¿Por qué no tiene brazos la Venus de Milo?

 

La Venus de Milo, en el Museo del Louvre.

La Venus de Milo, en el Museo del Louvre.

En el Museo del Louvre podemos ver miles y miles de objetos y obras de arte que tienen un valor incalculable. sin embargo, para mi hay tres obras que forman la santísima Trinidad del Louvre y que no deben perderse por nada del mundo. Por supuesto, el cuadro de la Gioconda de Leonardo da Vinci es la más conocida y la más espectacular de todas. después de ésta, dos esculturas helenísticas completan el trío, la Victoria de Samotracia (que pueden ver en este enlace) y la Venus de Milo a quién nos vamos a referir en el día de hoy contando parte de su historia.

La cabeza de la Venus de Milo.

La cabeza de la Venus de Milo.

La Venus de Milo es una de las estatuas más representativas del período helenístico de la escultura griega y una de las más famosas esculturas de la antigua Grecia. Fue creada en algún momento entre los años 130 y 100 a. C., y se cree que representa a Afrodita (denominada Venus en la mitología romana), diosa del amor y la belleza. Mide, aproximadamente, 211 cm de alto.

La isla de Milos, vista de satélite de la isla, con las islas vecinas de Kimolos (norte), Polyaigos (este), Antimilos (oeste).

La isla de Milo, vista de satélite de la isla, con las islas vecinas de Kimolos (norte), Polyaigos (este), Antimilos (oeste).

Esta estatua fue encontrada en la isla de Milo (o Milos, en las Islas Cícladas) desenterrada por un campesino y vendida a Francia entre 1819 y 1820. El precio que el campesino pedía por la escultura era demasiado alto, y Dumont d’Urville (viajero que realizó una parada en este lugar), no llevaba el dinero suficiente como para comprarlo, por lo que recurrió a un embajador francés en Constantinopla, quien accedió a comprarla. Sin embargo, anteriormente el campesino había acordado venderla a los turcos, lo que inició un conflicto por la posesión de la estatua.

La escultura fue hecha en mármol blanco, en varios bloques cuyas uniones no son visibles, en un tamaño ligeramente superior al natural. Se desconoce su autor, pero se ha sugerido que pudiera ser obra de Alejandro de Antioquía. Esta escultura posee un estilo característico del final de la época helenística, que retoma el interés por los temas clásicos al tiempo que los renueva.

La Venus de Milo sin sus brazos.

La Venus de Milo sin sus brazos.

La estatua se encontró semienterrada, en dos pedazos, el 8 de abril de 1820 en la isla egea de Milos, llamada también Milo, por un campesino llamado Yórgos Kendrotás. Cerca de la estatua se encontró un fragmento de un antebrazo y la mano con una manzana y estos restos son considerados parte de sus brazos. Lo cierto es que no está claro si los brazos pudieron perderse después del hallazgo moderno de la escultura. Yórgos dejó una mitad de la Venus en el mismo lugar donde la había encontrado por no poder desenterrarla, pues su peso es de al menos 900 kilos, y la otra mitad la llevó al establo, ofreciendo en primer lugar la venta de la estatua a un clérigo ortodoxo.

En aquellos momentos se estaba librando la última etapa de la Guerra de Independencia de Grecia del Imperio Otomano, y el clérigo griego contactó, para eludir a las autoridades turcas, con un oficial naval francés Jules Dumont D’Urville, quien enseguida reconoció el valor de la estatua y presuntamente arregló con el clérigo una oscura compra del embajador francés en Constantinopla, el Marqués de Riviere.

Ésta es la versión oficial, aunque algunos historiadores apuntan a que la estatua salió de la isla por la fuerza, perdiendo los dos brazos al golpearse contra las rocas; sin embargo, también se dice que los turcos atacaron la embarcación y en la pelea la estatua perdió los brazos. Lo cierto es que después de algún trabajo de reparación, la estatua fue presentada al Rey Louis XVIII en 1821. Finalmente, el Rey la entregó al Museo del Louvre en París, donde todavía se muestra hoy a la admiración pública.

La Venus de Milo.

La Venus de Milo.

La Venus de Milo salió de Grecia el 1 de marzo de 1821, apenas veinte días antes de que la Grecia moderna declarara su independencia del imperio otomano, el 25 de marzo de ese mismo año. Pocos años antes, en 1815, el Museo del Louvre había tenido que devolver a Italia, su lugar original, otra escultura famosa, la llamada Venus de Médici, traída a París por Napoleón Bonaparte y que la restaurada monarquía francesa había devuelto a Italia.

Durante la Segunda Guerra Mundial, la estatua permaneció en el Castillo de Valençay. En 1960, una comisión de arqueólogos turcos presentó ante André Malraux una petición en la que reclamaba la devolución de la Venus de Milo. Este pedido se basaba en un informe del jurista Ahmed Rechim, quien acusaba a los franceses de haber robado la estatua y decía que esta pertenecía al imperio otomano. Calificaba el descubrimiento de Yorgos como un «incidente» y que sólo tres familias conocían la ubicación de los brazos de la Venus, y al final, Ahmed acaba con un mensaje amenazador:

Si Francia devuelve la estatua, Turquía retornará los brazos a su lugar, dotando al mundo de una gran obra en todo su esplendor original; de lo contrario, la Venus de Milo seguirá mostrando sus muñones en el Museo de Louvre.

Malraux se negó a devolverla. Esta es la razón por la que no podemos ver en el Louvre a la Venus de Milo con sus brazos originales.

Anuncios

La Fontaine de la Paix.

 

La Fuente de la Paz. Frontal dedicado a la Ciencia y las Artes.

Entre los Jardines de Luxemburgo y la Iglesia de Saint Sulpice nos encontramos con el Allée du Séminaire que, traducido puede ser llamado como Pasillo del Seminario o Camino del Seminario. Allí se ecuentra la fuente de la que hablaremos hoy, la Fontaine de la Paix.

Aunque actualmente la podemos ver en este lugar, en realidad se construyó para unos menesteres muy concretos y para ocupar un lugar diferente. Esta Fuente de la Paz fue parte de una serie de quince fuentes encargados por Napoleón y realizada hacia 1806-1810 por los arquitectos y escultores Destournelle Caraffe, Voinier, Espercieux y Marqois.

La Fuente de la Paz. Frontal dedicado al Comercio.

En principio el arquitecto Destournelles lo había concebido para ser edificado sobre el sitio del Chatelet a petición de Napoléon para conmemorar el Tratado de Paz de Amiens (1802, Francia e Inglaterra), pero después se colocó en la Place de Saint Sulpice, donde hoy podemos ver la Fuente de los Cuatro Obispos. Sigue leyendo

Los Puentes de París (7): el Pont d´Iéna.

OLYMPUS DIGITAL CAMERA

El 14 de Octubre de 1806, el ejército francés, a los mandos del Emperador Napoleón, se enfrentó a las tropas prusianas comandadas por el Rey Federico Guillermo III de Prusia.

Esta batalla fue el preludio de la derrota definitiva de los ejércitos prusianos a manos del Petit Emperador.  Sigue leyendo