La leyenda del Espíritu de la Libertad.

El Espíritu de la Libertad.

Cuenta la leyenda que, en los alrededores de la antigua cárcel de La Bastilla, sobre la llamada “Colonne de Juillet” (“Columna de Julio”), algunas noches cuando la oscuridad inunda de opaca luz este monumento ocurre un acontecimiento tan extraordinario como el que les voy a relatar.

En la cúspide de la columna, a unos 50 metros de altura existe una estatua dorada que representa a un ángel al que se le ha dado el inspirador nombre de “Espíritu de la Libertad”. Este ángel libertario, apoyado sobre la pierna izquierda, amaga un intento de saltar animosamente mientras sostiene una antorcha encendida con la mano derecha y unas cadenas con  la mano siniestra.

La antorcha y las cadenas del Espíritu de la Libertad.

Y todo comenzó, hace muchos años, en una noche oscura de otoño norteño, una noche en la que el viento mareaba las hojas caducas que dormían sobre la helada acera de París. Cuenta la leyenda que, recién inaugurada la Columna, de madrugada, cuando el alma del pueblo de París gozaba de la dulce calidez de las viviendas y sólo se escuchaba el continuo crepitar de las ramas de los árboles quebrados por la fuerza del viento, un borracho que dormía al resguardo de algún portal cercano, escuchó unos acompasados golpeos metálicos.  Sigue leyendo

La Columna de Julio.

 

La Columna de Julio vista desde la Rue Saint-Antoine

Si hay algún rincón de París relevante en la historia de la Revolución francesa es precísamente la cárcel de la Bastilla. Esta cárcel ya no existe y, en su lugar, actualmente hay una gran columna: la Columna de Julio y ésta es su historia.

Aunque la fuente actual y la columna no lograron ser un ente conjunto y finalizado hasta el año 1840, el gérmen y génesis de este monumento hay que situarlo en la Revolución francesa, en la toma de la Bastilla, la cárcel donde el Rey solía encerrar a los enemigos políticos del Régimen déspota que él encarnaba.

Aunque se ha mitificado en demasía esta toma, en realidad fue un acto violento del pueblo de París pero con resultado liviano en daños personales y materiales. No hubo muertos, sólo media docena de liberados y la toma de las armas y pólvora que el ejército del Rey almacenaba en el depósito de esta cárcel-arsenal.  Sigue leyendo