.

La existencia de viñedos en Montmartre es muy larga y más que milenaria. Ya se tiene conocimiento de que en el año 944 existían viñedos en Montmartre. Está datado que, a lo largo del siglo XII, los viñedos fueron plantados por las Damas de la Abadía de Montmartre fundada por una rica dama, Adelaida de Saboya. El empobrecimiento de la abadía la lleva a vender posteriormente sus parcelas de vid.

Viñas de la colina de Montmartre.

En el siglo XVI, los habitantes de Montmartre, una localidad que entonces estaba fuera de las murallas de París, son principalmente viticultores. Las vides crecen desde la cima del Butte hasta las llanuras circundantes. En esta época hacían vino blanco y tinto y el vino de Montmartre era conocido con varios nombres: “Le clos Berthaud”, “La Goutte d’or”, “Le Sacalie”, “La Sauvageonne” o incluso más tarde, “Le Picolo”.

A principios del siglo XVII, en la ubicación actual de Clos-Montmartre, se levanta una cafetería de estilo rural en medio de los viñedos. Su nombre, “El parque de Belle Gabrielle”, nombre que proviene de una casa que perteneció a Gabrielle d’Estrées, amante del rey Henri IV. En el siglo XVIII, la colina está cubierta de viñas y ya los arrabales de París empiezan a acercarse a los pagos de Montmartre.

No más de 2000 metros cuadrados cubren las viñas de Montmartre.

Más tarde, el lugar se convierte principalmente en un terreno baldío, asilo para los vagabundos y el patio de recreo para los niños del vecindario. Cuando Montmartre se anexó a París en 1860, las viviendas se desarrollaron a expensas de ocupar el espacio  del viñedo restante y el artista Aristide Bruant se hizo con el último reducto del viñedo.

A la muerte de Aristide Bruant, la ciudad de París compró el lugar. Estaba previsto construir edificios (estamos en 1930), pero no cuentan con la movilización de los habitantes del distrito que se oponen a estas construcciones. El prefecto de la época los escucha y hace que la tierra no pueda ser edificada.

La colina de los viñedos de Montmartre en primavera.

Después de la desaparición completa de los viñedos en 1928, las viñas de Montmartre se plantaron cinco años después. En 1933, la ciudad de París, en cumplimiento de los deseos de la empresa “El Viejo Montmartre” creó el Clos Montmartre con la plantación de 2000 vides (0,15 hectáreas). El primer festival de la cosecha en 1934, patrocinado por Mistinguett y Fernandel, contó con la presencia del Presidente de la República Albert Lebrun. ¡Pero todavía no había uvas! Así que compraron uvas en el mercado de Les Halles y colgaron los racimos con hilo para que los padrinos puedan cortarlos.

Vista aérea de los viñedos. En la esquina de la Rue Saint-Vincent y la Rue des Saules.

Esta vid hoy incluye las variedades más tradicionales de las provincias de vino Francia, así como una selección de híbridos vigorosos y fértiles. El conjunto está adornado con plantaciones decorativas. Actualmente, hay 30 variedades de uva diferentes, el 70% de estas variedades de uva son viejas. Se reemplazan poco a poco los pies con vides provenientes de Suiza. Desde el año 2016, un enólogo se encarga de este viñedo.

Vino de Clos Montmartre.

El acceso público no está permitido, excepto en ocasiones excepcionales, como el Festival del jardín, organizado cada otoño desde 1980 por el Ayuntamiento de París. Cada año, en octubre, se celebra un festival de la cosecha de Montmartre, con un desfile que reúne a las asociaciones de Montmartre y las hermandades del vino de las provincias invitadas. La cosecha no suele sobrepasar los 2.000 kilos de uva.

Mapa de situación del viñedo de Montmartre, cerca de la Place du Tertre y de la Basílica del Sacre Coeur.

La estatua ecuestre del rey Henry IV en el Pont Neuf.

 

La estatua del rey Henri IV, vista desde la Square du Vert-Galan.

La estatua del rey Henry IV, vista desde la Square du Vert-Galan.

En el anterior post comentábamos que el Pont Neuf era punto de separación (o de unión, según se entienda) entre la Place Dauphine y la Square du Vert-Galan. El Pont Neuf, que une las dos orillas del Sena apoyándose en su parte central sobre la Île de la Cité, tiene, en este punto intermedio, una pequeña explanada que ensancha al propio puente, sobre la que podemos ver la estatua ecuestre del rey Henry IV (Enrique IV).

La estatua ecuestre fue encargada por María de Médici a Juan de Bolonia, escultor italiano que no pudo concluir la obra y que fue terminada, tras su muerte, por su alumno Pietro Tacca. La estatua de bronce fue realizada en Italia, embarcó en Livorno en 1613 y llegó a duras penas a París navegando por el Sena después de haber sufrido un naufragio en la costa de Cerdeña y rodear la península ibérica.

La estatua ecuestre del rey Henry IV.

La estatua ecuestre del rey Henry IV.

“El coloso del rey Enrique” fue inaugurado el 23 de agosto de 1614 en presencia del pequeño Louis XIII, aunque no fue terminado hasta 1618 cuando se dispusieron, en las esquinas del zócalo, cuatro cautivos esculpidos por Franqueville. Se adornó el pedestal con dos bajorrelieves, alegorías idílicas del soberano que lo muestran dando pan a los habitantes hambrientos. Sigue leyendo

Los Puentes de París (23): El Pont de Sully.

 

El Pont de Sully visto en su plenitud.

El Pont Sully tiene una estructura muy peculiar y única en la ciudad de París. Es un puente dividido en dos partes por la Isla de Saint Louis, o un puente doble, según se mire.

Me explico, uno de los extremos del puente nace en la parte sur, en la orilla izquierda del Río Sena, a la altura del Boulevard de Saint Germain y alcanza la orilla derecha (parte norte) al inicio del Boulevard Henry IV.

El brazo norte del Pont de Sully con sus dos pequeños puentes de piedra.

Pero en la mitad de su recorrido, posa sus pies de hormigón sobre la Ilé de Saint Louis, interrumpiendo su estructura a la altura de la Square Barye, durante un trozo de terreno similar en tamaño a la estructura norte del puente, el llamado brazo pequeño. Sigue leyendo

Les Bains-Douches Municipaux.

 

Les Bains-Douches Municipaux, en Saint Merri, junto a la Plaza Igor Stravinsky.

En París hay un servicio municipal que yo no he visto, al menos no me he percatado de ello, en otras grandes ciudades europeas. Me refiero al servicio de baño ducha personal en un lugar público preparado y destinado para ello. Ojo, son servicios gratuitos a pesar de lo que pudiera parecer.

En las fotos que le muestro hoy podemos ver los Baño-Duchas de Saint Merri situado a pocos pasos de la Iglesia del mismo nombre, de la Place de Igor Stravinsky y del Centro Pompidou. Pero no son los únicos, a lo largo y ancho de la ciudad hay hasta dieciocho establecimientos de este tipo. Sigue leyendo

La Iglesia de Notre Dame des Victoires (1): Su Historia.

 

 

La fachada principal del templo en la Plaza de los Petit Peres.

En época del Rey Henry IV, la orden de los agustinos descalzos pidieron ayuda al mismo rey para construir un pequeño monasterio donde poder dedicarse a sus menesteres religiosos y ayudar a los pobres de París. El propio rey les cedió un pequeño huerto a las afueras de París para que se instalasen allí. La construcción era muy pequeña, no constaba más allá de unos lúgubres aposentos y un receptáculo donde se reunían para todas las actividades grupales.

A principios del siglo XVII, estos “petit peres” como eran llamados por las sociedad parisina acudieron de nuevo al Rey, en este caso Louis XIII, al que se le pidió ayuda para construir una iglesia dentro o cercana al recinto monacal.

El rey respondió al llamado de Agustinos Descalzos y dispuso del pecunio suficiente para construir un nuevo convento en las tres hectáreas que adquirieron entre la Puerta de Montmartre y de la Puerta Saint-Honoré. Se puede decir, por tanto, que Louis XIII fundó la Iglesia de Nuestra Señora de la Victoria en 1629.

Louis XIII acoge dicha petición con la única condición de que la iglesia lleve el nombre de Nuestra Señora de las Victorias en acción de gracias por la victoria de las tropas reales fieles a él mismo en la célebre batalla de La Rochelle. El soberano atribuye la rendición de los hugonotes, sus enemigos, a la oración y a la protección de la misma Virgen.

El sábado 8 de diciembre 1629, el primer arzobispo de París, Jean-François de Gondi, bendijo la fundación de la Iglesia. El domingo 9 de diciembre, un día después, el rey realiza una solemne colocación de la primera piedra en presencia de los señores de la Corte y los magistrados de la ciudad.

Para la colocación de la primera piedra por Louis XIII, se construyó una capilla en el lugar y se acompañó de una majestuosa decoración. Se montaron varias tiendas y ricos tapices llegaron a decorar el lugar de la ceremonia.

El 8 de diciembre 1629, víspera del evento, y Fiesta de la Inmaculada, el arzobispo de París, Monseñor de Gondi, plantó la cruz en el lugar indicado para la construcción de la iglesia, en la presencia de treinta religiosos del convento. Sigue leyendo

Le Square du Vert-Galan.

 

La Square du Vert-Galan vista desde el Sena.

En la esquina occidental de la Îlé de la Cité nos encontramos con un espacio relativamente pequeño acondicionado como un jardín de descanso y que lleva el sugestivo nombre de Square du Vert-Galan (Plaza del Verde Galán) en referencia a las andanzas mujeriegas del Rey Henry IV aún cuando ya alcanzaba una edad algo madurita.

Vista panorámica del parque que domina la plaza.

Este espacio verde tiene una particularidad respecto al resto de la Îlé de la Cité: su altura. Esta esquina está siete metros por debajo de la altura media de la isla. Las razones son fáciles de entender. Mientras que aquí no hubo nunca construcción alguna, en el resto de la isla se construyó mucho y se reconstruyó sobre lo ya construido formando diversas capas de residuos, en la Square du Vert-Galan se ha conservado el nivel respecto al agua que tenía originalmente la isla, en el resto de la isla se han prevenido murallas en los muelles para evitar las inundaciones.

Es más, mientras que la Îlé de la Cité era una isla ya habitada por la tribu de los parisii desde el siglo I a.C., esta esquina, desde el punto de vista físico y geográfico, simplemente no existía. Sigue leyendo

Los Puentes de París (17): El Pont Neuf.

 

El Pont Neuf, de orilla a orilla.

Si en París exige un puente que podamos calificarlo de “histórico”, éste es, precisamente, el Pont Neuf.
Su traducción del francés vendría a ser “Puente Nuevo”, pero su nombre no hace honor a su historia.

La noche cayendo sobre la Îlé de la Cité. Imagen del 2014. Tomada de @parisvisite.

La noche cayendo sobre la Îlé de la Cité. Imagen del 2014. Tomada de @parisvisite.

Hoy en día, el Pont Neuf está considerado monumento histórico de Francia conjuntamente con el Pont Marie y el Pont Royal, los tres puentes más antiguos de la capital de París. Pero el Pont Neuf, de todos ellos, es el puente más antiguo de los que quedan en pie.

El brazo norte del Pont Neuf, desde la Îlé de la Cité a la “rive droite”.

El Pont Neuf toma este nombre porque, tras construir los parisinos múltiples puentes de madera en este lugar, es éste el primero que se construye en piedra. Eso introdujo una novedad respecto a la construcción de los puentes en el siglo XVI. Sigue leyendo

La Place des Vosges, una plaza real.

 

Un rincón de la plaza con una de sus fuentes representativas.

Los parisinos están convencido de que la Plaza de los Vosgos es la plaza más bonita de París, de hecho, afirman sin rubor alguno, que es la más bonita del mundo.

No seré yo quien les contradiga ni quien les desmienta, pero reconociendo la belleza de este poliedro perfecto de ciento cuarenta metros de lado formando un cuadrado, existen plazas de una belleza, al menos, equiparable a ésta.  Sigue leyendo

La Fuente Medicis en los Jardines de Luxemburgo.

 

La Fuente Medicis.

La Fuente Medicis.

Uno de los paseos más agradables que realizan los parisinos pasa por el interior de los Jardines del Palacio de Luxemburgo. Estos jardines son un remanso de paz y un verdadero pulmón verde dentro de la urbe parisina. Es una verdadera belleza, muy elegante y de estilo muy francés.

También es cita obligatoria para parejas de enamorados que deambulan entre la multitud de estatuas y esculturas que cubren las veinticinco hectáreas de los jardines del palacio. Sigue leyendo