Las Puertas de Notre Dame (1): la Puerta de la Virgen.

 

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

En los próximos tres post que escribamos vamos a intentar mostrar con detalle cada una de las tres puertas de entrada a la catedral de Notre Dame situadas en la fachada principal.

Si confrontamos nuestra mirada con la misma, nos encontramos a la izquierda, o sea al norte, con la Puerta llamada de ala Virgen, de la que nos ocuparemos en el día de hoy. En el centro de la fachada, siendo la más alta de todas, podemos ver la Puerta del Juicio Final. A la derecha, en situación sur, nos encontramos con la Puerta de Santa Ana. Así que sin más preámbulos, comencemos con la explicación de la Puerta de la Virgen.

Puerta de la Virgen. Catedral de Notre Dame de París.

La Puerta de la Virgen, como la mayor parte del edificio, es de estilo gótico. Es una típica portada de temática mariana. Lamentablemente fue muy mutilada durante la Revolución Francesa, y reconstruida posteriormente.

La puerta está dominada por un arco ojival, solución arquitectónica que es uno de los elementos técnicos más característicos del estilo gótico, y que vino a suceder al arco de medio punto, propio del estilo románico. El arco ojival, a diferencia del arco de medio punto, es más esbelto y ligero y resulta más eficaz pues, gracias a su verticalidad, las presiones laterales son menores que en el arco de medio punto, permitiendo salvar mayores espacios.

En esta ocasión el arco de esta puerta está enmarcado dentro de un triángulo, siendo la única de las tres puertas que tiene esta característica.

Tímpano de la Puerta de la Virgen, Catedral de Notre Dame de París.

La puerta es ancha, con un parteluz en medio con la imagen de la Virgen, como ocurre en la puertas góticas, en el parteluz siempre se coloca una “figura amable” que da la bienvenida a los feligreses a la iglesia. Sigue leyendo

Las Puertas de la Catedral de Notre Dame.

Catedral de Notre Dame (24)

Debo dar por supuesto de que, si has visitado París, al menos en una ocasión habrás pasado por debajo del arco de una de las puertas de la Catedral de Notre Dame.

Es una visita obligada porque, realmente, su belleza, su historia y su magnificencia bien merece detenerse en ella largo rato y observarla detenidamente, tanto por dentro y por fuera.  Sigue leyendo