Danton, un revolucionario que murió en la guillotina.

 

Monumento al revolucionario Danton, en el Boulevard Saint Germain.

París es una ciudad en la que por doquier nos podemos encontrar estatuas o monumentos dedicados a los personajes más relevantes de su vasta historia y, por ende, de la de Francia como capital de la nación que es.

Este es el caso que nos ocupa, en el Boulevard Saint Germain, frente a la Cour du Commerce Saint André, nos encontramos este pedestal homenajeando a Danton, George Jacques Danton, un polftico que vivió de primera mano la Revolución Francesa, con una vida muy agitada y una muerte muy sangrienta.

Para la elaboración de este monumento, la ciudad de París propuso un concurso a varios artistas, cuyo resultado sería votado por el Consejo Municipal, hecho que se consumó en el año 1888. En este concurso se coronó el proyecto de Auguste Paris que presentaba un grupo escultórico que aunaba la fuerza narrativa y la unidad simbólica. Se trata de dos jóvenes voluntarios (el del tambor y el del fusil) que se yerguen hacia la figura del orador que reclama coraje y defensa de la patria. Sigue leyendo

El monumento a Carlo Goldoni.

 

El busto de Carlo Goldoni está situado tras la Catedral de Notre Dame, en la Square Jean XXIII.

Paseando por la Square Jean XXIII, tras el ánside de la Catedral de Notre Dame, me paré ante un pequeño busto que me llamó la atención. A mí, cuya afición y conocimiento del mundo operístico es prácticamente nulo, el nombre de Carlo Goldoni me decía poco, pero en ese momento que aún no sabía ni que era un compositor de comedias teatrales y ni de obras operísticas, me picó la curiosidad sobre quién era este personaje al que la ciudad de París le levantaba un monumento en tan insigne lugar.

Veamos su historia, una historia cuyo tramo final está intrínsecamente ligado a París, al reinado de Louis XV y a la Revolución Francesa. Goldoni nació en Venecia el 25 de febrero de 1707, en el seno de una familia burguesa. Tenía cinco años de edad cuando su padre Giulio se mudó a Roma, dejándolo solo con su madre. Poco propenso a seguir los pasos de su padre médico, se dedicó a estudiar Derecho y se licenció en Padua, pero en 1733 huyó a Milán para emprender la carrera de escritor teatral, pasión heredada de su abuelo. Sigue leyendo